'El Profeta' Enmanuel Reyes da un paso más tras haber conquistado a España

Enmanuel Reyes Pla representó a España en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde saltó a la fama mundial y se convirtió en uno de los púgiles más populares de la cita con los cinco aros. (AP Photo/Frank Franklin II).
Enmanuel Reyes Pla representó a España en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde saltó a la fama mundial y se convirtió en uno de los púgiles más populares de la cita con los cinco aros. (AP Photo/Frank Franklin II).

Enmanuel Reyes Pla (La Habana, Cuba, 1992), ‘El Profeta’, saltó a la fama durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. El boxeador cubano con nacionalidad española se convirtió de la noche a la mañana en un fan favourite de manual. Su carisma y su verborrea la dieron las páginas y noticias que muchas veces reclaman deportes como el boxeo y tanto les cuesta conseguir. Y no es para menos, ya que detrás de este púgil descomunal se esconde una historia digna de contar, que ahora escribe un nuevo capítulo al dar el salto al profesionalismo.

Mucho antes de ‘hacerse mayor’ y convertirse en pro, ‘El Profeta’ pasó por todo una Odisea. Enmanuel se escapó de Cuba y se vio escondió durante cuatro meses en un apartamento en Moscú, completamente horrorizado por la posibilidad de ser detenido por la policía. “Durante aquel tiempo, no pude salir del piso. Si me paraba la policía me iban a pedir dinero y, si no se lo daba, me subirían al coche y me dejarían en una carretera a -20 grados para que regresase andando. Ya les había sucedido eso a otros antes que a mí”, explicó el boxeador en El Confidencial.

Sin embargo, aquello era sólo el principio. El púgil pasó por Bielorrusia, Austria y Alemania antes de llegar a España, en concreto a La Coruña. Pasó tiempo huyendo, en centros de refugiados, en un centro de reclusión de migrantes… Todo para poder reencontrarse con su familia y ser un boxeador libre.

‘El Profeta’ se puso unos guantes por primera vez con seis años, cuando su padre se empeñó en que aprendiese a defenderse de los chavales de su barrio y su colegio. Sin embargo, lo que comenzó como una ‘necesidad’ acabó convirtiéndose en su vida. Enmanuel fue haciéndose un nombre en los cuadriláteros, acabó siendo subcampeón de Cuba y consiguió una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Sin embargo, la Federación de su país no contaba del todo con él en torneos internacionales y fue entonces cuando hizo a escondidas la maleta.

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Tras su manía persecutoria en Moscú y su estancia en un centro de refugiados en Austria, ‘El Profeta’ vio que las cosas se complicaron seriamente cuando fue detenido en Alemania al intentar cruzar a Francia. Fue enviado a un centro de reclusión y posteriormente devuelto a Austria. Allí elaboró un plan arriesgadísimo de volar directamente a España. Se la jugó y le salió bien, reuniéndose con sus familiares en España en 2017. Empezaba una nueva vida.

Salir de Cuba fue difícil porque dejé muchas personas queridas y no sabía lo que me deparaba la vida para llegar a La Coruña. Fueron meses difíciles brincando fronteras, pero al final, gracias a Dios, pude llegar con mi familia”, recuerda Enmanuel. Lo que no sabía era que en España le esperaba un giro importantísimo en su carrera boxística.

El impresionante nivel de ‘El Profeta’ hizo que Rafael Lozano le diese una oportunidad en la selección española. Ni siquiera tenía todavía la nacionalidad, pero en la Federación no estaban dispuestos a dejar pasar la oportunidad de contar con todo un monstruo como él. Tanto que su nombre empezó a sonar con fuerza de cara a Tokio 2020. Su preparación y clasificación para la cita olímpica comenzó nada más tener todos los papeles en regla.

Enmanuel se presentó en Japón como uno de los favoritos para las medallas en el peso pesado, sin embargo las cosas no salieron como se esperaba. ‘El Profeta’ fue eliminado en cuartos de final, a las puertas de las medallas, tras perder por decisión dividida ante el cubano Julio La Cruz. El boxeador nacionalizado explotó. “Me siento ganador. Han llevado esto a un plano político cuando esto es deporte. A lo mejor los títulos pesan, sólo Dios sabe. Yo sólo sé que gané y él lo sabe también. Mira cómo estoy, sin ningún rasguño”, explicó en caliente en COPE.

Enmanuel Reyes Pla celebra con su esquina durante uno de sus combates en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. (Photo by Ueslei Marcelino - Pool/Getty Images)
Enmanuel Reyes Pla celebra con su esquina durante uno de sus combates en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. (Photo by Ueslei Marcelino - Pool/Getty Images)

Afortunadamente para el púgil, no tardó en quitarse la espina de Tokio. Lo hizo en los Mundiales de 2021 al colgarse una histórica medalla de bronce y, de paso, vengarse del mismo boxeador que le dejó sin metal en los Juegos Olímpicos. Enmanuel conseguía la victoria más importante de su carrera y además acababa con la sequía española en la cita mundialista, en la que no se subía al podio desde había 47 años.

Ahora, ‘El Profeta’ quiere ir más allá y da el salto al profesionalismo, sin renunciar a su sueño olímpico en París 2024, pues los profesionales del boxeo pueden participar en los Juegos. Debutará el 8 de octubre en ‘su tierra’, en A Coruña.No hay competición hasta el Europeo clasificatorio [para París 2024] y para no estar parados hemos decidido cruzar al campo profesional”, explica Enmanuel. “Al final voy a estar peleando, no voy a estar parado, y ya cuando llegue el momento de la clasificación, estaré mucho más preparado”.

Pero no todas sus miradas están puestas en la capital francesa, sino que antes quiere conseguir un título profesional. La idea de ‘El Profeta’ es lograr el cinturón de campeón del peso crucero de la WBC y el sábado dará su primer paso. Otro más en la increíble historia de un Enmanuel Reyes Pla que bien podría ser llevada al cine.

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