El esfuerzo sólo da para sumar un punto

Édgar Luna Cruz, enviado

DOHA, Qatar, noviembre 23 (EL UNIVERSAL).- Lanzamiento felino, tal como aquella noche en Brasil, y como aquella en Rusia.

Guillermo Ochoa lo volvió a hacer: Se puso en modo mundialista y salvó a México, como lo ha hecho en múltiples ocasiones.

El arquero venció al mejor delantero del momento, Robert Lewandowski, al detenerle un tiro de penalti y —aunque el empate (0-0) contra Polonia no deja bien parado al equipo nacional en la Copa del Mundo— peor hubiera sido perder. No sucedió gracias al enorme Ochoa.

El Tricolor alargó a siete la racha invicta en su presentación en Copas del Mundo, que viene desde Francia 1998, pero el empate lo pone en segundo lugar de Grupo —igual que los polacos— y ahora enfrentará a la herida Argentina, el sábado.

Tal como se esperaba durante muchos meses, la iniciativa la tomó la Selección Mexicana. El equipo de Gerardo Martino se posicionó en el campo, ante la complacencia de Polonia, provista de un estilo y un sistema del cual no iba a salirse: Robar la pelota e ir al contragolpe.

México jugó a lo que sabe: Mover el balón, no importando cuántos toques se den, y buscar la profundidad con sus mejores hombres, los veloces Alexis Vega e Hirving Lozano.

Y de sus pies salieron las jugadas de peligro que hicieron intervenir al portero Szczesny en un par de ocasiones, como cuando el "Chucky" mandó un centro al cual no llegó Vega, o cuando Jorge Sánchez tiró a primer poste, para que el enorme guardameta metiera las manos con apuro.

Los problemas que tuvo México se los buscó con pérdidas de balón, sobre todo por el lado de Jorge Sánchez, revolucionado y atrabancado, por lo que se ganó una tarjeta amarilla.

Al final de la primera parte fue cuando el Tricolor tuvo más el balón, aunque siempre con el riesgo de descuidar atrás.

Luis Chávez comenzó a juntarse con Lozano y Vega, para que la sensación de peligro creciera, aunque sin llegar a convertirse en apuración para el rival.

México había jugado perfecto, hasta que vino el error de siempre. Una confusión que puso a Moreno a competir con Lewandowski en el área; el veterano tomó de la camiseta al atacante y, después de ser revisado por el VAR, se marcó el penalti.

El ariete del Barcelona estaba a punto de terminar su sequía en Copas del Mundo, pero Ochoa adoptó el modo mundialista y atajó el disparo, lanzándose a la izquierda, por abajo.

El juego volvió al control de México, pero el ímpetu no daba para el gol y todo terminó en un agridulce empate.