Eddie Jones vuelve a los Wallabies y Francia 2023 se tiñe del color de la venganza

Eddie Jones lidera a la Rosa
Eddie Jones fue elegido como el nuevo entrenador de los Wallabies

El devastador derechazo del zurdo Jonny Wilkinson es la última imagen en la memoria de Eddie Jones como entrenador de Australia en un Mundial. En el último minuto del segundo tiempo suplementario de la final de 2003, el apertura le daba el título a Inglaterra, el único en su historia, con un drop legendario en el mismísimo Estadio Olímpico de Sydney, partiendo al medio el corazón de toda una nación y frenando el meteórico ascenso del revolucionario entrenador. Jones siguió dos años más al frente de los Wallabies, pero no logró mantenerse en el puesto hasta Francia 2007. La revancha aparece de manera inesperada. A un mes de haber sido despedido como entrenador de Inglaterra, fue contratado para hacerse cargo nuevamente del seleccionado de su país. Su sola presencia vuelve a poner a Australia en la consideración para el Mundial de este año que, caprichos del destino, volverá a jugarse en Francia.

La noticia shockeó al mundo ovalado. A principios de diciembre, la unión inglesa había puesto fin a un mandato de siete años cuando apenas faltaban 10 meses para el estreno mundialista. Cuarenta días más tarde, Australia anuncia la destitución de Dave Rennie, cuando su cargo no estaba en peligro pese a lo irregular de su mandato, y el regreso del hijo pródigo. El acuerdo es por cinco años, hasta la finalización del Mundial 2027 que, alimentando las paradojas, se jugará en Australia.

Eddie Jones fue echado de la selección de Inglaterra a fines del año pasado
Eddie Jones fue echado de la selección de Inglaterra a fines del año pasado - Créditos: @ODD ANDERSEN

La sola presencia de un entrenador de la jerarquía de Eddie Jones eleva las acciones de los Wallabies de cara a Francia 2023. Se encontrará con un plantel joven, con falencias en algunos puestos clave y crisis de liderazgo, pero con mucho talento. En los últimos tres años, período en el que el neocelandés Dave Rennie encaró una transición luego del fin del ciclo de seis años de Michael Cheika, tuvo victorias resonantes ante Nueva Zelanda, Sudáfrica e Inglaterra, pero también derrotas vergonzosas como contra un equipo alternativo de Francia, la goleada sufrida en San Juan ante los Pumas y la primera caída en la historia a manos de Italia. Cuando Jones apareció en la lista de “disponibles”, Australia Rugby no dudó en propulsar el cambio de mando.

Jones había dirigido a los Wallabies entre 2001 y 2005. Llegó luego de liderar a ACT Brumbies a ser el primer equipo australiano en ganar el Super Rugby (entonces Super 12) y terminó cuando sufrió siete derrotas consecutivas. En el medio, lideró al seleccionado a la conquista del Tri-Nations en 2001 y al subcampeonato en el Mundial jugado en casa en 2003, que se definió a favor de los ingleses con el drop de derecha de Jonny Wilkinson en el último minuto del tiempo extra. Imprimió un estilo revolucionario que había mamado en sus inicios como jugador en el club Randwick de Sydney y había perfeccionado al frente de Brumbies basado en novedosas líneas de carrera de los backs, en mantener la pelota viva con apoyos constantes, en maximizar el beneficio de potenciar el riesgo.

Eddie Jones, durante una de las prácticas en el Club Gimnasia y Esgrima, en Palermo
Eddie Jones ya dirigió Australia entre 2001 y 2005

Eddie Jones continuó su carrera como un trotamundos. Pasó por Saracens de Inglaterra, volvió al Super Rugby (Reds), integró el staff de Jake White en los Springboks que conquistaron el Mundial de Francia 2007, regresó a Japón, donde había iniciado su carrera de entrenador y se hizo cargo del seleccionado. En Inglaterra 2015 dio el mayor golpe en la historia de los mundiales al derrotar a Sudáfrica en el debut.

El cimbronazo lo llevó a encarar su mayor desafío. Tras una inédita eliminación en primera rueda, Inglaterra confió por primera vez en un entrenador extranjero. El impacto fue inmediato. Jones guio al seleccionado de la Rosa al Seis Naciones en 2016 (primer Grand Slam en 13 años) y repitió en 2017. En el Mundial de Japón, su segundo hogar, eliminó a los All Blacks en semifinales pero, otra vez, se quedó a las puertas del título al caer con Sudáfrica en la definición. Le siguieron tres años irregulares. Su última oportunidad llegó en noviembre. Los Pumas le dieron un empujón al derrotar a Inglaterra por primera vez en 13 años. El empate con Nueva Zelanda no alcanzó y la derrota con los Springboks selló su suerte.

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La revancha le llegó más rápido de lo imaginado con el llamado de los Wallabies. Su objetivo inmediato es el Mundial de Francia, ahí donde no llegó a dirigir en 2007. Comparte el Grupo C con Gales, Fiji, Georgia y Portugal. Parejo pero accesible. De pasar a cuartos de final, se enfrentará contra equipos del Grupo D. Allí está Inglaterra, en lo que sería un reencuentro épico. Allí está la Argentina, con otro australiano al frente: Michael Cheika, con quien protagonizó varios cruces dialécticos y al que le ganó siete Test Matches consecutivos, racha que se cortó en Twickenham en el mencionando partido en noviembre y empezó a marcar su suerte. Allí también está Japón, la tierra en la que se forjó como entrenador luego de renunciar a su carrera como maestro de escuela en los inicios del profesionalismo.

Eddie Jones volvió a los Wallabies y Francia 2023 se hinchó de un sablazo con un cúmulo de nuevas historias por contar.