Copa América: Estefanía Banini, de estar más de 1000 días sin jugar en la selección argentina a ser el estandarte en la goleada ante Perú

·5  min de lectura
Estefanía Banini abraza a Florencia Bonsegundo, autora del segundo gol en el triunfo de Argentina sobre Perú por 4 a 0 en la Copa América de Colombia
Estefanía Banini abraza a Florencia Bonsegundo, autora del segundo gol en el triunfo de Argentina sobre Perú por 4 a 0 en la Copa América de Colombia

El contador marcó 1116 días. ¿Qué se puede hacer en ese lapso de tiempo? Atravesar una pandemia aparece ahora como una opción. Para Estefanía Banini, el número es su medidor personal de la distancia con la selección argentina: el período en el que estuvo relegada del equipo y que ayer, en Armenia, pareció quedar enterrado por su propia fuerza futbolística. Ya había vuelto en los amistosos preparatorios contra Chile, ya había ingresado en el partido debut contra Brasil, pero ayer y desde el arranque, marcó el pulso del ataque para dar dos asistencias e imponer el ritmo de la goleada contra Perú por 4 a 0, tres años después de haber sido desafectada del equipo nacional. Como escribió el uruguayo Eduardo Galeano, la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca. Ni en llovizna cae del cielo la buena suerte. Por eso las gotas del eje cafetero colombiano, el impredecible clima tropical, nada tuvieron que ver.

La íntima revancha de Laurina Oliveros, una de las arqueras de la selección: “Soñé que ganábamos la Copa América”

La ex 10, ahora numero 22 en Argentina, usó los mejores recursos de su repertorio futbolero para destacarse en un grupo que demostró que, ahora sí, arrancó la Copa América. Argentina tuvo la posesión, generó situaciones de gol y logró buenas sociedades. Banini fue clave en un colectivo que casi no mostró falencias ante un rival inferior. Regaló instantes de su léxico cotidiano sobre el césped: pisar la pelota, amagar, elegir por dónde recostar el juego y, cuando pudo, ubicarse como enlace, desde el pasillo central del campo, levantar la cabeza para asistir a la compañera mejor ubicada. A ella, la buscaron siempre.

Tenía contados sus días sin jugar después de haber sido desafectada tras el Mundial 2019 por manifestar diferencias con el cuerpo técnico anterior. Después del partido, habló de esos “mil y pico de días”: “Estoy feliz de volver, contenta por mis familias y mis amigos que estuvieron bancándome este tiempo en que la pasé muy mal, la verdad la pasé muy mal. Ahora feliz de poder ayudar dentro de la cancha”. El primer gol llegó gracias a un asistencia suya que Yamila Rodríguez empujó al gol. En ese primer tiempo se recostó sobre el costado izquierdo del ataque y conjugó perfecto su juego con Florencia Bonsegundo. Rodríguez recorría el otro lado de la banda pero pudo sumarse a la articulación. A Larroquette le tocaba el trabajo sucio de centrodelantera y los movimientos sin pelota.

Post partido, Banini iba a contar que con Bonsegundo, autora del segundo gol después de una jugada que nació por la presión alta, se entiende de memoria. “Me deja jugar con mucha libertad, me da espacios, nos entendemos. Llevamos muchos años jugando juntas y se disfruta”.

En esa primera parte al equipo le faltó eficacia en el último tramo de las jugadas en el área rival y también chocó con el buen desempeño de la arquera Maryori Sánchez. En el complemento, los espacios que generó Perú pese a marcar con cinco defensoras, permitieron la supremacía. La mendocina volvió a asistir a Stábile para el tercero y salió cuando el reloj marcaba los 25 minutos. La reemplazó Dalila Ippolito, la portadora de la 10 en el recambio generacional y también futbolístico. El gesto de la jugadora del Atlético Madrid fue serio, pero entendible: un corazón no se endurece porque sí. Con 32 años ya declaró que esta será su última Copa América y durante los 1116 días que conmovieron su mundo interior, por momentos esa posibilidad pareció no existir.

Portanova, el DT que respaldó su vuelta y que en estos días decidió llevarla paso a paso para superar alguna molestia física, prefirió no hacer un análisis específico de la 22. “La vi bien, pero hablo del equipo y hoy el grupo rindió muy bien en su conjunto”. Es cierto. Incluso los relevos no desacoplaron. Erica Lonigro, en efecto, ingresó a los 36 minutos y cerró la cuenta de la goleada, marcando su primer tanto con la camiseta argentina. En el listado de amores y pertenencias, esa conjunción de factores vinculados a la lealtad que rodean al fútbol y sus protagonistas, Banini ubicó siempre a la Selección como un afecto íntimo y profundo. Carlos Borrello, el entrenador que tomó la decisión de no citarla, miró el partido desde la platea, ahora como Coordinador de Selecciones.

Consultada sobre un mensaje para quienes la habían alentado en este periodo y ya celebraban su partido decisivo, Banini respondió: “Les digo muchas gracias por el aguante porque a nosotras nos ayuda y nos empuja. Tienen que seguir apoyándonos pase lo que pase. Esta Selección está en crecimiento y eso es lo importante”.

El contador dejó de medir días para pasar a medir, ahora sí con la pelota bajo el pie, sensaciones. La Selección, que el viernes tendrá su tercer partido del grupo contra Uruguay (el viernes a las 18, hora argentina), le puso inicio al sueño mundialista con la mejor versión de Estefanía Banini.

Brasil, que en su segundo compromiso venció a Uruguay por 3 a 0, encabeza las posiciones del Grupo B con 6 puntos. Venezuela marcha segundo con 3 unidades (+1 de diferencia de gol), y la Argentina está tercera con los mismos puntos y una diferencia de gol de 0. Perú y Uruguay aún no han sumado en el certamen.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.