Se elimina importante obstáculo para que grupo saudita compre un equipo de la Liga Premier

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LONDRES — El fondo soberano de Arabia Saudita dio un paso adelante en el proceso de compra de un equipo de fútbol de la Liga Premier cuando el reino llegó a un acuerdo para resolver la mayor objeción de la Liga a la venta propuesta de Newcastle United.

Hace más de un año se había llegado a un acuerdo por 400 millones de dólares para que el propietario de Newcastle, Mike Ashley, le cediera el control del equipo a un grupo encabezado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita. Sin embargo, la venta no se concretó a causa de una controversia prolongada un año entre Arabia Saudita y beIN Media Group, red televisora de Catar propietaria de los derechos de transmisión de la Liga Premier en Medio Oriente.

Desde 2017, Arabia Saudita le había impedido a beIN operar dentro de sus fronteras debido a diferencias diplomáticas con Catar, su diminuta pero muy adinerada vecina. BeIN, la Liga Premier y otros inversionistas en activos deportivos importantes acusaron a Arabia Saudita de tener y operar una red televisiva corrupta que, gracias a la piratería, había adquirido contenido vendido a la transmisora catarí por miles de millones de dólares.

La venta del Newcastle se vio afectada por esa controversia el año pasado cuando funcionarios de beIN realizaron actividades de cabildeo con funcionarios de la Liga Premier y el gobierno británico para lograr que no autorizaran la adquisición. El convenio ni siquiera se sometió a votación: en vista de la creciente presión pública y ante “un proceso prolongado imprevisto”, el grupo saudita retiró la oferta.

Sin embargo, en este último año Arabia Saudita, Catar y un grupo de sus vecinos han restablecido relaciones diplomáticas y económicas gracias a que se le puso fin a un bloqueo de tres años a Catar y se normalizaron las relaciones diplomáticas.

Según las normas de la Liga Premier, es necesario investigar a cualquier posible comprador de un equipo de la Liga para verificar que cumpla la prueba denominada “fit-and-proper”, un estándar exigido a los nuevos dueños. El grupo interesado en la compra de Newcastle, del que también formaban parte la empresaria británica Amanda Staveley y dos hermanos multimillonarios dedicados a invertir en el sector inmobiliario, se retractó después de que la Liga tardó meses en las deliberaciones sobre la venta.

En ese momento, el aspecto más problemático para la Liga Premier era la venta propuesta de uno de sus integrantes a una organización que la propia Liga había acusado de dañar los negocios de un socio comercial importante. Ahora que se ha llegado a un convenio para resolver la controversia sobre piratería que afectaba a beIN, no existe ninguna disposición en las reglas de la Liga Premier que bloquee la venta de un equipo a una división de un Estado nación. Por ejemplo, el socio mayoritario del Manchester City, actual campeón de la Liga Premier, es un miembro de la familia reinante en los Emiratos Árabes Unidos.

Allanar el camino para una venta podría ser también un problema legal independiente. Furioso por no haber podido concretar el acuerdo para vender al Newcastle, Ashley interpuso en mayo una demanda en contra de la Liga Premier, en la que exigió el pago de millones de dólares como resarcimiento de daños y perjuicios y acusó a la Liga de bloquear la venta. No se sabía de ningún caso previo en que la Liga Premier hubiera bloqueado una venta y, en vista de que el grupo saudita retiró la oferta, todo parecía indicar que tampoco lo había hecho en el caso de Newcastle, a pesar de las acusaciones de Ashley.

La compra saudita sería la inyección más reciente de dinero soberano de la zona del Golfo al fútbol europeo, pues seguiría los pasos no solo de los propietarios del City, sino también del grupo catarí que es dueño del campeón francés Paris St.-Germain. Los recursos aparentemente inagotables de estos grupos inversionistas no solo han contribuido a que estos equipos en la actualidad gocen de una firme presencia entre los mejores de Europa, sino que, además, cambiaron por completo la economía del fútbol moderno.

Los inversionistas representados por el fondo saudita habían propuesto una inversión de hasta 320 millones de dólares en un plazo de cinco años para transformar a Newcastle en una fuerza competitiva en la Liga Premier, además de inversiones en infraestructura alrededor de su estadio.

Si bien el glamur y la presencia global de la Liga Premier desde hace tiempo la han convertido en un imán para los superricos de todo el mundo (entre los propietarios de equipos actuales se encuentran multimillonarios estadounidenses, un oligarca ruso, una controladora china y un miembro de la familia real del Golfo), la posibilidad de que un grupo saudita concrete una adquisición ha provocado un escrutinio nunca antes visto.

Cuando se anunció el convenio, varios grupos defensores de derechos humanos, e incluso la viuda del periodista asesinado Jamal Khashoggi, le escribieron al director ejecutivo de la Liga Premier, Richard Masters, para instarlo a bloquear la venta debido a la participación del Fondo de Inversión Pública, encabezado por el gobernante de facto de Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

Lo más probable es que esas críticas vuelvan a sonar si Arabia Saudita resucita su convenio con Ashley y lo lleva a buen término.

© 2021 The New York Times Company

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