El invisible Casemiro hace más ruido que nunca

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MADRID, SPAIN - JANUARY 08: Casemiro of Real Madrid CF battle for the ball with Maxi Gomez of Valencia CF during the La Liga Santander match between Real Madrid CF and Valencia CF at Estadio Santiago Bernabeu on January 08, 2022 in Madrid, Spain (Photo by Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images)
Diego Souto/Quality Sport Images/Getty Images.

Entre el prejuicio y el desconocimiento, Carlos Henrique Casemiro cumple una temporada más en la falla única que resulta de vivir entre algunas de las placas tectónicas más grandes del planeta fútbol, un fiel reflejo de su carácter montañoso, de su naturaleza sísmicas y de la rocosidad de su juego.

Engaña tanto la gestualidad de su naturaleza, cuando en realidad no hace más que decir la verdad, que hasta al propio Ancelotti le costó entender la importancia de Casemiro en su primera etapa como director de la orquesta blanca. "Me equivoqué", llegó a reconocer el técnico italiano sobre la figura del brasileño en su regreso al Bernabéu, pasados aquellos tiempos en los que el talento funcionaba como el cordón umbilical que unía todas las piezas al triunfo.

Ahora, cada uno de los cuatro ejes entre los que se localiza Casemiro tira más y más hacia su polo, retorna menos al punto de partida y agranda la brecha que solo tiene un dueño. El monocromático Casemiro es la personificación del cine de los 50 sobre el césped, asentado como pocos en el término medio de esa escala de grises entre blancos y negros totales en la que ha construido su carrera.

Siempre intrépido explorador de las profundidades en el inframundo de las polémicas relacionadas con la difusa línea de la legalidad, en esta 2021/2022 Casemiro ha atravesado valles de irregularidad más pronunciados de lo que venía siendo habitual. Especialmente preocupantes aquellos relacionados con cuestiones físicas, que se han ido subsanando con el paso de las jornadas, más entendibles los que se evidencian cuando se trata de gestionar el balón.

Aunque ha estado refugiado entre el centrocampista más importante del Real Madrid, a un lado, y el mejor centrocampista de LaLiga, al otro, Luka y Toni, Kroos y Modrić, allá cada cual, lo cierto es que en sus ausencias y en la búsqueda de un patrón colectivo, Casemiro perdió aliados y sumó responsabilidades. Con Vinicius y Mendy más lejos y abiertos, con pocas referencias cuando el brasileño oteaba a su derecha, nuestro protagonista tuvo que hacer más cosas con el balón en sus pies, más difíciles, con una mayor carga técnica y más trascendencia en sus decisiones. Y falló más.

MADRID, SPAIN - JANUARY 08: Casemiro of Real Madridd  is fouled by Cristiano Piccini of Valencia CF in the penalty area during the La Liga Santander match between Real Madrid CF and Valencia CF at Estadio Santiago Bernabeu on January 08, 2022 in Madrid, Spain. (Photo by Angel Martinez/Getty Images)
Angel Martinez/Getty Images.

En cualquier caso, toda vez que Ancelotti estableció el rumbo competitivo en aquella visita a Donetsk, cuando el Real Madrid se decidió a presionar menos, a reagruparse más abajo, a defender el espacio y no a meter la pierna, el brasileño emergió en su rol de 'specialist'. Ya es el segundo jugador de LaLiga que más entradas realiza (55, por detrás de Javi Galán), el segundo centrocampista que más despeja (32), el sexto que más duelos aéreos gana y, ojo, el quinto jugador de la competición que más pases da (1161, siguiendo a Busquets, Diego Carlos, Militão y Alaba), con un 85,44% de acierto (cerca del 87,16% de Busquets, por ejemplo) y más de un 74% de éxito en sus envíos en largo. Luego, claro, el quinto que más faltas comete y el segundo más amonestado. Es Casemiro.

Ante un Valencia que permitió como pocos equipos expresar al Real Madrid los motivos que le han llevado a liderar la clasificación, los de Ancelotti pudieron sortear la presión abajo, acertar arriba y cerrar el grifo en última instancia. Con un Modrić multiusos y un Kroos orbital, los blancos lograron esquivar los primeros arrebatos de presión de Bordalás y formularon sus ataques con los suficientes espacios para que Benzema y Vinicius metieran la sexta marcha.

Ahí Casemiro "dijo su frase" y no tuvo la necesidad de meterse en apuros con balón, por lo que se dedicó a completar a sus compañeros sin él. Rellenó espacios, completó apoyos y se asomó a la frontal rememorando aquellas trayectorias invisibles que dibujaba con Zidane en el banquillo para airear las posesiones blancas. En homenaje a aquellas vacías noches en las que parecía el único complemento ofensivo a Benzema, también rascó el penalti con el que empezó a construirse la victoria.

Con el equipo en ventaja y atacando con fluidez, frecuencia y continuidad, el brasileño hizo de crupier ya pasado de vueltas, al que no se le escapa una, para sacarle de la manga al Valencia el as que se guardaba para contragolpear, frenando el potencial peligro antes siquiera de que comenzase a manifestarse. Rebañó los balones divididos, se apropió de las segundas jugadas que escupían los centrales del Valencia, se anticipó a los apoyos de los delanteros y, como es habitual, cohesionó el bloque blanco en campo propio con sus ayudas, sus coberturas y sus basculaciones, especialmente a las espaldas de sus interiores cuando estos acompañaron a Benzema en la primera línea.

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