Diego Martínez y Gabriel Milito, técnicos con el ADN de Barcelona que adaptan el paladar

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Diego Martínez y Gabriel Milito: un mano a mano entre directores técnicos con una mismo patrón de juego, por un lugar en la final de la Copa de la Liga
Diego Martínez y Gabriel Milito: un mano a mano entre directores técnicos con una mismo patrón de juego, por un lugar en la final de la Copa de la Liga

La semifinal menos imaginada, aunque la justicia de los resultados invita a escudriñar a los directores técnicos que elaboraron la estrategia para que River y Estudiantes, dos de los principales candidatos a ganar la Copa de la Liga, ya no estén en la carrera por el título. El domingo, en la cancha de Huracán, será el turno de Argentinos y Tigre, también de un duelo entre entrenadores jóvenes, atrevidos, genuinos y que no se aferran a ninguna escuela ni moda. Gabriel Milito y Diego Martínez admiran el ADN de Barcelona, pero no se fanatizan con ese patrón.

“Esto también es jugar bien”, disparó Martínez, que con el Matador eliminó a River en el Monumental y adaptó su gusto a la necesidad para no tropezar con los millonarios. “Al juego hay que agregarle energía, pasión, ganar duelos, defender bien. Y una cosa no quita lo otro: a mí me gusta que cuando el equipo tiene la pelota, juegue; pero cuando no la tenemos hay que comerse a los rivales”, explicó Milito, después de quitar del camino al Pincha, en La Plata.

Lo mejor de la victoria de Argentinos

Con Guardiola, al que tuvo como entrenador en Barcelona, Milito comenzó a ver el juego de otra manera: entender el porqué de las cosas. Aprendió que siempre hay que presionar, pero que no todas las presiones tienen que ser iguales: todo depende de las cualidades del rival. También que el juego se inicia desde el arquero, pero que no es algo azaroso. Es un DT que se desvive y se apasiona en las conferencias de prensa para explicar las razones que lo llevaron a tomar una decisión: desde cómo planificó el juego, el modo de atacar al rival o las diferentes alternativas que se entrenaron para ejecutar esa salida limpia desde el área.

No es un problema de salir en corto o en largo, si no de interpretar. Me encanta este tema, pero no soy tonto: si quedo mano a mano y tengo que jugar un pelotazo a los N°9, juego a los N°9. Y si mi defensor está apremiado y la tiene que sacar del estadio, eso también es jugar bien al fútbol. Porque es la interpretación: hay riesgo, la pelota está sucia, no hay pase… Hay que sacarla, buscar a los N°9 y si no podemos encontrarlos se la saca del estadio. Una acción, no hay problema. En la siguiente lo volveremos a intentar”, comentó, de modo didáctico, tras la clasificación a los cuartos de final. El video de esa declaración, de 1m51s, se hizo viral.

Gabriel Milito dialoga con Gabriel Carabajal, una de las piezas que el entrenador afianzó en el equipo
Marcelo Aguilar


Gabriel Milito dialoga con Gabriel Carabajal, una de las piezas que el entrenador afianzó en el equipo (Marcelo Aguilar/)

Argentinos tiene un invicto de seis partidos y para lograr una de las plazas de clasificación empezó a jugar finales a mitad del recorrido. La apuesta era a ganador, porque los rivales le impedían tropezar y ahí resaltó la templanza y la convicción de un grupo que Milito diseñó a su paladar, con el respaldo del presidente Cristian Malaspina y el director deportivo Raúl Sanzotti. “No incorporar a nadie. Sí, tenía claro quién no tenía que continuar y de subir chicos jóvenes. Consideraba ciclo cumplido el de algunos futbolistas, que le habían dado mucho al club y sentía que reforzarnos con chicos de la reserva era la solución. En enero empecé a percibir esto, porque en el futbol uno primero siente y después el tiempo lo hace realidad. Estoy enamorado del plantel, porque los veo entrenar y después compite como a mí me gusta. Es difícil convencer a todos, porque hay muchas maneras de jugar y son válidas, pero nosotros nos agarramos de la mano, apostamos y dijimos ‘vamos por acá’. Este grupo sin cuestionar se lo creyó y cuando el jugador se lo cree para el entrenador es más fácil”, relata Milito, un DT que dirigió en escuelas tan opuestas como Independiente y Estudiantes, y que con Argentinos descubre su mejor versión.

Lo mejor del triunfo de Tigre

El ascenso fue el teatro de operaciones de Martínez, aunque llegó a su primera experiencia –Ituzaingó, en la D– tras vincularse con el proyecto de Barcelona en la Argentina. Los métodos y la visión futbolística se dispararon cuando tuvo acceso a los procesos formativos de los catalanes. “Uno tiene un gusto, una idea de sentir el juego, pero tiene que tener sentido común y saber a quién enfrenta. La realidad es que River es mejor equipo que Tigre colectiva e individualmente, hace 10 años que es de los mejores del país y de Sudamérica. En ese mano a mano, si queríamos tener tenencias muy largas, no íbamos a poder llevarlo adelante. Uno tiene intenciones, pero esto es jugar bien también. No solamente llevar adelante lo que uno siente”, explicó, quien devolvió a Tigre a la elite y que ahora pretende estirar este sueño que moviliza a Victoria.

Diego Martínez visitó la escuela de Barcelona en 2014, cuando dirigía en el proyecto de los catalanes en la Argentina
Télam


Diego Martínez visitó la escuela de Barcelona en 2014, cuando dirigía en el proyecto de los catalanes en la Argentina (Télam/)

Como a Milito, el ingreso a primera no le resultó sencillo: su primera experiencia, en Godoy Cruz, apenas resultó un suspiro. Y, al igual que su futuro rival, no le interesa encasillarse en una línea de juego ni realizar paralelismos entre la vieja escuela y los DT’s modernos. “Lo que evolucionó es el entrenamiento, tenemos que estar predispuestos a darle a los chicos lo que necesitan. Escuchar a los entrenadores de más edad está buenísimo y hay que tener la cabeza abierta para tomar lo que están diciendo. Lo de lo viejo y lo nuevo, no va”, sentencia Martínez, que con Estudiantes de Caseros cayó en semifinales de la Copa Argentina 2019 con River y ahora se tomó desquite con Tigre para soñar con la Copa de la Liga.

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