Cuando la equidad de género no es tan equitativa en las Olimpiadas

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Suecia, en amarillo, le anota un gol a Estados Unidos durante su partido de fútbol del Grupo C en las Olimpiadas pospuestas de 2020 en Tokio, el miércoles 21 de julio de 2021. Suecia derrotó a Estados Unidos 3-0. (Alexandra Garcia/The New York Times)
Suecia, en amarillo, le anota un gol a Estados Unidos durante su partido de fútbol del Grupo C en las Olimpiadas pospuestas de 2020 en Tokio, el miércoles 21 de julio de 2021. Suecia derrotó a Estados Unidos 3-0. (Alexandra Garcia/The New York Times)

TOKIO — Por primera vez desde la fundación de las Olimpiadas modernas hace 125 años, los juegos casi han alcanzado la paridad de género.

De los cerca de 11.000 atletas que llegarán a Tokio, casi un 49 por ciento serán mujeres, de acuerdo con el Comité Olímpico Internacional (COI), una cifra superior al 45,6 por ciento de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 y el 44,2 por ciento de las Olimpiadas de Londres en 2012 (el COI no tiene datos sobre la cantidad de atletas no binarios en estos juegos).

Muchos países les dan el crédito de los pasos agigantados a cambios de gran envergadura en las políticas, un aumento del financiamiento y a la promoción de las atletas mujeres en los medios tradicionales. Sin embargo, en otras naciones, la igualdad se ve lejos: los hombres gozan de mucho más financiamiento, cobertura en las noticias y oportunidades que sus pares mujeres.

Aunque ha habido ganancias en el campo de juego, la constitución abrumadoramente masculina del COI permanece atrasada. Las mujeres conforman el 33,3 por ciento de su junta ejecutiva y el 37,5 por ciento de los miembros del comité son mujeres.

En meses recientes, la organización ha luchado con una serie pública de errores garrafales relacionados con el género. En el más reciente, ocurrido el miércoles, John Coates, un vicepresidente del COI, tuvo un tenso intercambio con Annastacia Palaszczuk, la primera ministra de Queensland, Australia. Coates le ordenó que asistiera a la ceremonia de inauguración, a pesar de que ella había dicho que no iba a hacerlo.

“Irás a la ceremonia de inauguración”, dijo seriamente, con los brazos cruzados.

Aunque el comité ha elogiado una iniciativa que comenzó a promover la equidad de género, las atletas olímpicas que acaban de ser madres se quejaron sobre las restricciones relacionadas con la COVID en Tokio que les prohíben llevar a sus bebés a los juegos, un problema para quienes están amamantando a sus pequeños.

El COI echó atrás su decisión a finales de junio, de esta manera permitió que las madres que estuvieran amamantando llevaran a sus hijos. Algunas atletas, incluida la nadadora española Ona Carbonell, dijeron que las restricciones vigentes habían vuelto impráctico el hospedaje.

El presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio fue remplazado este año, después de haber sugerido en público que las mujeres hablaban demasiado en las reuniones. En marzo, el director creativo de la ceremonia de inauguración dimitió tras haberse revelado que había hecho comentarios ofensivos sobre la apariencia física de Naomi Watanabe, una diseñadora de moda de tallas grandes.

Sin embargo, ha habido un progreso constante, aunque desigual, en la representación de género de los atletas.

“Cuando hay políticas y recursos dedicados a las niñas y mujeres en los deportes, hay una cantidad equitativa y alto rendimiento”, comentó Nicole M. LaVoi, directora del Centro Tucker de Investigación sobre Niñas y Mujeres en el Deporte de la Universidad de Minnesota. “Es evidente que para muchas naciones esto ha sido muy complicado”.

Consideremos el punto de partida.

El fundador del COI, el barón Pierre de Coubertin, prohibió la participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos inaugurales de 1896. En 1900, se les dio la bienvenida a 22 mujeres a la competencia en cinco deportes para damas —el croquet, uno de ellos—, mientras que 975 hombres compitieron en todo, desde atletismo hasta remo.

Las mujeres no superaron el 10 por ciento de participantes sino hasta 1952; esa proporción ha aumentado desde entonces. Las mujeres no pudieron competir en todos los deportes sino hasta 2012 y fue hasta 2014 que trabajar para “lograr una participación femenina del 50 por ciento en los Juegos Olímpicos” se incluyó en la agenda de planeación del COI.

Antes de la ceremonia inaugural del viernes, muchos países —entre ellos Estados Unidos, Australia, el Reino Unido, Canadá y China— habían anunciado que las alineaciones de sus equipos contaban con más mujeres que hombres.

Si dejamos los números de lado, los hombres mantienen la ventaja en la competencia para los mejores lugares en sus carreras, partidos y tiempo de televisión. Sin embargo, el comité organizador continúa con gestos simbólicos que apuntan hacia la igualdad.

Por primera vez, el COI ha alentado a cada uno de los países participantes a nominar a un hombre y una mujer para que sean los abanderados en la ceremonia de inauguración. Para algunos países, como China y Mongolia, esto implica que por primera vez en su historia una mujer será la abanderada.

Estas Olimpiadas también incluirán el debut de nuevos deportes: béisbol, softball, karate, patineta, escalada y surfeo. En todos hay competencias varoniles y femeniles, con lo cual se canalizan nuevos tipos de talento atlético en los Juegos Olímpicos. Se llevarán a cabo más eventos mixtos —18 en total— y los de más alto perfil serán los relevos en pista y natación. También habrá un relevo mixto de triatlón, un evento de dobles mixto en tenis de mesa y eventos mixtos de judo, tiro con arco y tiro deportivo.

No obstante, en algunos eventos se sigue excluyendo a las mujeres. El decatlón olímpico —una serie de 10 eventos de pista y campo— es exclusivo de hombres. Jordan Gray, la estadounidense poseedora del récord de decatlón femenil en el mundo, está encabezando una campaña para que el evento se sume a los juegos a tiempo para 2024. La carrera de 50 kilómetros también es un evento olímpico en el que solo pueden participar hombres.

A pesar de todo esto, las estrellas más grandes de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos tal vez sean mujeres. Dos de ellas son la nadadora Katie Ledecky y la gimnasta Simone Biles, medallistas en la última justa y favoritas de los aficionados.

“Lo irónico es que en algunos países —principalmente países blancos occidentalizados— las mujeres consiguen mejores resultados que sus compañeros hombres, a pesar de que tienen menos recursos, menos años, menos viabilidad, menos de todo”, comentó LaVoi.

“A pesar de esto, siguen superando a los hombres”, agregó, señalando el poder estelar imperecedero de atletas mujeres como Biles. “Es bastante asombroso”.

© 2021 The New York Times Company

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