Copa América femenina: razones de una evolución en la selección argentina desde el manual de estilo del DT Germán Portanova

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La selección Argentina de futbol Femenino tiene un presente a puro gol en la Copa América que se disputa en Colombia
La selección Argentina de futbol Femenino tiene un presente a puro gol en la Copa América que se disputa en Colombia - Créditos: @AFA

La indómita luz se hizo carne en esta selección argentina que cuatro años atrás y en una Copa América, como ahora, hacía el gesto del Topo Gigio para reclamar mejores condiciones: salariales, de entrenamiento y un calendario competitivo. Querían pensar en jugar al fútbol y nada más, eso que parece tan sencillo y era una utopía. Pocas veces un resultado es la conjunción de tantos factores y tan disímiles. La goleada contra Uruguay es la expresión de que este colectivo de futbolistas no podrá ser domado en sus pasiones. El 5 a 0 arrollador -y el festejo de las jugadoras que salieron bailando cumbia del vestuario- es en verdad la consolidación de un proceso que tiene tres palabras, por lo menos, que lo resumen: fútbol, lucha y trabajo.

El primer aspecto, de hecho, todavía está en construcción, aunque anoche, en Armenia, funcionó a la perfección. Mariana Larroquette había dicho en la previa que Argentina había tenido una gran etapa de fútbol femenino en 2006, cuando había conquistado el Sudamericano -hoy Copa América- en Mar del Plata y que ese impulso se había desaprovechado. Que hoy las selecciones de la región crecen un poco más que Argentina y que había que prestarle más atención a las juveniles.

La historia ratifica que incluso sin oportunidades ni visibilización, usando la ropa que descartaban los varones, ellas siguieron. Ahora vivieron el cambio que ellas mismas empujaron. Con una preparación sin precedentes llegaron hasta aquí curando heridas grupales que dejaron algunos conflictos internos. Como el que implicó la salida de Estefanía Banini, tres años afuera por expresar que Argentina necesitaba un cambio en la conducción técnica.

Lo mejor del partido

El léxico futbolero en el campo de juego se trabaja. Ayer, en el primer tiempo, Argentina tuvo que destrabar un partido complejo en el que Uruguay apostó a la pierna fuerte, al roce, y a condicionar al ataque habilidoso de su rival. La respuesta estuvo en el manual de estilo de Germán Portanova: buscar el protagonismo, apostar al juego corto y a las sociedades, circular la pelota a ras de piso.

Cuando lo consiguió, Argentina lastimó. La ventaja llegó gracias a la jerarquía de Banini, que parada en el área y vestida de centrodelantera dominó con el cuerpo una pelota aérea, giró y abrió la cuenta. Fue el aporte de serenidad que la Selección necesitó, previo al descanso. Y su propia mini revancha personal (una más y contando): igualó a Marisol Medina como la máxima artillera en la historia de la Copa América.

El abanico de buenas noticias que da la goleada incluye la sociedad Yamila Rodríguez-Banini. Con recursos aprendidos en los potreros de tierra colorada en Misiones y en el fútbol de salón mendocino, repitieron lo hecho frente a Perú: el segundo tanto -una pared para guardar en un cuadrito- después de un contraataque perfecto es el resumen del ADN argentino: corazón, pases cortos y gentileza. Rodríguez, que en este mes mejoró su velocidad y le imprimió un recorrido incansable por la banda derecha a su juego, tomó decisiones temperamentales para hilvanar un hat trick: guapeza, rapidez, astucia y mente fría en el área serán las líneas que aparecerán en las memorias de esta wing, a esta altura una de las goleadoras de la Copa América.

“Nunca me imaginé esto, pero siempre me pasa que tengo sueños para cumplir y se me cumplen. A la Yami chiquitita que dejó Posadas y se vino a Buenos Aires le digo que gracias porque le gustó el fútbol. A mis hermanos gracias por darme una pelota y correr siempre atrás de ella. La Yami creció bastante y logró todo eso gracias a ellos”, dijo a la salida del vestuario, eufórica y también emocionada, con la pelota que se llevó de premio abrazada.

Estefanía Banini hizo el primer gol en la goleada de la Argentina ante Uruguay por 5-0 en la Copa América
Estefanía Banini hizo el primer gol en la goleada de la Argentina ante Uruguay por 5-0 en la Copa América - Créditos: @Agencia AP

La previa invitaba a imaginar un clásico más parejo. Lo dijo Portanova en la conferencia de prensa: “No esperábamos un resultado tan abultado, le tenemos mucho respeto al rival. La verdad, creíamos que íbamos a tener un partido más parecido al primer tiempo”.

Pero no. En el segundo Argentina arrolló. Sacó diferencias físicas, en velocidad y de contra, y también -y acá la clave- se impuso en lo técnico en el una contra una. Destreza, habilidad y quiebre de cintura mató pierna fuerte.

Después de escuchar preguntas muy críticas tras la derrota contra Brasil, Portanova esta vez tuvo que repetir la palabra “mesura” casi que en cadena nacional. Recurrió a los viejos usos y costumbres del fútbol, cuando declaró: “Si contra Brasil no fuimos las peores, ahora no somos las mejores. Hay que tener cautela con estos resultados. Si nos desalentamos en las derrotas, tampoco nos la tenemos que creer en la victorias”.

Germán Portanova, DT de la selección argentina de fútbol que disputa la Copa América en Colombia
Germán Portanova, DT de la selección argentina de fútbol que disputa la Copa América en Colombia - Créditos: @Instagram

Su trabajo en estos días será imprimir moderación. Mientras tanto, Argentina se lleva condensada en estos tres puntos (que suman 6 en la tabla de posiciones del Grupo B) varias noticias positivas. A saber:

● Nueve tantos a favor en dos partidos que pueden ser decisivos en situación de definición por diferencia de goles.

● La valla invicta frente a Perú y también ayer, algo que no ocurría desde 2014.

● La racha contra Uruguay, frente al que jugó cinco partidos en la Copa América y los ganó todos (en el historia general suma 15 triunfos y sólo una derrota).

● Ahora tendrá cinco días de descanso antes de definir su ubicación en el grupo: el jueves a las 19, hora de Argentina , enfrentará a Venezuela y entonces resolverá en qué lugar queda. Si logra meterse a semifinales peleará por un boleto directo al Mundial 2023, sino deberá buscar meterse en el repechaje.

En Argentina, mientras, rezan por ellas.

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