Copa Ryder: la paliza histórica de Estados Unidos sobre Europa que sienta bases para el futuro

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El equipo de Estados Unidos posa luego de haber vencido al de Europa en la Copa Ryder
RICHARD HEATHCOTE

Un tablero teñido de rojo patentó la imagen final de una paliza inolvidable de Estados Unidos, que superó a Europa por 19 a 9 y recuperó el trofeo de la Copa Ryder, después de la contundente derrota en París hace tres años. No hubo milagro el domingo en Whistling Straits: los matches individuales se fueron inclinando mayormente a los anfitriones, al ritmo de un público enfervorizado, gritando “¡U-S-A, U-S-A!”. Y las tribunas desataron el festejo definitivo cuando Collin Morikawa embocó el putt en el hoyo 17 para allanar su partido ante Viktor Hovland (1up hasta allí) y asegurar los tan mentados 14 puntos y medio que necesitaba su equipo para llevarse el título.

Finalmente, la celebración fue completa: la victoria por 19 a 9 constituye la diferencia más alta en la era moderna de la Copa Ryder (10 puntos), contra las 9 unidades conseguidas por los norteamericanos en 1981 y por el Viejo Continente en 2004 y 2006. Para Estados Unidos se trata de un triunfo que sienta las bases para el futuro, porque esta generación es tan talentosa como joven, con muchos años para seguir esta tendencia dominante, luego de la supremacía que exhibió Europa en las últimas décadas, ya que había triunfado en 9 de las 12 últimas. La primera oportunidad de revalidar honores será en Roma dentro de dos años.

Los anfitriones encontraron en Dustin Johnson a su hombre infalible, ya que se impuso en los los dos foursomes, los dos fourballs y el partido individual. Pero todos aportaron en gran medida, incluso Scottie Scheffler (21º), el jugador norteamericano de peor ranking y que hasta ahora no ganó en el PGA Tour, pero que dio el gran golpe al superar ayer por 4 y 3 a Jon Rahm, el Nº 1 del mundo. En verdad, Estados Unidos tomó las riendas desde la jornada del viernes, cuando ya había sacado una ventaja de 6 a 2.

La derrota pegó tan duro en Europa que quedó reflejada en el llanto de Rory McIlroy durante la entrevista de cierre, después de haberle dado su único punto ayer al equipo, tras vencer a Xander Schauffele por 3 y 2. Envuelto en lágrimas y con un nudo en la garganta, el norirlandés no podía empezar a hablar y la periodista dejó que se tomara su tiempo para calmarse. Finalmente, en una de las notas más difíciles de su carrera deportiva, McIlroy entregó un mensaje desde el corazón: “Amo ser parte de este equipo, amo a mis compañeros, debería haber hecho más por ellos esta semana. Al menos pude dar un punto y espero poder tener una nueva oportunidad en la próxima Copa Ryder. Es por lejos la mejor experiencia en el golf, espero que los chicos y chicas se inspiren para jugar en un futuro este tipo de torneos. Solo lamento no haber ayudado más al equipo”.

En su condición de capitán de EE.UU., Steve Stricker supo construir un liderazgo en un vestuario lleno de estrellas, más allá de que en su extensa carrera en el PGA Tour nunca consiguió un Major. Si es por una comparación de logros deportivos, Brooks Koepka -ganador de cuatro torneos grandes-, bien pudo desmerecer o desoír las instrucciones del capitán en la estrategia para este torneo, pero tanto él como sus otro once compañeros se encolumnaron en el objetivo grupal de ganar como única chance. Además, Stricker ganó respeto al tomar una decisión importante: dejó afuera del equipo a Patrick Reed, campeón de Augusta en 2018, que no tiene buena relación con algunos de sus colegas y es dueño de una mala reputación en el PGA Tour. Por otro lado, el capitán encontró la manera de manejar el nulo feeling entre Koepka y DeChambeau, que de todas maneras compartieron prácticas en el driving range y, con la victoria asegurada, se dieron un abrazo y unas palmadas en la espalda. Un gesto mutuo que fue breve, pero valioso.

“Dejamos los egos y los currículum de lado y nos aseguramos de pasarla bien”, apuntó Stricker, que agregó: “Este equipo tan joven trae mucho fuego, son amigos entre ellos, se llevan muy bien y pueden hacer muchas cosas juntos. No necesitan muchas palabras, son los mejores del mundo. Nunca gané un major, pero éste es el mío”. Desde la otra vereda, el capitán europeo Padraig Harrington se resignó frente a una frustración de principio a fin: “La motivación del grupo estaba alta, pero éste team de Estados Unidos es muy fuerte y a nosotros no nos salieron algunas cosas. Estoy cómodo con las decisiones que tomé, rescato la unión del equipo, la pasamos bien fuera de la cancha”.

Los resultados de los 12 matches individuales

  • McIlroy (Europa) a Schauffele (EE.UU.), por 3 y 2

  • Cantlay (EE.UU.) a Lowry (Europa), por 4 y 2

  • Scheffler (EE.UU.) a Rahm (Europa), por 4 y 3

  • DeChambeau (EE.UU.) a García (Europa), por 3 y 2

  • Collin Morikawa (EE.UU.) vs. Hovland (Europa), empate

  • Johnson (EE.UU.) a Casey (Europa), 1 up

  • Koepka (EE.UU.) a Wiesberger (Europa), por 2 y 1

  • Poulter (Europa) a Finau (EE.UU.), por 3 y 2

  • Thomas (EE.UU.) a Hatton (Europa), por 4 y 3

  • Westwood (Europa) a English (EE.UU.), 1 up

  • Spieth (EE.UU.) vs. Fleetwood (Europa) empate

  • Berger (EE.UU.) a Fitzpatrick (Europa), 1 up

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