El delantero de Ferro Brian Fernández volvió tras dos meses y se quebró al hablar de sus problemas personales

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Brian Fernández, delantero de Ferro, se quebró al hablar de sus problemas personales luego de la goleada 6-0 ante San Telmo por la Primera Nacional.
Brian Fernández, delantero de Ferro, se quebró al hablar de sus problemas personales luego de la goleada 6-0 ante San Telmo por la Primera Nacional.

Caballito es una fiesta. Ferro golea a San Telmo y se pone a un punto de Barracas Central en la pelea por ganar la Zona B de la Primera Nacional. La ilusión por regresar a primera tras 21 años de frustraciones toma cuerpo en cada uno de los verdolagas que gritan, cantan, saltan y bailan como nunca. El árbitro detiene el partido y el cartel luminoso muestra los números de un cambio. El 7 de Ferro, Brian Fernández, abandona la cancha. “Olé, olé, olé...Brian, Brian”, grita la platea; grita la popular. El exColón y Racing lleva 12 goles en 18 partidos. Es el 7 bravo del equipo dirigido por Favio Orsi y Sergio Gómez. Y tiene una historia para contar.

Termina el partido y la gente no se retira del estadio. Sigue la fiesta. Las cámaras de TyC Sports se van con Fernández, el futbolista que supo jugar en México y Francia y que recaló en Ferro para volver a ser. Para sobreponerse a sus fantasmas. Sus problemas personales que tienen que ver con esas adicciones a las drogas de las que supo hablar en su momento. El 7 quiere festejar con su gente, con la gente de Ferro. Recuerda que en el primer tiempo lo invadieron las lágrimas al convertir el segundo gol del Verdolaga. Más tarde habría otro para convertirse en el mejor jugador del partido. “Venía de dos meses de no pasarla tan bien. Por temas personales míos que me afectaron bastante. Hoy demostré que estoy bien, que quiero estar, sumar mi granito de arena y que quiero quedar en la historia de este club”, dijo el 7 de Ferro a corazón abierto.

Los seis goles de Ferro en Caballito

“El fútbol da revancha”, le dice Leonardo Zárate, el periodista de TyC Sports que lo hace hablar. Fernández se queda: “Siempre. Yo nunca bajo los brazos. Mi lucha es diariamente. Hoy estoy acá demostrando lo que sé, lo que más me gusta”, asegura el goleador y uno de los futbolistas más decisivos de la segunda categoría. “Más que nada, regalarle estos goles y mi juego a la gente que es lo único que me sale bien, que yo siento que hago bien”. Fernández habla con la vida en la mano, como si le viera la cara en ese instante a los fantasmas que comenzaron cuando vestía la camiseta de Racing y un control antidoping dio positivo. Le seguiría un calvario. Viaje a México para jugar en Tijuana y Necaxa. Siete meses de internación. La cabeza hecha un bombo y el cuerpo sin responder.

La droga te arruina, te deja sin vida. Atravesé momentos duros, pero ahora quiero jugar al fútbol y ser feliz. Estoy mucho con amigos y familia, la contención es fundamental. La pelota cura heridas”, dijo en agosto de 2019 durante una entrevista con una radio de México. “La droga te saca la familia, te saca amigos, te saca plata. De a poco te va sacando todo. Me hacen controles todas las semanas. No me molesta, es más, me gusta demostrar que estoy bien. Ahora intento siempre salir acompañado, porque antes salía solo y no volvía más”, agregó.

En octubre de 2021, la historia es distinta. Fernández habla con las revoluciones por las nubes después de la goleada de la que fue artífice en cuatro de las seis conquistas de Ferro. “Yo confío en mí siempre digo que soy el mejor, porque me la creo. Creía que iba a hacer dos goles, y lo pude cumplir”, se jacta el delantero, con una sonrisa despuntada. “Ese pensamiento hace que yo siempre siga para adelante. Que me tropiece pero que siga. Esa es mi lucha, caerme y seguir seguir y seguir”, confiesa.

Fernández se debate: tiene ganas de festejar con los suyos, con sus hinchas. Pero también, de hablar y hacer catarsis. “Gracias a Dios hoy estoy bien, agradecerle a míi familia que me está mirando y mandarle un beso muy grande a todos mis hermanos y aquellos que siempre están conmigo”, completa el futbolista. Son noventa segundos en los que relata su pelea diaria consigo mismo. Demuestra que puede. Se va rumbo a otra ovación. Ya perdió el registro de cuántas fueron.

La entrevista a Brian Fernández tras la goleada de Ferro

“Lo noté muy emocionado. Hace el primer gol y llora. Ya a partir de ese momento te dabas cuenta de cómo estaba. Y cuando sale, que queda en el banco, todo el tiempo miraba para la platea, porque la gente lo saludaba. Me parece que la ovación lo terminó de conmover. Sin dudas, lo noté muy emocionado. Muy a flor de piel. Muy a corazón abierto y con ganas de contar que estaba bien”, relata Zárate, el periodista sinónimo de ascenso que cuenta todo lo que pasa en los partidos durante las transmisiones de TyC Sports.

Fernández estuvo al margen del plantel de Ferro durante cerca de dos meses. Esos “problemas personales” de los que habla en la entrevista lo marginaron de las canchas desde el encuentro contra Gimnasia de Jujuy, el 21 de agosto, hasta el partido de la semana pasada frente a Villa Dálmine, en Campana, cuando ingresó desde el banco de suplentes. Estuvo a punto de darle el triunfo al pueblo verdolaga, pero al final aquel partido terminó en empate 1-1.

Fernández celebra ahora con sus compañeros. Abrazado a Marcelo Miño, el arquero que vino desde Rosario Central para ser titular y buscar el regreso a primera. Son una racimo de corazón verde vestido de blanco en el centro de la cancha. Festejan un paso más hacia el objetivo. Como celebra la gente. Brian, que dice sentirse bien, es uno más del grupo.

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