La eclosión de Carlos Alcaraz no se parece en nada a Rafael Nadal ni falta que hace

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MELBOURNE, AUSTRALIA - JANUARY 17: Carlos Alcaraz of Spain celebrates during against Alejandro Tabilo of Chile in the first round of the men's singles during day one of the 2022 Australian Open at Melbourne Park on January 17, 2022 in Melbourne, Australia. (Photo by TPN/Getty Images)
Carlos Alcaraz continúa batiendo récords de precocidad. Foto: Photo by TPN/Getty Images

Durante meses y meses la palabra que más se repitió desde el entorno de Carlos Alcaraz fue "paciencia". Querían que fuéramos prudentes con el chico, evitáramos comparaciones y supiéramos entender que triunfar toma su tiempo y que no todo es inmediato. Chorradas. La irrupción de Alcaraz en el circuito es la más arrebatadora desde que Yannik Sinner asombrara al mundo en 2020, a sus 19 años, y confirmara hasta qué punto iba en serio en 2021, ganando cuatro torneos y colocándose entre los diez mejores del mundo.

En realidad, ambos son excepciones a lo que llevábamos viendo durante años y años: jóvenes prodigios que arrasaban en el mundo de los challengers, empezaban de adolescentes en el circuito de mayores, llegaban relativamente pronto al top 50 y ahí se estrellaban sistemáticamente con los grandes torneos, incapaces de dar el salto mental y de juego que esa responsabilidad requiere. ¿Cuánto tardó Zverev en dejar de perder en primeras y segundas rondas o ganar en cinco mangas a rivales netamente inferiores? ¿Cuánto les está costando a los Shapovalov, Auger-Aliassime y compañía establecerse en cuartos y semis de los Grand Slams de manera regular?

A los 18 años (cumplirá 19 en mayo), Alcaraz no entiende de plazos ni entiende de excusas. En ese sentido, da gusto verle jugar. Apareció en el circuito con la voluntad de comerse el mundo y se lo está devorando a una velocidad inusitada. Aun con los errores propios de su edad y de su estilo de juego, Alcaraz es un jugador que no te gana, te destroza con derechazos de punta a punta de la pista. No es Nadal, ni mucho menos, es una especie de Andy Roddick en su mejor versión. Hace cuatro meses y pico, consiguió llegar a cuartos de final del US Open. Desde entonces, su trayectoria es de ensueño.

Antes de entrar en lo que está haciendo en Australia, vamos a repasar un poco cómo acabó el año pasado, recién cumplida la mayoría de edad: tras los cuartos de final de Nueva York, llegó a las semifinales en Viena, cargándose en el camino a su próximo rival en Melbourne, el italiano Matteo Berrettini. Eliminó al propio Sinner en París antes de tener un extraño bloqueo mental con el público francés en octavos de final... y se paseó a gusto en las Next Gen ATP Finals, ganando el torneo tras perder solo una manga en toda la semana. Un hombre entre niños, vaya.

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De eso hace ya dos meses y no le habíamos visto a ver. A esa edad, es normal que surjan las dudas. Tiene que ver con lo que comentábamos ayer de Badosa: este año, a Alcaraz no se le van a vitorear las victorias sino que se le van a buscar cosquillas en cada derrota. Este año, Alcaraz, que pronto estará entre los veinte primeros y acabará la temporada en el top ten, partirá de favorito muchísimas veces y tendrá que gestionarlo, que no es fácil. En resumen, que había expectación por ver a Alcaraz y lo que nos hemos encontrado, nos ha dejado aún más sorprendidos.

De entrada, la mejora física, que era necesaria y que inevitablemente recuerda la que vivió Nadal también a lo largo del año que cumplió dieciocho. Alcaraz impresiona con tanto músculo. La idea es ser aún más potente, aún más definitorio en sus golpes. Por supuesto, siempre está el riesgo de ser más lento sobre la pista... y de que las lesiones aumenten. Ese cambio físico casi acaba con la carrera de Nadal, cuando la sucesión de lesiones de finales de 2005 le pusieron contra las cuerdas. Habrá que tener cuidado con esos cambios tan exagerados, pero entendemos que tiene asesores que saben bien lo que hacen.

De lo que entendemos aquí es del juego. En estas dos primeras rondas del Open de Australia, Carlos Alcaraz ha derrotado al 135 y al 39 del mundo. No son rivales extraordinarios, aunque Lajovic es un perro viejo que se las sabe todas y que venía con la ilusión de vengar a su amigo Djokovic. El caso es cómo los ha derrotado. Se ha plantado allí consciente de su favoritismo y en vez de hacer un Zverev, un Shapovalov o un Aliassime, les ha pasado por encima. Contra Tabilo conectó doce aces en tres mangas y solo cedió una bola de break, su gran problema el año pasado. Contra Lajovic, conectó un excelente 73% de primeros servicios y volvió a ceder una sola bola de break en todo el partido.

Por supuesto, lo normal es que pierda contra Berretini, pero, como él mismo dice, está ahora mismo para competir con cualquiera. Es el más joven en alcanzar la tercera ronda desde la irrupción de Bernard Tomic... pero ni su cabeza ni su entorno son los de Bernard Tomic. Alcaraz no tiene la paciencia que sus mentores pedían a la prensa. Alcaraz lo quiere todo y lo quiere ya. Si pudo en Nueva York, ¿dónde más será capaz de deslumbrar? Tenemos que mirar más allá del siguiente partido. Plantarse en Australia, abstraerse de toda la atención propia de las expectativas y jugar como si fuera ya un miembro de la élite de este deporte es para descubrirse. Este chaval va muy, muy en serio.

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