Cameron Smith dio la sorpresa en el British Open y prolongó la sequía de McIlroy

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Cameron Smith posa con el trofeo tras ganar el Abierto Británico
Cameron Smith posa con el trofeo tras ganar el Abierto Británico

La línea entre ser un jugador grandioso y una leyenda es muy fina. Rory McIlroy todavía no la cruzó. La distancia pueden ser los centímetros que le faltaron para embocar algunos putts clave. Cameron Smith, en cambio, tuvo una jornada inmaculada con el putter y en una de arremetidas más impresionantes en la historia del golf se quedó con el Open Championship, el primer major de su joven carrera.

McIlroy era el favorito al inicio del certamen en la mítica St. Andrews y colíder luego de 54 hoyos. Salió en el último grupo emparejado con Viktor Hovland, con cuatro de ventaja sobre Cameron Smith y Cameron Young, y no tardó en despegarse solo en la punta. Jugó de manera brillante del tee al green, pero no aprovechó las oportunidades que tuvo para hacer score. Y ocurrió lo que estaba en los papeles que podría ocurrir: que alguno de los perseguidores se inspirara y, aprovechando las bondades que sin viento ofreció el Old Course esta semana, realizara una de esas vueltas de ensueño para arrebatarle la Claret Jug.

Cameron Smith levanta la Claret Jug: momento de gloria para el australiano
Cameron Smith levanta la Claret Jug: momento de gloria para el australiano - Créditos: @PAUL ELLIS

Ese hombre fue el australiano Cameron Smith.

Con una vuelta final de 64 golpes (-8), incluida una racha de cinco birdies consecutivos para comenzar los segundos nueve hoyos, Smith revirtió la desventaja inicial y terminó imponiéndose por uno sobre Cameron Young y a dos de McIlroy. De gala por el festejo de su 150º aniversario, el Open vibró con una gran definición. La vuelta de Smith fue la mejor en la historia para ganar en St. Andrews y el registro final de -20 iguala el récord de Dustin Johnson (en el Masters otoñal de 2020) y Henrick Stenson (en el Open 2016) como los más bajos en un major.

Rory McIlroy surgió en el mundo del golf como un prodigio cuando se hizo profesional con 18 años. Ganó su primer título a los 19 y a los 25 ya acumulaba cuatro majors en su vitrina. Sin embargo, desde hace 8 años, en el PGA Championship conseguido en Valhalla en 2014, no volvió a ganar un torneo grande. Tuvo algunos altibajos, pero llegó a St. Andrews en uno de los mejores momentos de su carrera, con top 10 en los tres majors previos. Habrá que sumarle uno más.

Parecía estar todo bajo control luego de los primeros nueve. Rory empezó a despegarse en el hoyo 4, donde Hovland hizo bogey, y en el siguiente el primer birdie le dio dos de ventaja. Pero los números en rojo tardaron en aparecer en la tarjeta del norirlandés. Cuando hizo su segundo birdie, en el hoyo 10, en el grupo de adelante Smith ya estaba a dos golpes.

Fue entonces cuando el australiano, que había firmado 34 para la ida (-2), hilvanó una inspiradísima racha de cinco birdies consecutivos entre el 10 y el 14 para llegar a -19 y tomar por asalto la punta. Se mantuvo firme con pares en el 15 y el 16 y, cuando las cosas se complicaron, mostró temple de campeón, como había hecho en la definición del Players Championship en marzo pasado.

Rory McIlroy observa su drive desde el tee 15 durante su ronda final del Abierto Británico en St Andrews; el norirlandés dejó escapar una oportunidad inmensa
Rory McIlroy observa su drive desde el tee 15 durante su ronda final del Abierto Británico en St Andrews; el norirlandés dejó escapar una oportunidad inmensa - Créditos: @GLYN KIRK

En el TPC de Sawgrass, tenía ventaja de dos al tee del célebre hoyo 18, pero se fue al agua. Se repuso con un espectacular approach que dejó la pelota dada para bogey y así logró el título más importante de su carrera. Hasta ayer.

