Eliminatorias: la Argentina busca asegurarse ante Perú la clasificación (virtual) a Qatar

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Sonrisas y relax en el campamento argentino, antes del encuentro frente a Perú
LA NACION/Santiago Filipuzzi

Diego Simeone suele decir que los campeonatos se ganan si tu equipo también se impone en esos partidos en los que no juega bien. El análisis puede extenderse: hay objetivos que se aseguran en instancias que parecen menos trascendentes. Es decir, detrás de un encuentro cualquiera puede esconderse un gran premio. Si la Argentina derrota esta noche a Perú se habrá clasificado para el Mundial de Qatar. Al menos, virtualmente. La victoria le aseguraría escalar hasta los 25 puntos en la tabla de posiciones, y si como confía el cuerpo técnico y el área de legales de la AFA, finalmente la FIFA le otorga a la selección el frustrado clásico con Brasil, la cosecha sería de 28. Suficientes, ticket asegurado en unas eliminatorias tan desvalidas futbolísticamente que casi todos se sacan puntos entre sí y esa depresión en los números favorece la sólida marcha de Brasil y la Argentina.

Cómo está la tabla de las eliminatorias rumbo a Qatar 2022

Las eliminatorias, a nivel regional, hasta ahora son una decepción. Cuando se creía que podían ser las más competitivas de la historia, detrás de las dos potencias tradicionales todos trastabillan. Nadie se afirma, nadie es confiable. El lote de Ecuador, Uruguay y Colombia no se escapa de la irregularidad. Mucho menos, lógico, de ahí hacia abajo. Entre ellos aparece Perú, el rival de esta noche, desde las 20.30, un adversario debilitado y en emergencia.

El entrenamiento de la selección, en Ezeiza; el equipo albiceleste está cada vez más cerca de sacar el pasaje a Qatar
LA NACION/Santiago Filipuzzi


El entrenamiento de la selección, en Ezeiza; el equipo albiceleste está cada vez más cerca de sacar el pasaje a Qatar (LA NACION/Santiago Filipuzzi/)

El corte clasificatorio de 28 puntos, los que se aseguraría la Argentina con un éxito en el Monumental y otros tres ‘vía escritorio’, no es caprichoso. Está apoyado en los antecedentes: las dos peores cosechas de la selección camino a una Copa del Mundo, las más apretadas y sufridas, el espinoso desfile a Sudáfrica 2010 y a Rusia 2018 –ambas aseguradas recién en la última fecha–, terminaron con 28 puntos en la tabla de posiciones. Y ni siquiera debió aferrarse al repechaje. Desde lo estrictamente numérico, por la diferencia que es imperioso establecer con el quinto ubicado, la Argentina necesita 13 de las restantes 21 unidades para no depender de nadie. Pero la realidad marca otro escenario, muy diferente. Este encuentro puede convertirse en la autopista.

Pero si esta noche se le escurriera la victoria a la selección, o la FIFA resolviera la continuidad del clásico con Brasil, a la Argentina le sobrarán opciones para la clasificación. Después de Perú quedarán otros 18 puntos: el mes próximo, para cerrar 2021, el equipo de Scaloni visitará a Uruguay y será anfitrión de Brasil, en San Juan. Ya en el año del Mundial desembarcarán las últimas cuatro jornadas, bien pronto en el almanaque: el 27 de enero la selección visitará a Chile y el 1° de febrero, actuará como local ante Colombia. Y en marzo recibirá a Venezuela, para despedirse en Quito, con Ecuador.

Perú llega jaqueada, frustrada y cuatro puntos detrás del repechaje. Incómoda, muy lejos de la mecánica que Gareca consiguió en las eliminatorias pasadas para lograr el valioso desembarcar en la Copa de Rusia. Camino a Qatar, apenas rescató cuatro puntos sobre 15 como visitante. No le gana a la Argentina desde 1997 y jamás lo consiguió en Buenos Aires camino a un Mundial. Más allá de que el último recuerdo en suelo criollo sea un empate en la Bombonera, en los agitados días de Sampaoli. No hay partidos resueltos antes de jugarse, pero Perú estará muy desalineado, con ausencias sensibles como los lesionados Paolo Guerrero, André Carrillo, Renato Tapia y Edison Flores. Concederá demasiadas ventajas.

Messi, capitán de un seleccionado que buscará sumar otra victoria en la ruta mundialista
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Messi, capitán de un seleccionado que buscará sumar otra victoria en la ruta mundialista (LA NACION/Santiago Filipuzzi/)

No se trata de jugar al misterioso, simplemente Scaloni espera hasta los últimos detalles para definirla formación, atendiendo cargas físicas y perfiles del adversario. El equipo ha demostrado desde la Copa América que asimila bien los matices, hasta se enriquece, y pueden cambiar los laterales, alternar a un volante interior, apostar por Nico González o por Di María o por ‘Papu’ Gómez… y las soluciones aparecen. Desde el compromiso grupal y un Lionel Messi que desafía el paso del tiempo.

Cuti Romero y Otamendi traban, bajo la mirada de Walter Samuel, uno de los asistentes de Scaloni
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Cuti Romero y Otamendi traban, bajo la mirada de Walter Samuel, uno de los asistentes de Scaloni (LA NACION/Santiago Filipuzzi/)

Asegurar la clasificación no es una obsesión porque todos saben que más temprano que tarde caerá. “No me fijo si será ahora o en unos meses. Tenemos una línea y la euforia de la gente está buenísima, pero la línea se puede torcer y es ahí cuando tenemos que estar fuertes. Hoy estamos arriba pero antes de la final, la situación no era tan buena y volvimos a enderezar el rumbo. Nuestra línea siempre fue la misma, ni tanto ni tan poco. Un equilibrio, y creo que lo tenemos”, definió Lionel Scaloni. Ni tanto ni tan poco, resumió el entrenador. Suficiente para galopar con el viento en la espalda. Si juega Lionel Messi nunca será un partido cualquiera, pero aun sin luces centelleantes, puede ser la noche que definitivamente se ocupe de balizar la ruta a Qatar.

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