El Carita dejó la calle para luchar

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CIUDAD DE MÉXICO, agosto 29 (EL UNIVERSAL).- Inspirado en las aventuras del Vagabundo, mítico luchador del pasado, un hombre que solía deambular por los alrededores de la Arena 23 de Junio, un día despertó cerca de ella, apabullado por los excesos que su ritmo de vida le habían causado, y entonces decidió cambiar de rumbo.

Sus pasos, medio perdidos por la incertidumbre, lo guiaron hasta el ruido que generaban los azotones sobre un enlonado, el típico sonido de un entrenamiento de lucha libre que emergía de la tradicional arena enclavada en los rumbos de Nicolás Romero, en el Estado de México.

Sin pedir permiso, y llevado más por la curiosidad que por una certeza acerca de lo que encontraría adentro, descubrió un mundo que lo despertó por fin de su letargo.

"Empecé a entrenar por hacer algo, aunque veía lejos el luchar", recuerda el singular esteta que hace poco probó por primera vez el rigor del pancracio sobre el ring.

"Lo hago por mí, pero también como reconocimiento a los indigentes, a los alcohólicos redimidos. Yo encontré en la lucha libre una buena opción para recuperarme", presume.

Elegir su nombre de batalla no fue complicado, al ver revistas de antaño que encontró en los rincones de su nuevo refugio conoció la historia del Vagabundo, e hizo un click inmediato. "Me inspiró a tomar este camino en la lucha libre. Debuté hace poco y de inmediato la gente empezó a agarra bien al personaje, sé que me falta mucho, pero impactó a los niños y adultos, es un personaje blanco, de los que hacen falta hoy en día".

Chocar con los campeones de la 23 de junio es su meta, el Vaquero García y Fuerza Maligna, por ejemplo. Este domingo será parte de la matiné gratuita que arranca a partir del mediodía.

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