Enorme desafío enfrenta la selección del Perú en medio de un ambiente enardecido

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LIMA - La elección de Juan Reynoso como entrenador de la blanquirroja ha dado tranquilidad a los aficionados peruanos, pero de ninguna manera puede tapar los gravísimos problemas que sufre el fútbol peruano.

La Federación Peruana de Fútbol anunció el miércoles 3 de agosto pasado el nombramiento de Reynoso, en reemplazo del argentino Ricardo Gareca. El objetivo es clasificar al Mundial 2026 que se disputará en Canadá, Estados Unidos y México.

Fue una movida de ajedrez de parte del presidente de la FPF Agustín Lozano para aplacar las críticas que recibió luego que no le extendió el contrato a Gareca.

Por ahora, la afición se encuentra ilusionada con Reynoso, técnico peruano que sacó campeón a Universitario y Melgar en el Perú y a Cruz Azul en México.

Como jugador fue capitán de las selecciones peruanas y gracias a ser suspendido por expulsión en un partido previo no viajó y es sobreviviente de la tragedia del avión Fokker, que cayó al mar en diciembre de 1987 y perdió la vida todo el equipo de Alianza Lima.

El nombramiento de Reynoso, sin embargo, no soluciona los problemas que padece en estos momentos el fútbol peruano.

Gente allegada al balompié peruano se encuentra a la expectativa si Lozano es capaz de articular un proyecto de desarrollo que permita forjar un plantel de jugadores de nivel.

El trabajo con los menores es deficitario. Urge un plan formativo para entrenadores desde menores hasta arriba y hay que programar torneos mucho más competitivos, aseguran.

Gareca se ganó el cariño de la afición porque logró clasificar al fútbol peruano a un Mundial luego de 36 años de ausencia. Y lo hizo gracias a su trabajo de equipo, pues ninguno de sus jugadores militaba en los grandes clubes europeos.

El presidente de la ADFP Oscar Romero explica en una pizarra en sus oficinas en Lima cómo la FPF eligió su actual directiva bajo estatutos declarados nulos. . Foto: Luis Sánchez.
El presidente de la ADFP Oscar Romero explica en una pizarra en sus oficinas en Lima cómo la FPF eligió su actual directiva bajo estatutos declarados nulos. . Foto: Luis Sánchez.

La Liga 1, el torneo principal del balompié peruano, ofrece un bajo nivel. En la edición del 2022 de la Copa Libertadores los cuatro clubes peruanos tuvieron una actuación paupérrima. No ganaron ni un solo de los 16 partidos disputados. Sufrieron 13 derrotas y empataron tres encuentros. Recibieron 30 goles y anotaron solo siete.

La última clasificación de un equipo peruano a la segunda ronda del principal torneo de clubes de Sudamérica ocurrió en el 2013 a cargo del Garcilaso del Cuzco.

Alianza Lima, el club más popular del Perú junto con Universitario, no gana desde el 2012. Lleva 28 partidos sin triunfar en la Copa Libertadores. La pesada mochila guarda 23 derrotas, cinco empates, 53 goles en contra y 12 a favor.

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Para colmo, la Asociación Deportiva de Fútbol Nacional, a través de su presidente Oscar Romero, ha presentado varias denuncias contra Lozano por falsedad genérica, fraude en la administración y lavado de activos.

El expresidente de la FPF Edwin Oviedo, acusado de presunto homicidio de dos líderes sindicales y de asociación ilícita para delinquir, dispuso el 2018 mediante el simple expediente de un oficio que su entidad organizara el campeonato de selección y competencia que la ADFP lo venía haciendo durante 108 años.

Según Romero, la razón para que la FPF tomara esta decisión es que se queda con el 10 por ciento de la venta de los derechos de transmisión por TV de todos los partidos del campeonato que tienen un valor de $70 millones al año.

Una de las decisiones más cuestionadas de Lozano es el pago mensual de $70,000 a cada uno de los tres clubes que no pudieron negociar contratos con la televisión: Atlético Grau, ADT y Carlos Stein.

“Hasta el último día de mi mandato, el 31 de diciembre del 2025, voy a luchar para que la FPF devuelva la organización del campeonato a la ADFP”, afirmó Romero. “Es un derecho de los clubes, como ocurre en Inglaterra, España, Argentina, Chile, Colombia y la mayoría de los países”.

Romero remarcó que entre los aspectos más graves es el hecho que la FPF no se encuentra inscrita en los registros públicos.

“Todos los actos de la directiva de Lozano no tienen validez legal”, explicó Romero. “Y no puede inscribirse en los registros públicos porque las elecciones que le permitieron alcanzar el poder fueron hechas con los estatutos del 2009 y 2021, que fueron declarados nulos, y debieron haber sido hechas con los estatutos aprobados de 1996”.

Varios medios periodísticos informaron que la FPF licita en Chile la venta de los derechos de transmisión por TV de los partidos porque en el Perú no puede darle validez legal a dicho contrato.

Mientras, en el lado de Lozano se argumenta que en el extranjero se pueden negociar esos mismos derechos por un monto de alrededor de $200 millones.

Toda esta pugna ha dividido al fútbol peruano. De los 19 clubes que forman la Liga 1, 10 pertenecen a la ADFP. La situación es caótica y difícil para elaborar planes que beneficien a todos.

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“Pese a la elección de Reynoso, el ambiente del fútbol se encuentra enardecido en estos momentos”, comentó una persona allegada a la FPF.

“Los presidentes de las regiones departamentales se han ido encima de Lozano porque este último pretende que el campeón del torneo abierto llamado Copa Perú no clasifique directamente a la Liga 1, como es hasta ahora, sino a la Liga 2. Para muchos es un paso positivo, por el nivel de los clubes que participan en la Copa”.

Y el problema más grande que Lozano debe encarar es la infraestructura, la falta de canchas para que se desarrollen los jóvenes talentos. Es necesario planes con los municipios en todo el país para crear espacios donde los jóvenes puedan surgir. Si no salen grandes figuras por lo menos se reducirá el número de prospectos que se desvíen a la delincuencia y a las drogas”.