La nueva directora de la liga femenil de fútbol promete 'poner nuestra casa en orden'

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Marla Messing, una ejecutiva del deporte que desempeñó un papel decisivo en el éxito de la Copa Mundial Femenina de 1999, catapultando el fútbol femenil a la conciencia nacional, lleva apenas unos días en el cargo de directora ejecutiva interina de la Liga Nacional de Fútbol Femenino y ya tiene ideas ambiciosas, como una posible renovación de marca de la liga, la cual cumplirá 10 años el próximo año.

Pero lo primero en su agenda, antes de que la liga pueda seguir adelante con cierta seguridad, es abordar los casos recientes de abuso que han hecho tambalear la liga.

“Permítanme ser totalmente clara, nuestro primer objetivo es poner en orden nuestra casa y asegurarnos de que estamos cumpliendo con los estándares mínimos de una liga profesional y tratando los asuntos que las jugadoras quieren y se merecen que resolvamos”, comentó Messing en una videollamada con reporteros el miércoles, añadiendo que había que hacer cambios para que las jugadoras puedan “sentirse valoradas y seguras y que reciben el respeto que se merecen”.

Hacer esos cambios tomaría meses, comentó, porque hay que examinar tantas cosas a fin de entender cómo es que la liga llegó a un punto tan bajo.

Tras una serie de acusaciones en los últimos meses de que algunos entrenadores abusaron o acosaron sexualmente a las jugadoras mientras los directivos del equipo y la liga se hacían de la vista gorda, las autoridades del fútbol, ejecutivos de ligas, jugadoras y dueños han estado buscando a quién echarle la culpa por cómo se manejaron los casos. Al menos cinco investigaciones fueron iniciadas por diferentes entidades, ya que nadie confiaba en nadie más para que se hiciera cargo de una sola indagación.

En parte las investigaciones se centraron en el exentrenador del Courage de Carolina del Norte, Paul Riley, que posteriormente fue acusado de abusar sexualmente de dos jugadoras cuando las entrenaba en el Portland Thorns. En 2015, las Thorns lo habían despedido por conducta inapropiada, pero siguió siendo un técnico de la liga. El Courage despidió a Riley el mes pasado luego de que se hicieran públicas las acusaciones.

Richie Burke, quien había sido entrenador del Washington Spirit, fue despedido el mes pasado por violar la política antiacoso de la liga. Otro técnico, Farid Benstiti, dimitió en julio del OL Reign en virtud de las acusaciones de abuso verbal.

Los múltiples casos de abuso llevaron a Lisa Baird a dejar su cargo como comisionada de la liga y al sindicato de jugadoras a exigir un cambio inmediato que protegiera a las deportistas. Entre sus demandas, el sindicato pedía la suspensión obligatoria de cualquier persona en posición de poder que estuviera siendo investigada por abusos, así como transparencia en las investigaciones. El miércoles, Messing comenzó su videollamada anunciando que la liga estaba trabajando con el sindicato para atender sus preocupaciones.

Más adelante en esa misma videollamada, dijo: “Solo han pasado 72 horas, pero me siento muy bien sobre nuestra relación”.

La delantera del Orlando Pride, Alex Morgan, miembro de la selección nacional de Estados Unidos y una de las estrellas principales de la liga, afirmó en una teleconferencia el martes que se sentía optimista por lo que los representantes sindicales de su equipo le habían dicho. De cualquier modo, añadió, la liga sigue siendo demasiado reactiva en la manera en que trata los asuntos de envergadura.

“Sé que hay muchas cosas que deben cambiar, pero tenemos que empezar a crear esa confianza y, en este punto, simplemente no la hay”, afirmó.

Al tratar de encontrar a la persona adecuada para ayudar a crear esa confianza, Cindy Parlow Cone, presidenta de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, llamó a Messing para comentarle del puesto de directora ejecutiva interina, dijo Messing. Ella parecía ser una buena opción, teniendo en cuenta que Messing ya conocía a mucha gente en el mundo del fútbol. Messing fue presidenta y directora ejecutiva del comité organizador de la Copa Mundial Femenina de 1999 y también una de las fundadoras de la liga profesional de fútbol (Major League Soccer en inglés).

Y ya conocía personalmente a Cone y a muchas otras jugadoras de la selección femenina. Cone jugó en el equipo de Estados Unidos que ganó la Copa Mundial Femenina de 1999 ante más de 90.000 aficionados en el estadio Rose Bowl. Aquel Mundial desató la fiebre del fútbol entre las jóvenes de Estados Unidos, y algunas de ellas acabaron en futuras selecciones nacionales y en la Liga Nacional de Fútbol Femenino.

Para Messing, esa historia significa mucho. Y no solo porque participó en ella. Dijo que le gustaría planear algo especial para celebrar el décimo aniversario de la liga el año que viene, porque es “un gran hito para una liga de fútbol femenil”.

Pero primero lo primero.

“En este momento, mi mandato es supervisar las investigaciones para asegurarnos de que haya un cambio institucional y dirigir las operaciones cotidianas de la liga”, explicó. “Y, para ser sincera, en eso es en lo que me estoy concentrando”.

© 2021 The New York Times Company

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