Champions League: de Riquelme a Rulli, el lamento de Villarreal que se quedó sin otra final

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Rulli, a los pies de Mohamed Salah; el arquero argentino de Villarreal tuvo una actuación poco propicia frente a Liverpool en la segunda semifinal de la Champions
Jose Breton

En 2006 fue el penal que Jens Lehmann le atajó a Juan Román Riquelme y 16 años después, los dos goles que se filtraron entre las piernas de Gerónimo Rulli, que ya alterado cerró su fatal noche con una salida en falso que propició el tercer gol de Liverpool. Fallos individuales puntuales que le impidieron a Villarreal concretar la gesta colectiva de alcanzar por primera vez la final de la Champions League. Aquella vez no pudo con Arsenal y ahora es Liverpool, seguramente entre los tres mejores equipos del mundo en la actualidad, el que rompió el sueño del más humilde contra el poderoso.

Una síntesis del partido: el lamento de Rulli, con el festejo de Liverpool al fondo
Alberto Saiz


Una síntesis del partido: el lamento de Rulli, con el festejo de Liverpool al fondo (Alberto Saiz/)

Aunque la serie se haya resuelto con la lógica que impera cuando la Champions ingresa en el tramo decisivo, hubo un tiempo y espacio para imaginar una sorpresa cercana al milagro. Villarreal había logrado igualar la serie con un 2-0 en el primer tiempo. Un resultado que dejaba a la semifinal en tablas tras el 2-0 de Liverpool en Anfield Road. Pero en la segunda etapa se despertó la fiera que había estado adormilada en la primera, quizá cayendo en el pecado de la subestimación de un rival que en todos los play-off, ante Juventus, Bayern Munich y en la ida en Inglaterra, no había demostrado un espíritu ofensivo capaz de neutralizar una diferencia de dos goles.

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Nunca una ciudad de 50.000 habitantes –población de Villarreal- consiguió meterse en la final de la Champions, definición a la que llegan los representantes de metrópolis más grandes y futboleras. Un sentimiento de pueblo e identificación con la tierra propia acompaña a este equipo que desde 1997 es presidido por Fernando Roig, empresario ligado a la principal industria de Villarreal: la fabricación de cerámica.

La Cerámica es el nombre del estadio que desde años alberga a un equipo de crecimiento sostenido, con una administración muy racional, que les da lugar a las divisiones inferiores y contrataciones que nunca comprometen las finanzas. Entre esos refuerzos, desde 1998 se encuentran 33 argentinos, con Walter Gaitán como primerizo, hasta llegar a los actuales Rulli, Giovani Lo Celso –llegó en préstamo para conseguir en el año del Mundial la continuidad que no tenía en Tottenham- y Juan Foyth.

El penal que Lehmann le atajó a Riquelme en 2006

El comienzo no pudo ser más favorable para Villarreal. A los 3 minutos ganaba con un del francés Boulaye Dia, integrante con el inteligente Gerard Moreno de una delantera renovada respecto de la que jugó en Anfield Road. El tanto daba cuenta de la tremenda eficacia del conjunto de Unai Emery, de su ojo clínico en los pocos ataques: los seis remates que habían ido al arco contra Juventus, Bayern Munich y Liverpool terminaron en gol.

La ventaja envalentó a un Villarreal diferente al de los partidos anteriores. Obligado a remontar el resultado de la semana anterior, se desplegó con coraje y dinámica. Un asedio de camisetas amarillas ante un desorientado Liverpool, que no encontraba la pelota ni era capaz de armar sus rápidas transiciones.

El penal a Lo Celso no sancionado que reclamó Villarreal

Las pelotas cruzadas le hacían daño al equipo de Jürgen Klopp. La obra de Villarreal se robusteció a los 41 minutos del primer tiempo con el 2-0 de Francis Coquelin. Una fiesta se vivía en el estadio, cuyo único reclamo fue el de un penal no sancionado tras un choque entre Lo Celso y Alisson, en el que cuesta distinguir si el argentino lo embiste premeditadamente o si el arquero le hace un foul. Para el presidente Roig no hubo dudas: “El arbitraje (Danny Makkelie) fue muy malo. Me parece un penal escandaloso porque el arquero se lleva por delante a Lo Celso. El arbitraje fue sibilino, se decantó siempre a favor de Liverpool. No quiero que sea una excusa, pero no tiene nivel para arbitrar este tipo de partidos”.

Liverpool mostraba una endeblez desconocida: era la cuarta derrota en los 57 cotejos que lleva disputados en la temporada, y las tres anteriores habían sido solo por un gol de diferencia.

El colombiano Luis Díaz festeja su gol, el segundo de Liverpool, ante la impotencia de Lo Celso
PAUL ELLIS


El colombiano Luis Díaz festeja su gol, el segundo de Liverpool, ante la impotencia de Lo Celso (PAUL ELLIS/)

Pero al final fue una historia dividida en dos tiempos muy diferentes. El segundo fue de manera completa para Liverpool, a partir de un cambio de actitud y también de uno nominal, el de Luis Díaz por Diogo Jota. El colombiano –el primero en la historia de Liverpool- sigue causando asombro por su rápida adaptación e influencia en el juego. Empezó a padecer Juan Foyth con las aceleraciones y los cambios de dirección de Díaz.

Liverpool se vino encima y Villarreal no pudo ser tan resistente y ordenado, los pilares que lo habían traído al peldaño previo de la final. Rulli había tenido una mala salida en el final del primer tiempo. No sería algo aislado, sino el preludio de un rendimiento dubitativo y nervioso, con escasos aciertos.

Tampoco tuvo la pizca de fortuna que necesita todo arquero. El descuento de Fabinho, un remate cruzado dentro del área, le pasó de caño. Iban 17 minutos y la inseguridad que transmitía el arquero argentino pareció contagiarse al resto del equipo. Liverpool ya se había activado y percutía tal cual su costumbre, abriendo la cancha para atacar el área con varios hombres. Cinco minutos después igualó Luis Díaz con un cabezazo que volvió a pasar por ese túnel que parecía abrirse entre las piernas abiertas de Rulli.

Villarreal sufrió un golpe de realidad que lo terminó por derrumbar cuando Rulli, en una salida desesperada e innecesaria fuera del área, le erró a un despeje ante la corrida de Sadio Mané, autor del 3-2.

Liverpool disputará la tercera final de Champions en los últimos cinco años, tras perder la de 2018 ante Real Madrid y ganar la del año siguiente frente a Tottenham. También le pelea la Premier League a Manchester City, debe disputar la final de la FA Cup frente a Chelsea y ya obtuvo la Copa de la Liga. Para la final de París espera rival entre Real Madrid (3) y Manchester City (4), que disputarán el desquite este miércoles. Es una máquina que pudo descarrilar en Villarreal, hasta que ajustó los engranajes y tuvo a un aliado involuntario en Rulli.

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