Daniil Ostapenkov, el chico que ni siquiera figura en el ranking y provocó la peor derrota de un argentino en la historia de la Copa Davis

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Schwartzman copa davis ,
Mauro Alfieri

Un “tapado”. De los que suelen aparecer en la Copa Davis. Rivales ignotos o semidesconocidos que juegan el partido de su vida y dan la gran sorpresa. Le tocó esta vez sufrirlo a Diego Schwartzman, superado claramente por Daniil Ostapenkov, que este fin de semana se sumará a la nómina de inesperados tenistas coperos. Antes de su éxito sobre el número 15 del mundo, poco y nada se sabía del bielorruso, que se hizo lugar en el equipo por las bajas de Ilya Ivashka y Egor Gerasimov, los dos principales jugadores, y que no solamente no acompañaron al equipo en este encuentro sino que además están anotados en el Astana Open, que se desarrollará desde mañana en Kazakhstán.

Ostapenkov tiene 18 años y es diestro, con revés de dos manos. No ha protagonizado partidos en el nivel ATP, y antes de este duelo había disputado la Copa Davis sólo en marzo del año pasado, con una holgada derrota frente al alemán Dominik Koepfer. Sin posición en el ranking ATP, está 63º en la clasificación junior de la ITF. Pero en el Buenos Aires no jugó como un juvenil ni mucho menos. Se mostró suelto, con un tenis agresivo, desde la base o bien metido en la cancha, para estampar la peor derrota de un jugador argentino en la historia de la Davis.

“Fue una gran victoria. No siempre juego como lo hice hoy. También para mí fue una sorpresa, y espero seguir jugando así en el futuro. Mi capitán y el equipo estuvieron ayudándome durante todo el partido. Sé que jugué contra uno de los mejores y espero que el equipo mantenga el nivel y consiga la victoria”, destacó Ostapenkov luego de un éxito rutilante, que tomó con naturalidad.

Daniil Ostapenkov copa davis ;
Mauro Alfieri


Ostapenkov, una de esas sorpresas que se dan de tanto en la Davis; para la Argentina, fue la más grande de su historia. (Mauro Alfieri/)

Precedentes de cachetazos

El juvenil bielorruso amplió una nómina de derrotas duras para el tenis argentino, más allá de lo que suceda con el resto de la serie. Entre otros antecedentes, se destacan el de Kenneth Carlsen, vital para un triunfo dinamarqués por 3-2 en Aarhus en 1992, con éxitos sobre Gabriel Markus y Alberto Mancini, y las victorias de los húngaros Sandor Noszaly e Jozsef Krocsko sobre Guillermo Pérez Roldán y Luli Mancini en una tremenda caída argentina por 4-1 en Budapest en 1993, con Pancho Mastelli como capitán y Guillermo Vilas en la función de director deportivo.

En julio de 1997, Hernán Gumy perdió en Buenos Aires contra el ecuatoriano Luis Adrián Morejón, que ocupaba el puesto 301º en el mundo, y en esa misma serie, que terminó 3-1 para Ecuador, en el dobles del equipo visitante jugó Giorgio Carneade, que era entrenador de academia en Estados Unidos y no figuraba en el ranking, pero acompañó a Nicolás Lapentti en el punto del sábado.

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