Carlos Alcaraz venció a Novak Djokovic: el niño maravilla avanzó a la final del Masters 1000 de Madrid en su semana de ensueño

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El niño maravilla: Carlos Alcaraz venció a Djokovic y avanzó a la final del Masters 1000 de Madrid.
Mutua Madrid Open Tennis

Carlos Alcaraz llegó para sacudir el circuito grande del tenis. Es un elegido, uno de esos cracks que aparecen cada tanto para escribir nuevos capítulos en la historia. El jueves pasado cumplió, apenas, 19 años y ya lo tiene todo (o casi). Muchas veces se cae en la tentación de exagerar los elogios para los jóvenes que trascienden rápido, pero ningún aplauso parece desmedido para el español. Es un niño maravilla que compite como un adulto consagrado. Sólo un día después de derrotar a su ídolo, una leyenda como Rafael Nadal, Carlitos derrumbó a otra gloria como el N° 1, Novak Djokovic. La victoria por 6-7 (5-7), 7-5 y 7-6 (7-5), en 3h35m, lo dispara a la final del Masters 1000 de Madrid. Ningún jugador en la historia de las raquetas había podido vencer a Rafa y a Nole en partidos consecutivos sobre polvo de ladrillo.

Carlos Alcaraz dio otro gran golpe en Madrid, venciendo a Djokovic (el número 1 del mundo) en las semifinales.
Manu Fernandez


Carlos Alcaraz dio otro gran golpe en Madrid, venciendo a Djokovic (el número 1 del mundo) en las semifinales. (Manu Fernandez/)

Alcaraz parece no temerle a nada y acelera la transición: ya es mucho más que el diamante en bruto de la nueva generación. Tiene una porción de cada estrella. Sobre la línea de base, el murciano no muestra dificultades para defenderse ni contragolpear. Tiene paciencia para construir el punto y “una cabeza bien amueblada” , como dijo Toni Nadal, tío y formador del 21 veces campeón de Grand Slam. Pero asombra con un espíritu ofensivo que lo distingue del resto. Posee derecha de boxeador y sensibilidad de violinista. Ostenta la fiereza de las bestias y la frialdad de los cirujanos. Su repertorio técnico y estratégico tiene una mezcla de todo lo efectivo y más, porque utiliza el drop shot con maestría y también toma riesgos cerrando los puntos en la red. Juega al ajedrez con una pelotita.

“¡Sí, se puede! ¡Sí, se puede! ¡Sí, se puede!”, rugió el court central de la Caja Mágica, el Manolo Santana, que lució tribunas repletas durante la soleada tarde de Madrid, en la que Alcaraz se terminó de transformar en la nueva sensación del tenis de elite. Por momentos, el espectáculo tuvo perfume a coliseo romano, a duelo copero. Carlitos (así le gusta que lo llamen) superó un desafío extraordinario, porque enfrente no tuvo a cualquier mortal, sino al líder del ranking que llegaba elevando su nivel y que, por momentos, exhibió el estupendo repertorio que lo convirtió en leyenda. El balcánico buscaba su cuarto título individual en la capital española, tras los conseguidos en 2011, 2016 y 2019, pero Alcaraz, que ya se había registrado como el jugador más joven en derrotar a Nadal sobre polvo de ladrillo, dio otro concierto para el recuerdo.

Novak Djokovic buscaba una nueva final en Madrid, pero cayó en las semifinales frente a Alcaraz, el niño maravilla.
Manu Fernandez


Novak Djokovic buscaba una nueva final en Madrid, pero cayó en las semifinales frente a Alcaraz, el niño maravilla. (Manu Fernandez/)

Alcaraz, que este domingo (desde las 13.30 de la Argentina; ESPN 2) disputará la final de Madrid ante el alemán Alexander Zverev (venció al griego Stefanos Tsitsipas por 6-4, 3-6 y 6-2), saltará del noveno al sexto lugar del ranking mundial este lunes. Si su desafío ante Nadal había sido de una complejidad emocional inmensa, el match ante Nole también requería de un esfuerzo casi sobrehumano. Porque el serbio contragolpea como nadie en el tour, tiene la mejor devolución de todas y hasta consigue impactos con más ángulos que Rafa. Ello, simplemente, ya era un motivo de preocupación para Alcaraz. Además, Nole está muy habituado a crecer ante las situaciones límite y la falta de apoyo del público es una situación que podía perturbarlo mas no desenfocarlo. Y así fue.

