Copa Argentina: Patronato, el descendido que eliminó en fila a River y a Boca y ahora va por el título

El lamento de Villa; el colombiano anotó el empate en los 90 minutos, pero le atajaron su penal en la definición desde los doce pasos
El lamento de Villa; el colombiano anotó el empate en los 90 minutos, pero le atajaron su penal en la definición desde los doce pasos - Créditos: @LA NACION/Marcelo Aguilar

El fútbol argentino está lleno de vericuetos, de imprevistos. Se encontraban el flamante campeón y uno de los dos descendidos de la Liga Profesional. La Copa Argentina fue otra historia, planteó un escenario distinto. Más allá de que Boca presentó una formación completamente diferente a la que se consagró el domingo ante Independiente, nada desmerece la clasificación de Patronato a la final, tras el 1-1 y el triunfo 3-2 por penales, definición en la que se elevó el arquero Facundo Altamirano al atajar tres remates (Oscar Romero, Alan Varela y Sebastián Villa).

Patronato destronó a Boca como campeón vigente de la Copa Argentina y el domingo disputará el título ante Talleres. Venía de eliminar en cuartos de final a River, también por penales. Gimnasia era el único equipo que había sacado a Boca y River en una edición de la Copa Argentina. Fue en 2018 y el Lobo cayó en la final frente a Rosario Central.

La celebración de Patronato tras lograr otra hazaña en la Copa Argentina
La celebración de Patronato tras lograr otra hazaña en la Copa Argentina - Créditos: @LA NACION/Marcelo Aguilar

El descenso de Patronato es la última muestra, no la única, de la arbitrariedad de los Promedios, ese método que computa los últimos tres años de cada equipo y divide los partidos disputados con la cantidad de puntos obtenidos. El club de Paraná finalizó 10° en la Liga Profesional que obtuvo Boca. En la tabla anual se ubica en el 17° puesto, con 50 unidades, más que las obtenidas por otros 10 equipos. Esto lleva a suponer que sus dos temporadas anteriores fueron calamitosas. No tanto. En 2020 cosechó 23 puntos, más que Aldosivi (22), Huracán (22), Colón (21) y Godoy Cruz (18). En 2021 sumó 37, por delante de Sarmiento (36) y Arsenal (33). O sea, nunca estuvo entre los dos últimos de la tabla de puntos entre 2020 y 2022. Sin embargo, después de siete años en primera volverá a la segunda categoría.

Con Agustín Rossi, un especialista de los penales sentado en el banco, Hugo Ibarra dijo que no pensó en hacerlo ingresar por Javier García para la definición: “Les doy confianza a todos. Los penales son un azar. Si hubiéramos pasado habrían dicho que Javi García atajó un penal”.

La definición por penales

Patronato no es un equipo apesadumbrado por el reciente descenso. La pérdida de la categoría por ese yunque que son los Promedios fue la contracara de su muy meritoria campaña en la Liga Profesional. Consciente de sus fuerzas y posibilidades, le planteó un desarrollo directo a Boca, de mucha intensidad y rápidas transiciones. En cada corte o recuperación, el equipo entrerriano le apuntó frontalmente al área rival.

Ante un adversario que no lo esperaba e inclusive tomaba riesgos al marcar mano a mano en el fondo, Boca encontró un filón interesante para un Villa que suele ser un flecha disparada en cuanto le dan espacios. Recostado sobre la izquierda, el colombiano generó las primeras dos ocasiones con incursiones profundas. Le faltó ajustar el toque final.

Firme marca de Kruspzky sobre Briasco; Patronato le jugó un duelo intenso a Boca
Firme marca de Kruspzky sobre Briasco; Patronato le jugó un duelo intenso a Boca - Créditos: @LA NACION/Marcelo Aguilar

No se asustó Patronato ni dudó de las bondades de su planteo agresivo, desafiante. Y obtuvo premio cuando Sebastián Medina filtró un pase frontal entre los dos zagueros de Boca; Roncaglia reaccionó tarde y lento, y Estigarribia le sacó ventaja en la corrida para definir ante la salida de García. La jugada retrató un poco la postura de los dos equipos: enérgica la de Patronato, dubitativa la de Boca, que presentó una defensa con los mismos nombres que en la etapa anterior habían eliminado a Quilmes, cuando tampoco dieron muchas muestras de solidez.

El resumen del partido y la definición

No se puede decir que el gol de Patronato estaba al caer porque hasta entonces no había creado situaciones claras, pero tampoco era para descartar que se pusiera arriba en el marcador porque estaba muy metido en el partido. Corría mucho y se animaba para no sentirse nunca menos que Boca.

En el fondo del Patrón crecía el zaguero Quintana, resolutivo para ir al piso en el quite y dominante por arriba para despejar centros. Boca necesitaba más de sus dos volantes interiores, Medina y Payero, ambos con poco control de la pelota y movilidad para escapar de la presión adversaria. Con un ímpetu que más de una vez lo llevó a cometer foules, el conjunto de Sava se cargó pronto con un par de amonestados, los defensores Kruszpky y Guasone. El entrenador no quiso exponerlos a una expulsión; los reemplazó por Cobos y Ojeda para la segunda etapa.

La formación alternativa de Boca no pudo con Patronato
La formación alternativa de Boca no pudo con Patronato - Créditos: @LA NACION/Marcelo Aguilar

Para completar el fornido esquema, el arquero Altamirano respondía en las pocas veces que Boca lo exigió. El equipo de Ibarra se fue al descanso con la evidencia de que mucho debería activar y cambiar para el segundo tiempo. Lo hecho era insuficiente frente a un Patronato concentrado y aplicado.

No aflojó el ímpetu del equipo entrerriano en el arranque del segundo período. Atento para el anticipo y llevar las acciones lejos de su área. Y también áspero si había que recurrir al foul en algún duelo individual. El ingresado Cobos vio la tarjeta amarilla enseguida por una dura entrada sobre Briasco.

El gol de Patronato; Estigarribia ya le ganó en velocidad a Roncaglia y define ante García
El gol de Patronato; Estigarribia ya le ganó en velocidad a Roncaglia y define ante García - Créditos: @LA NACION/Marcelo Aguilar

Boca era intermitente, con Orsini descolgado y poco participativo. El equipo mantenía el déficit en la elaboración de juego. Villa y Briasco, por las bandas, eran las mayores amenazas para Patronato. Los centros empezaban a llover sobre el área entrerriana.

El panorama de Boca requería el ingreso de algunos de los titulares que estaban el banco. El primero que eligió Ibarra para aumentar la producción ofensiva fue Oscar Romero. El Patrón pasó a defenderse en posiciones más retrasadas. Boca sumó artillería con los juveniles Langoni, la revelación en la recta final del título de la Profesional, y Morales.

Villa consiguió hacer pesar su velocidad en algunos tramos, pero no logró el desequilibrio de otras ocasiones
Villa consiguió hacer pesar su velocidad en algunos tramos, pero no logró el desequilibrio de otras ocasiones - Créditos: @LA NACION/Marcelo Aguilar

Más allá de lo que indique el desarrollo, Boca siempre tiene una carta decisiva en Villa. Una individualidad capaz de incidir directamente en el resultado con sus apariciones. Difícil de marcar, Leys le cometió penal al colombiano cuando entraba al área. Con la misma convicción que había encarado ejecutó el penal para el 1-1.

Con más voltaje que buen juego, el partido entregó algunas emociones más en las dos áreas. La lucha y la paridad necesitó de los penales para romperse. Y ahí festejó este sorprendente Patronato.