Crusaders derrotó a Blues y es el campeón del Súper Rugby Pacific

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Matera, con su hijo y el trofeo del Super Rugby: felicidad máxima
Matera, con su hijo y el trofeo del Super Rugby: felicidad máxima

Lloró emocionado cuando todo terminó. Sabía que acababa de reescribir la historia: el argentino Pablo Matera es campeón: su equipo, Crusaders, superó a Blues por 21-7 como visitante en la final del inaugural Super Rugby Pacific, logró su 13° título y el tercera línea de los Pumas celebró en el Eden Park, de Auckland. Así, se transformó en el primer jugador de nuestro país en conquistar este prestigioso certamen -el Pato Noriega había llegado a dos finales con Brumbies en 1997 y 2000-. Para los libros del rugby nacional.

Bajo una lluvia intensa, el multicampeón se acomodó mejor al factor climático y sometió a un rival que llegaba a la final con una racha de 15 victorias, la máxima en su historia, y como el puntero de la temporada regular, con un rugby de alto vuelo y puntos muy altos durante todo el 2022. Pero poco pudo hacer ante un Crusaders que dominó las acciones del juego, posicionó el partido en campo rival y le complicó el line, una formación en la que el local no pudo sacar pelotas de calidad.

Richie Mo´unga, de los mejores aperturas del planeta, volvió a mostrar su jerarquía, aportó 11 puntos con el pie y fue una de las figuras de la cancha. Bryn Hall, el medio scrum, apoyó el primer try de la noche en la última jugada del primer tiempo, un golpe psicológico para irse arriba al descanso por 13-0.

En el segundo tiempo, el conjunto de Auckland emparejó el trámite, pero nunca pudo meterse de lleno en el partido, más allá del descuento de Finlay Christie, que aprovechó un error a la salida de un scrum. El visitante perdió un poco de protagonismo con la pelota, pero no fue superado y no sufrió en ningún tramo.

A los 76´ lo liquidó con la conquista de Sevu Reece tras una asistencia exquisita con el pie de Pablo Matera, un recurso que suele utilizar más allá de su rol de forward. Después de una experiencia sin pena ni gloria en el Stade Francais, el argentino apostó por el rugby neozelandés para mejorar su rugby y sin dudas lo logró.

Toda la potencia de Pablo Matera, de Crusaders, que intenta eludir a Roger Tuivasa-Sheck, de Blues, en la final en Auckland
Toda la potencia de Pablo Matera, de Crusaders, que intenta eludir a Roger Tuivasa-Sheck, de Blues, en la final en Auckland - Créditos: @BRETT PHIBBS


Toda la potencia de Pablo Matera, de Crusaders, que intenta eludir a Roger Tuivasa-Sheck, de Blues, en la final en Auckland (BRETT PHIBBS/)

El equipo de Christchurch confirma que es la gran potencia de Nueva Zelanda y del hemisferio sur. Con esta conquista llegó a su 13° coronación en las distintas versiones del Super Rugby, desde que empezó a jugarse el Super 12 en 1996, en los inicios del profesionalismo en este deporte. Y esta es la gran era de los Crusaders: en 2017, cuando arrancó la racha, llevaban nueve años sin títulos. Ahora acumulan seis años consecutivos levantando la copa.

El único torneo que no pudieron coronarse en estas temporadas es el del Super Rugby Trans-Tasman, un campeonato organizado en 2021 en el que se enfrentaron las franquicias neozalandesas contra las de australianas. Crusaders ganó todos sus encuentros, pero no alcanzó la final por la sumatoria de puntos bonus.

Hoy volvieron a confirmar que son los mejores en la era de Scott Robertson, el carismático entrenador que le dio un salto de calidad y sigue escribiendo la historia. Ahora con un argentino; que estuvo en el partido desde el arranque y jugó 77 minutos. Y el final fue a toda euforia, con abrazos y saltos entre todos los jugadores de Crusaders y el grito bien criollo de “¡Vamos, carajo!” que se escuchó de un emocionadísimo Matera, el jugador de los Pumas.

La asistencia de Matera para el último try de Crusaders

Se creía que la final del Súper Rugby entre Crusaders y Blues no tendría la presencia del argentino Pablo Matera, expulsado en las semifinales ante Chiefs, pero finalmente el jugador de los Pumas sí estuvo en la gran definición, “beneficiado” por una cuestión reglamentaria.

Matera, que estaba jugando con fuego ya que su destacado nivel en la temporada iba acompañado por su indisciplina dentro de la cancha, el viernes pasado recibió dos amonestaciones que le hicieron ver la roja y dejar la cancha a los 31 minutos. El ex hombre de Alumni ya tenía dos amonestaciones y, por ende, se entendía que llegando a cuatro recibiría una fecha de sanción para el último capítulo del certamen. Sin embargo y en forma sorpresiva para muchos, no lo sancionaron ya que el argumento fue que las amarillas fueron por razones diferentes, sin reincidencia.

“Cuando me enteré, no podía manejar mis emociones. Estaba muy feliz, es un sueño hecho realidad venir aquí y poder jugar una final”, dijo Matera aliviado el jueves, en la cuenta regresiva hacia el choque definitivo con Blues.

El grito eufórico de Matera: ¡Vamos, carajo!

La celebración final de Crusaders

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