British Open: los candidatos de una realización histórica en Saint Andrews

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Tiger Woods durante una ronda de práctica en el Abierto Británico; ganó en St. Andrews en 2000 y 2005
Tiger Woods durante una ronda de práctica en el Abierto Británico; ganó en St. Andrews en 2000 y 2005

El golf mundial retrocede a sus orígenes y vuelve a la cuna de este deporte, honrando a aquellos héroes del 1800. El Old Course de Saint Andrews será desde este jueves el escenario del British Open, en donde se anticipa una fiesta en una ciudad que se alza orgullosa y milenaria en la costa este del Reino de Fife, a unos 80 kilómetros de Edimburgo. Todo está dado para que sea un gran torneo y los rostros de los jugadores y público solo reflejan ilusión. La satisfacción también embarga a los dirigentes, pero la R&A no ocultó en absoluto su rechazo a todo lo relacionado con el LIV Golf, la liga financiada con fondos árabes que provocó un terremoto en el PGA Tour. Por lo pronto, la entidad que organiza este certamen fue tajante y prohibió la presencia de Greg Norman en la Celebración de los Campeones, en su condición de máximo responsable de la gira disidente. El australiano escribió una historia importante en este major, al consagrarse en 1986 y 1993, pero se le cerraron las puertas en la cara.

Fuera de los chisporroteos entre las máximas autoridades, el golf argentino será testigo de las actuaciones de Emiliano Grillo y Jorge Fernández Valdés. El chaqueño se clasificó a último momento para Saint Andrews, al culminar 2° en el John Deere Classic. Trae el antecedente del 12° puesto en Royal St George’s 2021 y una genuina sensación interna de la reconstrucción de su juego, en una temporada que hasta entonces había sido mayormente floja. Asimismo, el cordobés vive un momento mágico porque se trata de su primer torneo grande, beneficiado por haber salido campeón en el VISA Open de Argentina, un pasaje que consiguió en diciembre pasado en el campo de Nordelta. Convertidos ambos recientemente en padres, intentarán lidiar con las ondulaciones de los fairways y el efecto del viento, un factor siempre preponderante en este tipo de citas.

El field del torneo es inmejorable, ya que la gran mayoría de los diez mejores del ranking llegan en un gran momento golfístico. El N° 1, Scottie Scheffler, se impuso en Augusta y peleó el US Open hasta último momento, además de protagonizar una primera mitad de año con otros tres triunfos en el PGA Tour. Rory Mcllroy atrapa por su carisma y porque ya sabe lo que es consagrarse en un Open; el norirlandés es el favorito de las apuestas, al margen de que no gana un major desde hace 8 años. El español Jon Rahm, que completa el podio del ranking mundial, es un candidato natural: fue 3° el año pasado en Royal St George’s y tiene en Severiano Ballesteros a su mejor inspiración. Los dos que siguen en el ranking también son fuertes contendientes: Patrick Cantlay (4°) fue distinguido en 2021 como el Jugador del Año, pese a que todavía no ganó major. Y enseguida aparece Xander Schauffele (5°), el mejor golfista de la furiosa actualidad y ganador del último Abierto de Escocia, además de otra consagración reciente en el PGA Tour en el Travelers Championship.

Tres más para tener en cuenta como potenciales campeones: Justin Thomas (7°), vencedor del PGA Championship; Collin Morikawa (8°), campeón defensor y que devolverá la Claret Jug, tal como marca la tradición, y el inglés Matthew Fitzpatrick, que dio el último impacto en torneos de Grand Slam como monarca del US Open. ¿Y Tiger Woods? Se salteó el certamen insignia de la USGA para jugar en un escenario en donde se impuso en 2000 y 2005, dos de las mejores temporadas de su carrera. En su nueva realidad tras el accidente automovilístico sufrido en febrero de 2021, su gran interrogante es el físico: “Mi cuerpo podría sin ninguna duda mejorar, pero también soy realista de que no estará mucho mejor que esto. A lo largo de mi carrera sufrí varias lesiones, fui sometido a diversas operaciones. Puedo hablar claramente de un cuerpo maltratado. Y ya tengo 46 también. A esta edad no te recuperás como a los 26. Aun así, tengo la suerte de que en nuestro deporte se puede continuar jugando incluso más allá de los 50. St. Andrews no es sencillo a cierta edad, pero debo descubrir como jugar bien en estos recorridos. Con fairways rápidos y firmes como los que tiene la cancha, me permite hacer correr más la pelota y tener alguna chance”, explicó.

Como siempre, la estrategia es la clave alrededor de los 112 búnkers distribuidos en el campo; la cancha está pergeñada para que cada una de sus trampas de arena presente una dificultad y genere algún daño en la ronda del jugador. “No se trata de agregar más o mover los búnkers que tenemos; la cuestión consiste en pequeñas cosas que pueden hacerse para poner la cancha más en juego y lograr que los jugadores piensen en ellas en cada tiro”, comenta el intendente del campo, Gordon McKie, que explicó que en este certamen habrá menos arena en los búnkers. Esa variante dará una ‘sensación de profundidad más dura’ y seguramente haga todavía menos atractiva la posibilidad de coquetear con esos verdaderos cráteres.

El hoyo 17, un par 4 de 495 yardas, es la prueba más complicada, en el que dialogan el riesgo y la recompensa. Si el jugado elige la línea más estrecha, haciendo volar la pelota por encima del hotel ubicado sobre la derecha, será premiado si su swing llega a buen destino. En cambio, si prefiere jugar por el medio o hacia la izquierda, el segundo tiro se volverá más difícil. En Abiertos Británicos anteriores, ese rough a la izquierda fue tenue y casi inexistente, con lo que los jugadores podían soñar con llegar al green de manera más fácil. Este año, esa elección implica un peligro mayor. Sin dudas, el reto del hotel será diferente, pero el historial indica que ha provocado muchos dolores de cabeza a los golfistas desde el tee de salida.

Jorge Fernández Valdés, en Saint Andrews para el 150° Open
Jorge Fernández Valdés, en Saint Andrews para el 150° Open - Créditos: @Marcos Virasoro / PGA Tour

El emblemático Open Nº 150 en St Andrews quebrará un récord de asistencia: 290 mil fanáticos asistirán a lo largo de la semana, con lo que se superarán los 239 mil espectadores que hubo cuando Tiger triunfó en la misma sede en 2000. Este año hubo una demanda de 1,3 millones de aplicaciones para adquirir tickets. Además, la bolsa total de premios del torneo será de 14 millones de dólares, un aumento del 22 % con respecto a 2021, cuando Collin Morikawa ganó en Royal St George’s. Martin Slumbers, director ejecutivo de The R&A, dijo: “El incremento de un 22 % significa que los premios en metálico subieron en más del 60 % desde 2016. Realizamos esta inversión sustancial mientras equilibramos nuestros compromisos más amplios para desarrollar el golf en todos los niveles en todo el mundo y continuar elevando el AIG Women’s Open”. ¿Cuánto embolsará el campeón? 2 millones y medio de dólares. Pero sobre todo, la gloria en un lugar mítico.

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