Escándalo y estupor: los abusos físicos y mentales sufridos por atletas de hasta 12 años sacuden al deporte británico

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The Guardian dio a conocer la investigación sobre los abusos
The Guardian dio a conocer la investigación sobre los abusos

El escándalo por abuso en los equipos de gimnasia artística de Estados Unidos es uno de los más resonantes en el deporte mundial. Hace unos días se supo que más de 90 mujeres fueron agredidas sexualmente por Lawrence G. Nassar, elex médico de USA Gymnastics, condenado a hasta 175 años de prisión. Un caso que incluye una demanda de US$ 1000 millones contra el FBI por su falta de investigación cuando recibió información creíble sobre sus crímenes. Entre los demandantes se encuentran las medallistas doradas olímpicas de gimnasia Simone Biles, Aly Raisman y McKayla Maroney y la medallista nacional de gimnasia Maggie Nichols, así como la exgimnasta de la Universidad de Michigan Samantha Roy y la de la Universidad Estatal de Michigan Kaylee Lorincz, que ahora trabaja como defensora de las víctimas de agresiones sexuales.

Pero las agresiones sexuales no se circunscriben al equipo estadounidense. Otra potencia del deporte internacional como Gran Bretaña también se ve sacudida por un escándalo por abusos físicos y mentales. Los hechos son de tal magnitud que se convocó a una experta en juicios penales complejos y apelaciones, investigaciones, indagaciones, revisiones judiciales y cuestiones de derechos humanos: Anne Whyte QC.

Simone Biles, estrella de la gimnasia mundial, cuando le tocó testificar por abusos
Simone Biles, estrella de la gimnasia mundial, cuando le tocó testificar por abusos - Créditos: @POOL


Simone Biles, estrella de la gimnasia mundial, cuando le tocó testificar por abusos (POOL/)

La investigadora presentó un informe devastador sobre cómo el UK Sport, el organismo que financia los deportes olímpicos de Gran Bretaña, fomentó un método de abusos mediante los cuales los jóvenes atletas, la mayoría menores de 12 años, eran avergonzados y humillados con la sola finalidad de alcanzar objetivos, en este caso, medallas en competiciones deportivas. Anteponiendo ese sistema por sobre los cuidados de los niños. Un sistema perverso. Un accionar injustificable. En la investigación, UK Sport admitió que “el bienestar de los deportistas no figuró como prioridad hasta 2017″.

Proteger a los niños debiera ser la prioridad, expone Whyte QC en su informe final. No sólo la gimnasia registra casos de abusos en el deporte británico: también los hubo (al menos los que se conoció) en ciclismo, natación, remo y bobsleigh. Pero es en la gimnasia donde los hechos alcanzaron mayor relevancia en las últimas horas.

Anne Whyte QC, una experimentada investigadora, elevó el informe sobre los abusos
Anne Whyte QC, una experimentada investigadora, elevó el informe sobre los abusos


Anne Whyte QC, una experimentada investigadora, elevó el informe sobre los abusos

De acuerdo con un informe especial de The Guardian, White se formula una pregunta esencial en su investigación: “Uno se pregunta cuántos escándalos deportivos harán falta para que el gobierno de turno se dé cuenta de que necesita tomar más medidas para proteger a los niños que participan en el deporte”.

Su informe, que se basa en las aportaciones de más de 400 personas, describe un sistema en el que los gimnastas eran sobrecargados por los entrenadores hasta el punto de llorar y lesionarse, privados de comida y agua y humillados regularmente delante de sus compañeros. “Escuché relatos extremos de gimnastas que escondían comida, por ejemplo, en los azulejos del techo o debajo de la cama en sus habitaciones”, añade Whyte. “Recibí relatos de entrenadores que revisaban las habitaciones de hotel ‘al estilo del ejército’ y las bolsas de viaje en busca de comida”.

El informe devastador

Whyte menciona que los abusos surgieron “problemas culturales de larga duración” causados por la llegada de entrenadores de la antigua Unión Soviética. British Gymnastics, la federación de ese deporte, no tiene registros de las quejas entre 2008 y 2016, cuando imperó “la cultura del miedo”. Los atletas estaban demasiado asustados como para presentar una denuncia formal.

Pero no sólo eso. Whyte también descubrió que:

  • Una gimnasta denunció que su entrenador se había sentado sobre ella cuando tenía 7 años. Otra gimnasta dijo que no sabía cómo sus piernas no se “rompían” al ser estiradas.

  • Una exgimnasta de élite describió que la obligaron a estar de pie en una viga durante dos horas porque le daba miedo intentar una habilidad concreta. Otros hablaron de estar atados a las barras durante largos periodos de tiempo, “a veces con mucha angustia”.

  • Los entrenadores llegaban a extremos perjudiciales para controlar lo que las gimnastas comían y pesaban, hasta el punto de registrar el equipaje y las habitaciones en busca de comida.

  • Lo que Whyte describe como la “tiranía de la balanza” llevó a las gimnastas a sufrir trastornos alimentarios y problemas de salud mental asociados. “En un caso, me dijeron que incluso cuando la entrenadora era consciente de que la gimnasta tenía un trastorno alimentario, seguían nombrándola y avergonzándola en público”, afirma.

  • También hubo 30 denuncias relacionadas con abusos sexuales, pero Whyte señaló que esto no era sistémico y que la organización se lo tomaba más en serio.

La estadística marca que hasta 2008 Gran Bretaña no tenía medallas olímpicas en gimnasia. Hoy cuenta con 16. ¿Pero a qué costo? A partir de los escándalos y sus repercusiones, el deporte británico ensayó cambios drásticos. Cuenta con una nueva directora ejecutiva, Sarah Powell. Que prometió modificar la cultura de este deporte para mejor. Empezó por hablar con las atletas. “Fue duro. Las miré a los ojos y les pedí perdón. Lo siento, a ellas por lo que han vivido y a sus padres y a los que les rodean porque también se habrán visto afectados por esto”.

Algunas chicas eran obligadas a permanecer horas paradas sobre la viga durante los entrenamientos
Algunas chicas eran obligadas a permanecer horas paradas sobre la viga durante los entrenamientos - Créditos: @Julian Finney


Algunas chicas eran obligadas a permanecer horas paradas sobre la viga durante los entrenamientos (Julian Finney/)

Paralelamente, la directora ejecutiva de UK Sport, Sally Munday, negó que existiera una cultura de dinero por medallas en la organización. “No hay duda de que lo que leemos en este informe es perturbador y desgarrador. Y ningún atleta, ningún gimnasta o persona debería tener que experimentar un abuso así. Pero lo que Anne Whyte también reconoce es que hay miles de gimnastas que tienen experiencias positivas. Pero esto no quita que un caso de abuso sea demasiado”.

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