El equipo de fútbol que alguna vez unió a Irán ahora refleja sus divisiones

Históricamente, la selección nacional de fútbol de Irán ha sido considerada una representante de la gente del país, no del gobierno de la república islámica.

El Equipo Melli, como se le conoce, se ha percibido como una fuerza apolítica y una pasión secular que reflejaba cierto ideal, el Irán en la imaginación de todos. Durante años, el equipo ha producido unidad y alegría a una nación atribulada. El apoyo hacia la selección en esencia ha sido incondicional.

Hasta ahora.

Con la Copa del Mundo en Catar a la vuelta de la esquina, la primera vez que el evento deportivo más grande del mundo se lleva a cabo en el Medio Oriente, la selección iraní se encuentra en una posición polarizadora inusual.

El Equipo Melli ha quedado atrapado en la política interna de Irán, donde un levantamiento continuo a nivel nacional encabezado por mujeres y jóvenes está exigiendo el fin del Estado clerical y está buscando un trato más igualitario y mayores libertades individuales. Las manifestaciones comenzaron a mediados de septiembre después de que Mahsa Amini, una joven de 22 años, murió bajo la custodia policial tras ser arrestada por la policía de la moral en Teherán, la capital iraní, bajo el cargo de violar la ley que les exige a las mujeres cubrirse la cabeza.

Algunos activistas dentro y fuera de Irán le han exigido a la FIFA, el órgano rector del fútbol mundial, que prohíba la participación de Irán en la Copa del Mundo. Citan la represión del gobierno en contra de los manifestantes, la cual ha dejado un saldo de más de 250 muertos, pero también las medidas severas de años, como el acceso limitado de las mujeres a los estadios para ver los partidos, y quejas abiertamente más políticas, como el suministro de drones armados de Irán a Rusia para apoyar su invasión de Ucrania.

Un veto parece muy poco probable: la FIFA acaba de enviar una carta a todos los equipos participantes de la Copa del Mundo y sus federaciones, en la que los insta a enfocarse en el fútbol antes que en la política. Sin embargo, según analistas, aficionados, periodistas, exentrenadores y exjugadores, en este momento emotivo y visceral, el apoyo hacia el Equipo Melli está dividido incluso en casa.

La división quedó clara en la voz dolida de Jalal Talebi, de 80 años, quien entrenó a la selección de su país natal en el Mundial de 1998 en Francia, donde guio al Equipo Melli a la victoria más importante de su historia, en contra de Estados Unidos (Irán de nuevo se enfrentará a Estados Unidos en la misma etapa de grupos en Catar). En una entrevista, Talebi llamó al fútbol “parte de la vida”, pero dijo que respaldaba las protestas y creía que no era “el momento” de participar en la Copa del Mundo. Talebi señaló que podría no fungir como comentarista para la televisión internacional e incluso podría no ver los partidos de Irán desde su casa en el área de la Bahía de San Francisco.

“¿Cómo podría sentirme de ver fútbol mientras mi vecino, mi hermano, mis compatriotas hombres y mujeres están en una situación tan mala?”, cuestionó Talebi.

Mohammad Motamedi, un popular vocalista iraní de 44 años, había sido elegido para ser el cantante oficial del Equipo Melli en este Mundial, pero se rehusó por medio de su cuenta de Instagram: “Bajo las circunstancias, no tengo ganas de hablar, mucho menos de cantar”.

Incluso los seleccionados nacionales parecen divididos en torno a si deberían demostrar el apoyo hacia los manifestantes o con cuánta vehemencia hacerlo.

Según el artículo de un periodista independiente de Irán publicado en Twitter y Telegram, los delanteros estrella del equipo, Sardar Azmoun y Mehdi Terami, se enfrascaron en una discusión acalorada en septiembre en un campamento de entrenamiento en Austria. La disputa supuestamente empezó después de que Azmoun publicó en Instagram que las “reglas de la selección nacional” reprimían a los jugadores, pues no les permitían expresar sus opiniones sobre las manifestaciones nacionales y también mencionó que estaba dispuesto a “sacrificar” su lugar en el Mundial “por un pelo en las cabezas de las mujeres iraníes”. En poco tiempo, Azmoun limpió su cuenta de Instagram y la retomó con publicaciones más cautelosas.

Según analistas, algunos aficionados habían acusado a los jugadores de estar cooptados por el gobierno, de que habían comprado su lealtad con acuerdos de bienes raíces y autos de lujo. Otros acusaron a los seleccionados de parecer insensibles en el campamento de entrenamiento en Austria en los días posteriores a la muerte de Amini, al celebrar con demasiada efusividad una victoria en un partido de exhibición frente a Uruguay y realizar una fiesta de cumpleaños por los 30 años del arquero Alireza Beiranvand.

“La emoción y la alegría que siempre sentimos por el fútbol y el Mundial no existe en este momento”, opinó Amir Ali, un ingeniero de 54 años en Teherán, quien pidió que no se usara su apellido. “No nos importa y algunas personas dicen que si el Equipo Melli pierde, es una derrota para el régimen”.

Las personas más solidarias con los jugadores hacen notar que sin duda enfrentan una presión enorme —y tal vez incluso amenazas del gobierno— para no ponerse del lado de los manifestantes públicamente mientras buscan avanzar sus carreras en un torneo que se lleva a cabo cada cuatro años. Por supuesto que se pondrá a prueba su concentración. Y cada uno de sus movimientos estará bajo un fuerte escrutinio.

No obstante, los jugadores tal vez estén tomando más valor. El miércoles, el poderoso equipo del club Esteghlal, en el cual juegan varios posibles seleccionados que participarían en la Copa del Mundo, ganó en la Supercopa de Irán, pero Amir Arsalan Motahari, quien anotó el gol de la victoria, no celebró. En cambio, soltó una lágrima que captó un fotógrafo. Otro jugador, Mehdi Ghayedi, escribió en su uniforme el nombre de un joven aficionado que fue asesinado a tiros por las fuerzas de seguridad en Babol, una ciudad al norte del país.

Posteriormente, jugadores del Esteghlal mantuvieron los brazos cruzados de manera solemne durante la ceremonia de premiación. La cuenta oficial del equipo en Twitter declaró “nadie está feliz” sobre un video de la apagada ceremonia pospartido.

Un jugador, Siavash Yazdani, les comentó a los medios iraníes que era “una victoria amarga en una época amarga” y le dedicó el partido “a las mujeres de Irán y las familias de todas las víctimas”.

Un día después, Azmoun, la estrella del Equipo Melli, publicó “el honorable Esteghlal” en su cuenta de Instagram con un corazón azul, el color del equipo, con un fondo de pantalla negro en señal de luto.

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