Defender los tres palos le estaba predestinado

Édgar Luna Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 12 (EL UNIVERSAL).- Portero sin suerte no es portero. O mejor dicho hay que saber aprovechar las oportunidades y así le ha pasado a Rodolfo Cota.

Nacido en Mazatlán, Sinaloa, al veterano guardameta de 35 años le he llegado la oportunidad de ir a su primera Copa del Mundo, cuando todos pensaban que llegaría.

No es nuevo, así ha sido su vida profesional, el aprovechar las oportunidades es su especialidad. En Mazatlán, Rodolfo Cota jugaba como delantero y se había hecho de buena fama en el barrio, hasta que un día, el portero faltó y alguien dijo "Rodolfo sabe parar". Ese día fue uno de sus mejores como portero. Aunque quiso regresar a la delantera, ya nadie lo dejó hacerlo.

Vino el camino de la paciencia en las fuerzas básicas del Pachuca, donde fue reclutado. Se fue del equipo tuzo, regresó, y nada más no debutaba, hasta que un día, otra vez la casualidad se puso en su camino. Fecha 3 del Apertura 2007. Cota era el tercer portero de los Tuzos, y saldría a la banca por los problemas de embolia de Miguel Calero. El juego contra el Veracruz comenzó mal para los pachuqueños, el portero Humberto Hernández es expulsado a los pocos minutos y Rodolfo Cota tiene un bautizo de fuego. La primera pelota que tocó fue dentro de su portería, le anotaron de penalti, pero a los pocos minutos detuvo otro… Y así comenzó su carrera Rodolfo Cota. De Pachuca se fue a Puebla y de Puebla a Chivas y fue campeón; y después a León donde también ha levantado títulos. Ahora ese portero que quería ser delantero está a las puertas de su primer Mundial. La moraleja es: El destino sabe bien dónde colocarte.

Perfil

En su debut, el portero le paró un penalti a Héctor Mancilla, del Veracruz.

Edad: 35 años.

Club: León.

Mundiales: 0.

Juegos con el Tri: 8.