Lo mejor del triunfo de Alcaraz

El ambiente, encandilado con Alcaraz, no amedrentó a Djokovic. En apenas su cuarto torneo de la temporada por las limitaciones internacionales que encontró por su decisión de no vacunarse contra el Covid-19, Nole exhibió corazón y momentos de gran lucidez estratégica. Por momentos se mostró como un témpano de hielo, pero también fue el mismísimo infierno. Presionó a su rival adolescente tratando de acobardarlo, pero al murciano no le temblaron las piernas. Entrenado por un exnúmero 1 del mundo y campeón de Roland Garros como el Mosquito Juan Carlos Ferrero, Alcaraz asumió la responsabilidad con naturalidad, como si estuviera haciéndolo desde hace décadas.

El futuro llegó: 24 horas después de vencer a Nadal, Carlos Alcaraz venció a Djokovic y avanzó a la final de Madrid.
Manu Fernandez


El futuro llegó: 24 horas después de vencer a Nadal, Carlos Alcaraz venció a Djokovic y avanzó a la final de Madrid. (Manu Fernandez/)

Alcaraz le rompió de entrada el servicio a Djokovic para adelantarse en el match. Los drops y la electricidad de las piernas del español dificultaron a Novak. Pero el balcánico poco a poco se fue acomodando en el court, fue pisando más fuerte y elevando su nivel, hasta que logró romperle el servicio de Alcaraz para colocarse 5-5. El serbio, con más certezas en el saque, llevó el primer set al tie-break, definición que el propio líder del ranking terminaría ganando en su cuarto punto para set.

El segundo set fue todo un mensaje de carácter de Alcaraz. Lejos de mostrar síntomas de debilidad, salió decidido a seguir luchando. En una exhibición de empeño y amor propio, el set transcurrió sin quiebres hasta el cinematográfico duodécimo game. Alcaraz levantó un break point en el undécimo juego para adelantarse 6-5 y, en el siguiente game, le rompió el servicio a Djokovic con un espectacular contradrop, enviando el match al tercer parcial. “¡Sí, se puede! ¡Sí, se puede!”, volvió a rugir el estadio.

En las semifinales de Madrid: Djokovic elevó su nivel y construyó un gran partido con Alcaraz, pero terminó triunfando el adolescente español.
Manu Fernandez


En las semifinales de Madrid: Djokovic elevó su nivel y construyó un gran partido con Alcaraz, pero terminó triunfando el adolescente español. (Manu Fernandez/)

El último set fue un espectáculo. Djokovic sobrevivió a un vía crucis de situaciones comprometedoras y extenuantes, levantando tres pelotas de quiebre para llegar al 2-2, otras dos para alcanzar el 3-3 y un 0-30 para conseguir el 4-4. Todo ello resistiendo la tensión y la alta temperatura de un estadio de tenis convertido en una olla a presión, con Alcaraz saltando como canguro e impactando como Muhammad Ali con raqueta. El español vivió un momento de máxima sensibilidad, sirviendo 0-30 y 4-4, pero calibró el saque y ganó cuatro puntos seguidos, llegando al 5-4. Djokovic quedó match point en contra, pero lo salvó con un ace y llegaron al tie-break. Allí, el chico que llegó al tour para hacer historia, se potenció y se aseguró su sexta victoria consecutiva contra un Top 10.

“Mi abuelo siempre me decía que hay que tener cabeza y corazón. En momentos como el tie-break del tercer set, por ejemplo, es donde se ven a los verdaderos jugadores, a los top, donde se ve a diferencia entre un buen jugador y el top. Yo me quiero diferenciar en eso, quiero ser agresivo e ir a por el partido. Si pierdo, quiero hacerlo con la sensación de que lo he intentado y que me he atrevido. Eso es lo que pensé en el último tie-break: quería ir por el partido, pasara lo que pasara”, contó Alcaraz, que esta temporada ya ganó tres títulos: el Masters 1000 de Miami y los ATP 500 de Río de Janeiro y Barcelona (tiene un récord de 4-0 en definiciones; también se impuso en Umag 2021).

“Carlos aguantó muy bien los nervios. Para alguien de su edad, jugar con tanta madurez y valentía es impresionante. Merecía ganar. Tuve muchas oportunidades y fue un partido fantástico. Fue una gran batalla”, reconoció Djokovic, que en sólo un puñado de días (tras disputar el Abierto de Italia, en Roma), comenzará su defensa de Roland Garros. Pero su objetivo no será sencillo, claro. Porque además de Nadal, el trece veces campeón en el Bois de Boulogne, el circuito ostenta a un chico maravilla que está dispuesto a todo y nada parece detenerlo, tampoco sobre la tierra naranja. El futuro es de Alcaraz. El tenis sonríe: tiene un recambio de película.

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