Caso Castrilli: inesperado giro en el escándalo que terminó con el despido del exárbitro argentino en Chile

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Castrilli,a 21 años de su retiro: "Si alguien entra en mi casa no descubrirá que ahí vive un exárbitro. No hay ninguna foto, nada de nada"
Rodrigo Néspolo

Casi dos semanas después de que Javier Castrilli fuera despedido de su cargo de presidente de la Comisión de Arbitraje de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) en medio de un escándalo por supuesta influencia suya en el arbitraje de Francisco Gilabert (en el partido del 27 de enero, que Huachipato se impuso por 1 a 0 a Deportes Copapió), la investigación iniciada al respecto determinó que todo se debió a un complot para correr al argentino de su puesto.

En las últimas horas, el Oficial de Cumplimiento de la ANFP, Miguel Ángel Valdés, hizo públicas las conclusiones luego de la pesquisa por posibles irregularidades y presiones indebidas, tal como se publicó en el sitio oficial de la entidad.

El informe consta de más de 200 páginas y sentencia que “se pudo determinar fehacientemente que no existe ni ha existido intervención o presión indebida, abuso de autoridad o injerencia alguna por parte de terceros respecto de la decisión adoptada por el árbitro Francisco Gilabert.

En otro párrafo, el informe afirma: “Se logró determinar de manera clara y precisa, a través de informes encargados y recibidos de las empresas externas y especializadas en análisis de partidos, Genius y Sportradar, que se descarta categóricamente indicios de cualquier tipo de arreglo, amaño o manipulación del partido en cuestión.”

Asimismo, el texto deja en claro que los supuestos audios fueron creados con el único objetivo de desprestigiar a Castrilli y provocar su despido. En el curso presente investigativo se lograron recopilar antecedentes y datos que evidencian la existencia de actos destinados a desacreditar y difundir información distorsionada para desestabilizar el arbitraje chileno, que dañaron a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional y la transparencia del fútbol en su conjunto, reza el último párrafo, justo antes de las Recomendaciones.

Desde un primer momento Castrilli había bregado por su inocencia. El 9 de abril, vía Twitter, escribió: “Uno se pregunta… es tan difícil de hacer un peritaje de las llamadas telefónicas en la Justicia Chilena??? Qué absurdo…para que se caiga de una vez por todas esta farsa y quede al descubierto”. Y dos días más tarde agregó: “Pongo a disposición de la ANFP, en forma voluntaria, mi teléfono celular y el de los miembros de la Comisión despedida con el detalle de todas las llamadas efectuadas y recibidas en el día y horario durante el desarrollo del partido. Los árbitros en cuestión deben hacer lo mismo.”

Estos antecedentes fueron puestos a disposición del Tribunal de Disciplina y los nombres de Francisco Gilabert, Cristian Droguett, Felipe Jerez y Mario Vargas serán analizados para evaluar sus casos y ver si habrán futuras sanciones. De ser así, los árbitros podrían ser desvinculados para siempre de la ANFP.

Escándalo trasandino

El Sheriff había quedado involucrado en esa sospecha luego de que trascendieran declaraciones del árbitro Francisco Gilabert, que aseguró haber recibido “presiones” del VAR durante el encuentro entre Huachipato y Copiapó el 27 de enero. Huachipato se impuso por 1-0 con un polémico penal en el encuentro de vuelta y consiguió mantenerse en la máxima categoría, luego de vencer también en el partido de ida, por 3-2.

En los audios publicados por la cadena ADN Radio, Gilabert recreó el diálogo que tuvo con el VAR después de cobrar una falta en el área de Copiapó. Según su versión, desde la cabina lo llamaron porque habían advertido que no existía tal infracción y que, por lo tanto, el error debía ser corregido. Pero al acercarse el juez al monitor y reconocer su equivocación, comenzó el descalabro.

“Me la jugué a cobrarlo porque vi que le tocaba en el tobillo y [si estaba equivocado] me iba a llamar el VAR. Me llama, voy a ver, veo que no es penal, voy a salir con tiro de esquina y me dicen: «¡Francisco! por favor, un momento. Analiza la camiseta». Veo la camiseta y veo que está tomando la camiseta, pero dije: «Me parece una acción de juego, voy a ir con tiro de esquina». Pero desde el VAR insistieron: «Francisco, por favor, analiza la camiseta», y ahí entendí que algo había pasado. Había... no sé... algo raro. Y me fui con la sensación de que iba a cobrar algo que no era”, narró el árbitro. Permeable, y pese a lo que consideraba, Gilabert ratificó el penal, convertido por Cris Martínez, que definió el encuentro y sentenció la serie.

“Terminó el partido y desde el VAR me dicen: «Menos mal que cobraste el penal, menos mal que nos entendiste»”, amplió el juez, antes de revelar la causa que todavía genera conmoción en el fútbol chileno: “«Nos llamaron de Santiago, [y nos dijeron] que tenías que cobrar penal»”. En sus audios, Gilabert deja en claro lo sucedido y reconoce que no sabe exactamente quién dio la orden de que se cobrara esa falta, pero sostiene una particular sospecha: “He pensado que [Osvaldo] Talamilla o Castrilli tienen alguna jugada con los huevos de Huachipato. Yo creo que es lo más cercano”.

Según Pablo Milad, máxima autoridad de la ANFP, Castrilli no aceptó ser “apartado del cargo mientras dure la investigación” y por eso fue expulsado del rol que asumió en septiembre pasado con este mensaje: “No podemos permitir que el fútbol siga transmitiendo la impunidad; queremos que el fútbol tenga máxima transparencia y disminuir la posibilidad de cualquier error”.

No obstante, la figura de Castrilli estaba siendo cuestionada luego de que unos días antes fueran despedidos 11 árbitros, entre ellos, los internacionales Julio Bascuñán y Piero Maza, y el sindicato decretó un paro que puso en duda la próxima fecha del campeonato. Hasta entonces, Milad apoyó las desvinculaciones y no descartó contratar jueces extranjeros.

“Siento frustración. Me trajeron para una tarea que venía desempeñando, pero la situación y la coyuntura los obliga a tomar esta decisión”, expresó el argentino en una entrevista con el diario La Tercera. Alegó que no aceptó la suspensión ya que él fue quien inició y promovió la investigación de lo sucedido en ese partido.

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