El caso Novak Djokovic: una tendencia global para alimentar hogueras locales

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    Novak Djokovic
    Tenista profesional serbio
Novak Djokovic consiguió el objetivo de ingresar en Australia e ir en busca de su décimo título en Melbourne
Bernat Armangue

El laberinto jurídico, deportivo, sanitario y diplomático conocido como el “escándalo Djokovic”, con tantos cruces de líneas de pensamiento como tienen los encordados de las raquetas, consigue algo de limpieza cuando se analiza la primera entrevista que tiene el número 1 del tenis con el agente de migraciones en Melbourne. Ese diálogo inicial, que precede a varias horas de interrogatorio y su posterior traslado a un sórdido hotel para refugiados, contiene a la madre de todas las revelaciones: Novak Djokovic admite ante el funcionario que no está vacunado y que su presunta inmunidad estaba dada por haber contraído Covid-19, por segunda vez, el 16 de diciembre de 2021.

Tras ser liberado, Novak Djokovic y su equipo desembarcaron en el Rod Laver Arena
Tras ser liberado, Novak Djokovic y su equipo desembarcaron en el Rod Laver Arena


Tras ser liberado, Novak Djokovic y su equipo desembarcaron en el Rod Laver Arena

Hasta ese momento Djokovic jamás había declarado que no se había vacunado. Solo había rodeado el tema con referencias de larga data relacionadas al cuidado de su cuerpo, la eliminación de los alimentos con gluten y un abordaje holístico de su salud física y mental. Todo eso fue suficiente para que Djokovic estuviera enrolado en el espacio de quienes se muestran contrarios a la vacunación.

Pero el asunto escaló: a partir de este episodio se encontró con el vacante liderazgo global de los antivacunas en el mundo del deporte, cuando su aspiración al llegar a Australia era, y sigue siendo, ganar su título de Grand Slam número 21 y superar a Roger Federer y Rafael Nadal. Djokovic tiene todo para seguir dominando el tenis. Hay que ver todavía si será el líder del “mundo libre” de los no vacunados. El escándalo Djokovic ocupó la centralidad de las noticias y los debates relacionados con la pandemia en el comienzo de 2022 y según Google las búsquedas relacionadas con Djokovic superaron al propio Covid-19 y a su variante Omicron. Djokovic todavía es una de las tendencias principales en Twitter en todo el planeta sin ceder en ese ranking desde que el caso estalló el 5 de enero pasado.

Novak Djokovic llega al aeropuerto de Melbourne el 5 de enero de 2022.
Stringer


Novak Djokovic llega al aeropuerto de Melbourne el 5 de enero de 2022. (Stringer/)

El conflicto alimentó las hogueras locales, donde cada quien utilizó el caso para usarlo como ortopedia para sus propias ideas y posturas frente a las vacunas y frente a los antivacunas. En ese sentido, algunos comunicadores, analistas y opinadores varios celebraron la revocación de la visa por parte de las autoridades australianas como si hubiera sido el último punto de Delbonis contra Karlovic en la final de la Copa Davis de 2016.

La avalancha de datos y de informaciones leídas al pasar, llevó a un gran equívoco general: la exención original extendida por Tennis Australia era para que Djokovic no tuviera que hacer cuarentena al llegar a Melbourne, no por no estar vacunado. Puede jugar el torneo sin estar vacunado y hasta es probable que lo haga. Otra superficialidad no contemplada por la “Armada Novax”, muy intensa en las redes sociales, es que si el Open se jugara en Serbia y Djokovic fuera australiano, las condiciones de ingreso al país hubieran sido similares: Serbia toma las mismas medidas que Australia para los extranjeros que llegan.

La policía arroja gas pimienta para despejar el camino del automóvil que traslada a Djokovic en Melbourne
WILLIAM WEST


La policía arroja gas pimienta para despejar el camino del automóvil que traslada a Djokovic en Melbourne (WILLIAM WEST/)

De acuerdo a la información que se hizo pública, hay que convenir que Novak Djokovic cumplió con todo aquello que le solicitaron para poder jugar el Abierto sin estar vacunado. Los paneles médicos independientes entendieron que la información ofrecida por el tenista estaba en regla y que el desmadre llegó a partir de la evaluación hecha por el gobierno federal.

Pedirle a Djokovic, y al resto de los tenistas que tramitaron la exención que el propio torneo facilitaba, que contemplaran las derivaciones kafkianas que podría tener una conversación a la madrugada con un funcionario de migraciones, ya estaba fuera del alcance de Djokovic, sus agentes y el ejército de leales que hacen vibrar las redes sociales en defensa constante del ídolo. Si algo enseñó esta compleja situación es que Djokovic tiene más “lovers” que la creencia indicaba, en función de los favoritismos más visibles hacia Federer y Nadal.

Locos por Nole: decenas de fans reunidos en la puerta del Park Hotel donde había sido trasladado Novak Djokovic después de que su visa fuera cancelada por la Fuerza Fronteriza Australiana
Diego Fedele


Locos por Nole: decenas de fans reunidos en la puerta del Park Hotel donde había sido trasladado Novak Djokovic después de que su visa fuera cancelada por la Fuerza Fronteriza Australiana (Diego Fedele/)

Tennis Australia, probablemente, haya hecho lo que el tenis profesional hace siempre con sus estrellas: brindarle todas las facilidades posibles para contar con su presencia. Más del 97 por ciento de los jugadores que tomarán parte del Australian Open están vacunados y no pidieron exenciones. La abrumadora mayoría demuestra que las reglas no son descabelladas. Un mundo de vacunados, al menos en el tenis de élite, es contemplativo con aquellos que entienden que no vacunarse es un derecho que les asiste. No sucede lo mismo visto al revés.

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