Cristiano Ronaldo: su idilio con Old Trafford y la interminable rivalidad goleadora con Lionel Messi

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Cristiano Ronaldo, del Manchester United, celebra tras anotar el primer gol durante el partido de fútbol de la Premier League
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“Para mí, Old Trafford siempre ha sido un lugar mágico, en el que puedes lograr todo lo que te propongas”, escribió Cristiano Ronaldo en las redes sociales, con el cuerpo todavía cargado de la adrenalina que le había generado un regreso a la altura de su dimensión de futbolista mítico, de leyenda.

A los 36 años, el portugués invoca el pasado, pero no quiere vivir de recuerdos. Tiene memoria sin dejar de estar vigente. En su caso, siempre se trata de demostrarlo con goles. Sin demoras y con la contundencia suficiente como para disipar todo atisbo de duda sobre sus condiciones para asumir nuevos desafíos en el frenético fútbol inglés. Cristiano es el principal custodio de su prestigio, se asume como un profesional irreprochable: “Estaba muy nervioso, tal vez no lo mostré. Anoche pensaba en que quería jugar y demostrar que aún puedo ayudar al equipo”, expresó.

Doce años después de separar sus caminos, Manchester United y Cristiano celebraron un reencuentro emotivo en lo sentimental e ilusionante en lo futbolístico. El Nº 7 (dorsal que le cedió Edinson Cavani) se encargó de romper con dos goles el conservador esquema de Newcastle. Fue decisivo antes de que el partido derivara en una cómoda goleada, 4-1. Marcó el primero, guiado por su olfato de goleador para ir a tomar un imperfecto bloqueo del arquero Freddie Woodman. Newcastle empató con un contraataque muy bien conducido por el ex jugador de Lanús Miguel Almirón.

La goleada de Manchester United a Newcastle

Iban 17 minutos del segundo tiempo y la incertidumbre cedió paso a otra explosión en el Teatro de los Sueños, testigo del pique al vacío de Cristiano entre el lateral derecho y el zaguero central, por donde le marcó el pase a Luke Shaw para definir con un zurdazo al primer palo.

El trabajo más arduo ya estaba hecho; lo que siguió fue una ampliación de la victoria con los tantos de Bruno Fernandes –golazo desde fuera del área– y Jesse Lingard.

En un esquema 4-2-3-1, Cristiano fue el jugador de punta, con Mason Greenwood, Bruno Fernandes y Jadon Sancho por detrás. Con el paso del tiempo fue centrando más su ubicación para seguir estando cerca del gol sin tener que transitar más metros desde los costados. A la espera de examinadores más exigentes que el rudimentario Newcastle, el portugués se insertó con naturalidad, recuperó antiguas vibraciones. Pasaron 12 años y 124 días entre estos dos goles y los últimos que anotó en 2009, cuando fue transferido a Real Madrid. Sólo Wayne Rooney lo supera en el bache temporal de goles en un mismo club, con los 13 años y 121 días que mediaron entre sus dos ciclos en Everton.

“Estaba muy nervioso”

En el palco oficial de Old Trafford lo aplaudió Alex Ferguson, el entrenador más influyente de su carrera. El que recomendó su contratación desde Sporting Lisboa cuando tenía 18 años y ya apuntaba como un extremo explosivo por desborde y gol. El que se sintió un poco decepcionado cuando Cristiano le comunicó en 2009 que iba a aceptar la propuesta de Real Madrid. El que intercedió decisivamente cuando Manchester City había tomado la delantera para atender el deseo de CR7 de irse de Juventus, club en el que a sus íntimos les decía que se sentía aburrido, consecuencia directa de las decepciones compartidas en la Champions League y de una conexión con la hinchada que nunca pasó de temperatura tibia.

Minutos después del triunfo, Cristiano dejó en claro cuál es su ambiente preferido: “El recibimiento fue increíble, con la gente coreando mi nombre. Los hinchas aquí son especiales. Todo el mundo sabe que la afición en Inglaterra es diferente a la de cualquier otro lugar. He jugado en todas partes y, para ser honestos, la de Inglaterra es la más especial. Yo pertenezco a Manchester, llegué cuando tenía 18 años, me trataron increíblemente y por eso volví. Estoy muy orgulloso de estar aquí”.

Un fanático sostiene un cartel para Cristiano Ronaldo del Manchester United durante el calentamiento de los jugadores antes del partido de fútbol de la Premier League
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Old Trafford, entregado a Cristiano Ronaldo. (ap /)

Ferguson y Río Ferdinand, otro referente histórico del United, frenaron la posibilidad de que Cristiano fuera al City tanto como Pep Guardiola, que nunca estuvo convencido de la conveniencia de sumarlo a su plantel. Al no cruzar de vereda, se evitó el morbo y ríos de tinta y de bytes sobre traiciones y despecho. En el fútbol de valores inflacionarios al que acaba de referirse Marcelo Bielsa, los números económicos del traspaso de CR7 no rompieron ningún récord: 15 millones de euros por su pase y un contrato de 24 millones por año por dos temporadas.

Cristiano volvió a un United que ya no es el jerarca del fútbol inglés de su primera etapa. Emigró en 2009 siendo tricampéon de la Premier League, con su actual director técnico, Ole Gunnar Solskjaer, como compañero, y había levantado la copa de la Champions League 2008, en una formación que compartía con Carlos Tevez.

Ahora el United suma ocho años sin conquistar la Premier, más el fastidio en aumento por la evolución de un City que dejó de ser el vecino inferior. El martes llegará la presentación en la Champions, ante Young Boys. Como líder, Cristiano marca la hoja de ruta: “El equipo necesita estar maduro si quiere ganar la Premier y la Champions. Creo que vamos por buen camino; tenemos que sumar triunfos y generar confianza”.

Citar a Cristiano casi remite inmediatamente a Lionel Messi. Ya no necesitan enfrentarse como lo hicieron durante nueve temporadas en España para que sus carreras parezcan espejadas y rivalizar en registros inalcanzables para el resto de los futbolistas. Pocos días después de que el portugués se apoderara del récord de goleador mundial en el nivel de seleccionados, con 111, cuando marcó dos a Irlanda por las eliminatorias, Leo dejó atrás a Pelé, con 79 contra 77, en el ámbito sudamericano gracias al hat-trick a Bolivia.

Cristiano Ronaldo y Lionel Messi cara a cara en el duelo de Champions.
Albert Gea


Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, cuando se enfrentaron Juventus y Barcelona por la Champions League; los dos cambiaron de liga para esta temporada. (Albert Gea/)

Las comparaciones acaban de emparejarlos en otra marca de impacto. Ambos llegaron a la marca de 200 partidos en los que marcaron dos o más goles. El desglose de Messi es el siguiente: 145 dobletes, 48 tripletes, seis encuentros con póquer y uno con cinco tantos. La distribución de Cristiano: 143 dobletes, 47 hat-tricks, cuatro partidos con póquer y dos con cinco.

Una de las pocas diferencias era que parecía que Messi iba a eternizarse en Barcelona, mientras que Cristiano es más proclive a buscar nuevos destinos. En esta temporada, ambos cambiaron de club. Leo salió de su casa y CR7 vuelve a la que empezó a forjar su gran carrera internacional. Casi al mismo tiempo en que Messi tomaba mate en el Parque de los Príncipes porque no había tenido el descanso suficiente para ser parte del 4-0 de Paris Saint-Germain a Clermont, Cristiano se estremecía con el recibimiento de un Old Trafford que volvía a vibrar con sus goles. La temporada recién comienza. Y los dos genios están dispuestos a seguir bebiéndose los vientos.

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