La confirmación de un conflicto 'aparcado' en la selección femenina

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Madrid, 23 sep (EFE).- El descontento de un importante número de internacionales habituales de la selección española con el técnico Jorge Vilda es ya una realidad palpable con el envío a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de quince correos remitidos por quince jugadoras.

Esta situación llega después de que, durante la última concentración del combinado nacional en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas para disputar los encuentros de clasificación para la Copa del Mundo del 2023 ante Hungría y Ucrania, se publicaran informaciones en ese sentido.

La primera en mostrar su descontento con las decisiones del entrenador fue una de las que no estuvo incluida en la lista para esos partidos, Nerea Eizagirre. La jugadora de la Real Sociedad, quien no se encontró entre las elegidas para disputar la Eurocopa de Inglaterra, hizo patente su malestar con el trabajo realizado desde el banquillo durante una entrevista.

Preguntado Vilda al respecto durante la rueda de prensa en la que anunció la convocatoria para los enfrentamientos contra húngaras y ucranianas el 26 de agosto, respondió: "Me sorprende. Es una jugadora a la que tengo especial cariño. Ha jugado diez partidos con la absoluta, ha venido a casi todas las convocatorias. Me sorprende que diga que hay compañeras que han jugado menos y que ella no ha estado, supongo que será por la frustración y las ganas", señaló.

"Su demarcación es de extremo izquierda, este año está jugando de interior derecha. De extremo izquierda llevamos a Mariona Caldentey a Athenea. De interior derecha ha estado Aitana Bonmati, Irene Guerrero, Tere Abelleira... piensa que tendría que estar por encima de ellas. Es su criterio y el nuestro en ese momento ha sido otro", continuó.

Además afirmó que la futbolista sabía lo que necesita para ser convocada: "Ella sabe por qué no ha venido y lo que tiene que hacer para poder venir. Estoy convencido de que usará bien esa información para poder volver".

En su momento aquella discrepancia parecía un caso aislado pero bastó con esperar hasta los primeros compases de la convivencia para que desde los medios comenzase a informarse de una gran brecha entre el vestuario y el técnico.

La actuación en el torneo continental, que acabó para España en cuartos tras caer derrotada contra la anfitriona Inglaterra, y las desavenencias con algunos aspectos relativos a la metodología de trabajo de Vilda y su cuerpo técnico parecían encontrarse entre los motivos.

Finalmente las dos partes salieron a dar la cara, por separado, en rueda de prensa. El preparador lo hizo para decir que tenía 'más ganas y más fuerza que nunca de seguir trabajando', escenificar su malestar con las filtraciones sobre el contexto de tensión, defender a su cuerpo técnico y reflejar su deseo de reconducir la situación.

Por su parte las capitanas Irene Paredes, Jenni Hermoso y Patricia Guijarro, representantes de un equipo que estuvo arropándolas a su lado durante su comparecencia, afirmaron que no habían pedido la destitución del entrenador y que en representación del grupo habían transmitido a Vilda y a la federación su sentir.

De esta manera pareció zanjarse un 'conflicto' que no se vio reflejado en el terreno de juego ya que España ganó con solidez sus dos partidos, por 3-0 ante Hungría y por 5-0 frente a Ucrania. Además, en la posterior comparecencia ante los periodistas se trató de transmitir un clima conciliador desde un bando y otro.

Todo quedó en punto muerto hasta que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha anunciado la recepción de los emails, aprovechando para reiterar su apoyo a quien consideran la persona ideal para dirigir el proyecto y afirmando que no contará con las futbolistas que no quieran estar pero abriéndoles de nuevo la puerta si piden perdón.

El siguiente capítulo está por escribir aunque el futuro de la selección española femenina podría quedar esclarecido en un breve periodo de tiempo ya que pronto se dará la lista para los enfrentamientos amistosos contra Suecia en Córdoba y contra Estados Unidos en Pamplona previstos para los días 7 y 11 de octubre.

Carlos Mateos Gil

(c) Agencia EFE