Dinamarca apunta al oro entre la incertidumbre provocada por el coronavirus

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Redacción deportes, 11 ene (EFE).- La selección danesa de balonmano, vigente campeona del mundo, se perfila como la gran favorita para colgarse el oro en el Europeo que arrancará este jueves en Hungría y Eslovaquia, un torneo marcado por la incertidumbre generada por el coronavirus.

La irrupción de la variante omicrón ha trastocado por completo la preparación de las distintas selecciones que se han visto obligadas a suspender numerosos encuentros, cuando no a entrenar mermadas de efectivos por la incidencia de la pandemia.

Una circunstancia que convierte en una auténtica incógnita el estado de forma en el que afrontarán el torneo la mayor parte de los equipos, que en muchos casos no sabrán hasta el último momento con qué jugadores podrán contar tras detectarse un sinfín de positivos.

Tal es el caso de Croacia, subcampeona hace dos años, que previsiblemente no podrá alinear en su primera encuentro ante Francia a dos de sus máximas estrellas los centrales Domagoj Duvnjak y Luka Cindric que volvieron a dar positivo en las pruebas realizadas el lunes.

La normativa de la Federación Europea exige que para que un jugador que haya dado positivo pueda actuar en el torneo tras pasar una cuarenta de cinco días debe dar dos veces negativo en dos pruebas distintas realizadas con un intervalo de veinticuatro horas.

Hecho que complica notablemente la presencia tanto del barcelonista Cindric como de Duvnjak, elegido mejor jugador del pasado Europeo, en el duelo que enfrentará el próximo jueves en la ciudad húngara de Szeged a las selecciones de Croacia y Francia.

Una cita que se perderá con toda seguridad el capitán del equipo francés, el extremo Valentin Porte, que permanece todavía aislado tras dar positivo en la prueba a la que se sometió el pasado 6 de enero.

El conjunto francés, vigente campeón olímpico, ha sido uno de los más afectados por la pandemia, tras detectarse hasta diez casos desde que inició la fase de preparación para el Europeo, entre ellos Nikola Karabatic.

Problemas a los que unir la ausencia por lesión de dos piezas básicas en la conquista del oro olímpico el lateral Nadim Remili y el pivote Luka Karabatic, así como la del joven "cañonero" Elohim Prandi, que fue acuchillado la pasada Nochevieja.

Bajas que parecen restar algo el cartel de favorito con el que el conjunto francés afronta cada una de las competiciones en las que participa.

Pero Francia siempre es un rival a temer, tal y como demostró el pasado domingo en el encuentro amistoso que disputó con Alemania, pese a caer (35-34) con un gol en el último segundo de Luca Witzke en un choque en el que los de Guillaume Gille llegaron a contar con una renta de cinco tantos (16-21) en los minutos iniciales de la segunda mitad.

Mucho mejor parado ha salido hasta el momento del azote de la pandemia la selección de Dinamarca que tan sólo ha contabilizado un caso positivo en sus filas, el del portero Jannick Green.

De este modo, el conjunto danés podrá contar para la cita con todas sus estrellas a las que se sumará en esta ocasión el central del Veszprem húngaro Rasmus Lauge, que regresa al equipo nacional tras perderse por lesión tanto el Mundial de Egipto como los Juegos Olímpicos de Tokio.

Un argumento más que añadir al deslumbrante planten que conforman los Niklas Landin, Mikkel Hansen o el jovencísimo Mathias Gidsel, que tras deslumbrar en su estreno internacional en el pasado Mundial confirmó su condición como la gran estrella del futuro con su designación como mejor jugador de los Juegos de Tokio.

Potentísimo equipo que demostró llegar perfectamente preparado al Europeo tras vencer la pasada semana por un contundente 35-25 a Noruega, otra de las aspirantes al podio, en un choque en el que la gran estrella noruega, Sander Sagosen, no dudó en rendirse ante el equipo danés al que calificó como "el claro favorito" para alzarse con el oro.

Por su parte, la selección española, campeona de las dos últimas ediciones del torneo, afronta el torneo inmersa en pleno relevo generacional, tras la salida del equipo de jugadores como Raúl Entrerríos, Julen Aginagalde, Viran Morros o Dani Sarmiento, santo y seña de los "Hispanos" en la última década.

Hasta cinco debutantes en una gran competición internacional presentará el conjunto español, que volverá a apelar a la fortaleza de su juego colectivo para tratar de volver a pelear por las medallas.

El mismo objetivo al que aspira Suecia, vigente subcampeona del mundo, que ha conformado un sólido equipo en torno a la figura del central Jim Gottfridsson y del lateral Jonathan Carlsbogard, que tras ser cortejado, entre otros, por el Kiel y el París Saint-Germain parece que podría recalar la próxima temporada en el Barcelona.

Un podio continental que sueña con pisar por primera vez la selección de Hungría con el aliento de sus aficionados, que a diferencia de los espectadores eslovacos que sólo podrán ocupar un 25 por ciento del aforo de los recintos, sí podrán llenar los pabellones en los encuentros que se disputen en el país magiar.

El impulso necesario para un equipo que no ha dejado de crecer desde la llegada del técnico español Chema Rodríguez, que oficialmente actúa como segundo entrenador, que ha explotado el talento de jugadores como el central Mate Lekai, el pivote Bence Banhido o los jóvenes "artilleros" Dominik Mathé y Zoltan Szita

Javier Villanueva

(c) Agencia EFE

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