En otro hoyo insigne, el 17 de St. Andrews, Cameron Smith volvió a mostrar pasta de campeón. Ejecutó bien lo más difícil, la salida con el driver, pero el segundo tiro le quedó corto atrás del bunker que protege el green. En lugar de ir por arriba, tomó el palo que mejor siente y que tantas alegrías le venía dando: putter desde afuera para rodear el bunker por un costado y dejarla a 3 metros; desde allí, otro putter magistral para salvar el par.

Cameron Smith observa su segundo tiro en el hoyo 15, ya en el tramo final del Open
Cameron Smith observa su segundo tiro en el hoyo 15, ya en el tramo final del Open - Créditos: @ANDY BUCHANAN

Por si fuera poco, aseguró el título con un birdie en el 18, a resguardo del águila que hizo Cameron Young que lo dejó solo en el segundo puesto y de un posible 2 milagroso de McIlroy, que nunca llegó. El driver no alcanzó el green y después estuvo lejos de emular lo que hizo Constantino Rocca en 1995.

Favorito del público, McIlroy pegó muy bien del tee al green, y no se puede decir que haya jugado mal el putt. Simplemente no embocó. Quedó cerca en los hoyos 9, 10 (tiró para águila), 12, 15 y 17, hoyo que jugó en gran forma. Una vez más, no le alcanzó.

“Soy un ser humano, no soy un robot. Fui vencido por un mejor jugador esta semana. No es algo de vida o muerte. El putt simplemente se enfrió un poco”, se defendió el norirlandés. “La habitación de mi hotel está justo enfrente del gran tablero amarillo del hoyo 18. Cada vez que miraba por la ventana, visualizaba a McIlroy en lo más alto. Hay que permitirse soñar. Habría sido el hombre más feliz del mundo si hubiera ganado esa Claret Jug”.

Considerado el mejor putter del mundo, Smith se convirtió en el primer australiano en ganar el Open Championship desde que Greg Norman lo hiciera en 1993, y el quinto detrás de Peter Thompson, Kel Nagle e Ian Baker Finch.

“Siento que ahora puedo respirar”, dijo Smith aliviado al terminar la ronda. “Esos últimos cuatro o cinco hoyos no son fáciles, especialmente con viento. Estoy muy orgulloso de cómo lo manejé. Ganar el Open Championship por sí solo es el punto más alto en la carrera de un jugador. Hacerlo en St. Andrews es simplemente increíble”.

Caracterizado por su rubia y larga cabellera que se ata con una colita, el australiano tiene más pinta de surfer que de jugador de golf. No hace mucho era más famosos por su prominente barriga y su afición por la cerveza y las meat pies típicas del Reino Unido, pero aprovechó la pausa de la pandemia para ponerse en forma y cambiar algunos hábitos.

“Definitivamente voy a medir cuántas cervezas entran acá”, bromeó haciendo referencia a la Claret Jug. “Sabía que en algún momento iba a ganar un major. Estuve cerca varias veces y sentía que mi juego estaba en el lugar indicado. Al final de la semana pasada empecé a jugar muy bien, sólo necesitaba seguir así”.

Se trató del octavo título profesional para Cameron Smith. Comenzó la temporada ganando el Sentry Tournament of Champions de Hawaii con récord para un torneo del PGA Tour a 72 hoyos (-34). Luego ganó el Players y logró otros cuatro top 10, incluido un tercer puesto en el Masters. Con 28 años, era uno de los nombres a tener en cuenta para esta semana en St. Andrews. Partía detrás de McIlroy en las consideraciones, partía a cuatro golpes ayer. Con el putter encendido y una vuelta para la historia, lo superó. Rory tendrá que seguir esperando. No hay dudas de que es un grandísimo jugador.

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