En Brasil y después de once años, la Argentina se coronó campeón de la AmeriCup

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Campazzo, con la copa en alto; detrás, el festejo de todos; la selección celebró a lo grande en Brasil
Campazzo, con la copa en alto; detrás, el festejo de todos; la selección celebró a lo grande en Brasil - Créditos: @Prensa FIBA Américas

Un festejo de un grupo que se robusteció durante el recorrido, en los 38 días que duró la preparación y la competencia. Un desenlace digno de un clásico, de esos que en cualquier deporte protagonizan la Argentina y Brasil. El triunfo 75-73 de la selección en la final de la AmeriCup, un estallido de un plantel que superó el cambio de entrenador a dos días del inicio del certamen, con la designación de Pablo Prigioni en lugar del Néstor Che García.

Nada ni nadie logró desinflar a un conjunto que volvió a demostrar estirpe ganadora, coraje, actitud, espíritu, que se presentó duro y firme para sobrellevar los momentos complejos dentro y fuera del campo. Una selección que se ofreció mentalmente indestructible y que coronó con sacrificio un título que servirá de empuje para el futuro. Como hace 11 años en Mar del Plata, pero ahora en Recife.

Con el mismo quinteto de arranque por sexta vez en ocho días saltó la selección al Geraldao Arena, de Recife: Campazzo, Laprovittola, Delfino, Deck y D’Elia. Una apuesta del entrenador Pablo Prigioni, que tomó un plantel cerrado, sin posibilidad de ensayarle ajustes.

Un muy buen primer tiempo, donde marcó el pulso al jugar suelta y concentrada, la puntería de los 10 minutos iniciales, con los internos jugando sin la pelota, promovió una ventaja de 12 puntos (26-14). Y esa diferencia no solo se sostuvo, la selección llegó a estirar la ventaja a 15 (40-25).

Gabriel Deck, goleador de la Argentina y del torneo; el santiagueño, además fue elegido MVP de la final
Gabriel Deck, goleador de la Argentina y del torneo; el santiagueño, además fue elegido MVP de la final

Una defensa firme empujó a un espacio incómodo a Brasil, a jugar posesiones largas y la euforia de los torcedores se transformó por pasajes en murmullo. La verdeamarela ensayó un intento de reacción en el inicio del segundo cuarto, recortó la diferencia, pero la Argentina con paciencia para hacer circular la pelota y lanzar recuperó el margen y el control. Dos triples consecutivos, de Deck y de Campazzo, acallaron la ebullición del público.

Nicolás Laprovittola utiliza la cortina de Tayavek Gallizzi; capturó el último rebote defensivo que aseguró la victoria de la Argentina
Nicolás Laprovittola utiliza la cortina de Tayavek Gallizzi; capturó el último rebote defensivo que aseguró la victoria de la Argentina

El aporte de puntos de la Argentina fue repartido en el arranque, aunque Deck, como a lo largo del certamen, fue la carta que mejor se exhibió en ofensiva: el santiagueño fue el goleador de la selección y de la American Cup; también el MVP del juego y el máximo rebotero del plantel nacional. La molestia muscular que lo aquejó después de la semifinal con los Estados Unidos no demostró secuelas.

Las ocho conversiones en 22 intentos de tres puntos en el primer tiempo de la Argentina marcaron un camino. La reacción de Brasil, en el comienzo del segundo tiempo, llegó por la misma vía, con dos lanzamientos que encendieron a los hinchas, que observaron que la ilusión renacía cuando el scratch logró acomodarse a una posesión (51-48). Las pérdidas de balón también enseñaron la intensidad que demostraron los brasileros para defender: de tres en los dos primeros cuartos, la Argentina pasó a cinco en menos de cinco minutos del tercer período.

Pablo Prigioni, campeón en su primera experiencia como entrenador de la Argentina
Pablo Prigioni, campeón en su primera experiencia como entrenador de la Argentina

Para controlar a Deck, Brasil cambió la asignación defensiva: Rafa Mineiro, que lo emparejaba físicamente, el encargado de intentar bajar el porcentaje de conversión. El rédito estuvo a la vista, porque solamente logró convertir dos puntos en el tercer cuarto, donde la Argentina estuvo en un par de oportunidades a tiro de quedar al alcance del rival. Pero la selección logró marcharse al final con una diferencia de siete (67-60), aunque el goleo fue en descenso: 26-22 y 19 unidades por cuarto.

La vigencia de Vitor Benite fue el motor que impulsó a Brasil a regresar a la batalla. Brasil tuvo una acción de cuatro oportunidades para emparejar el marcador ante la selección que no logró anotar hasta promediar el cuarto definitorio. Finalmente, llegó el empate en 67, en una acción en la que existió falta sobre Campazzo.

Leandro Bolmaro, que aportó 9 puntos desde la banca de la Argentina, frente a la marca de Didí
Leandro Bolmaro, que aportó 9 puntos desde la banca de la Argentina, frente a la marca de Didí

El desenlace resultó una película de suspenso: Lucas Díaz anotó un triple cuando la jugada se ensuciaba y pasó al frente Brasil; se equivocó Yago y la Argentina recuperó el liderazgo con dos tiros libres de Deck. Pero asomó otra vez Lucas Díaz e inclinó la balanza para los locales; rompió Campazzo y de faja asistió a D’Elia que volcó la pelota. Deck, quien otro, marcó el 75-73 con un segundo de posesión. Con 16.1 segundos por delante, el tercer intento de triple de Lucas Diaz no prosperó, y la Argentina gritó campeón.