Boca y River participan de un polémico torneo en Bolivia en honor a Evo Morales

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Los chicos de River avanzan en la "Copa Evo"
Los chicos de River avanzan en la "Copa Evo"

En Cochabamba, la región con más fábricas de cocaína en Bolivia, comenzó el domingo un torneo internacional de fútbol Sub-17 con el respaldo de las seis federaciones productoras de coca y otros “sponsors”. En medio de crecientes escándalos de encubrimiento y denuncias de financiación de la campaña del MAS, el tema pone de presente hasta qué punto el narcotráfico ejercería una influencia indebida en el país.

El Trópico de Cochabamba, en Bolivia, que abarca seis municipios de ese país, dio el pitazo inicial de un campeonato sudamericano Sub-17 de fútbol el 31 de julio con el propósito de convertir a esta zona productora de coca en un referente internacional del fútbol formativo. Doce equipos, entre ellos River y Boca, compiten por la Copa Evo, nombre del torneo, según los organizadores, en “justo reconocimiento al esfuerzo, dedicación y compromiso del expresidente Evo Morales con el deporte”.

Legisladores de oposición cuestionaron el campeonato e instaron a los clubes nacionales, pero también a los internacionales, como River y Boca, a no participar. Argumentaron que ellos “arruinarán su imagen” porque el partido gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) está siendo investigado por supuestos “vínculos con el narcotráfico”. Además, adujeron que el evento tiene un interés meramente político. En efecto, una semana antes el diputado Rolando Cuéllar reveló una carta atribuida al vicepresidente del MAS, Gerardo García, en la que agradece a un procesado por narcotráfico las “grandes” y “generosas contribuciones” para campañas electorales. Bolivia llegó a tener mafias en las grandes ligas, como la dirigida por Roberto Suárez, conocido como “el rey de la cocaína”, quien incluso llegó a trabajar con Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. Actualmente este país es el tercer productor mundial de cocaína.

El ‘trópico’ es conocido como zona roja del narcotráfico, que registra la mayor cantidad de fábricas de droga destruidas y de cocaína incautada por año. En 2020 los cultivos excedentarios de coca superaron las 8 mil hectáreas y los de la región aumentaron en un 21%. Del total de la coca cosechada en esta zona, el 94% no pasa por el mercado legal, según citó un representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD).

Los organizadores dieron a conocer el torneo luego de un cúmulo de hechos que volvieron a encender las alarmas sobre el aumento del narcotráfico en esa zona del país y cuando la imagen de Morales se encuentra devaluada, incluso en su partido político. Desde el MAS señalan que el torneo tiene sólo una motivación deportiva y no política.

Sin embargo, el ambiente no es el más propicio. Semanas antes del anuncio, la Fiscalía ordenó la aprehensión de tres exjefes antidrogas por el caso “Narcoaudios”, denunciado por Morales, en el que se escucha supuestamente oficiales de la policía dar una contraorden para evitar la intervención de una megafábrica de droga. Además, el Gobierno comenzó a intervenir a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn). En Santa Cruz, departamento limítrofe con Cochabamba, unos sujetos ejecutaron a tres policías en la zona del Urubó y una semana después tres jóvenes fueron asesinados dentro de un vehículo en Ivirgarzama. La última semana de julio, pobladores de Shinaota atacaron a cinco policías para impedir que detuvieran a dos mujeres y decomisaran 70 kilos de droga. Justamente en Ivirgarzama y Shinaota se jugarán algunos partidos de la Copa Evo.

Laboratorio de producción de cocaína
Crédito: Ministerio de Gobierno de Bolivia
Laboratorio de producción de cocaína Crédito: Ministerio de Gobierno de Bolivia

Pero, ¿qué hace que haya tanta suspicacia alrededor de la financiación de ese certamen deportivo, destinado justamente a las nuevas generaciones de futbolistas? La coca, un cultivo ancestral, ha protagonizado la vida del país en los últimos tiempos. Evo Morales, durante sus 13 años en el gobierno, conservó la presidencia de las Seis Federaciones del Trópico e implementó una política concertada con los cultivadores para erradicar la coca excedentaria, la utilizada para elaborar cocaína. En 2017 su partido MAS, mayoritario en el Legislativo, aprobó la Ley 906 de la Hoja de Coca, que legalizó 10.000 hectáreas más de cultivos para un total de 22.000, la blindó al declararla “patrimonio cultural” y “factor de cohesión social” y autorizó solo al Trópico de Cochabamba y a La Paz de los Yungas a producirla.

Esa ampliación condujo, tal vez sin proponérselo, a mayores cultivos excedentarios, y abrió la puerta a una mayor corrupción. El politólogo boliviano Wim Kamerbeek Romero considera que la principal institución permeada por el narcotráfico es la Policía, y dice que lo prueban al menos cinco jefes antidroga procesados desde 2009 por sus nexos con el narcotráfico. La institución policial a lo largo de los años siempre se ha visto implicada en actos de corrupción de toda índole. En junio el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, removió a todo el personal antinarcóticos de Santa Cruz.

Entre tanto, la escasa presencia del Estado en los pueblos, sobre todo del oriente, ha permitido que el narcotráfico tenga cierta aceptación popular y que en estos lugares hayan surgido representantes políticos regionales denunciados por este ilícito. Si bien hoy no se puede hablar de que el narcotráfico haya permeado la política, en los años ochenta, sobre todo en el oriente, se dio ese tipo de vínculos. Sin embargo, para Kamerbeek, “si bien el boliviano no es un caso tan grave, sí es muy vulnerable porque hay una estructura policial sumamente corrupta y eso puede agravar en cosas mucho peores”.

Para empeorar las cosas, actualmente hay una denuncia según la cual el MAS financia sus campañas con dinero del narcotráfico al menos desde 2014. El Tribunal Supremo Electoral ya dijo que no encontró pruebas, pero no solo no aclaró si la carta presentada por el diputado Cuéllar es verdadera o falsa, sino que declaró al proceso “en reserva”, es decir, secreto. “Una investigación sobre el financiamiento del MAS esclarecería muchas cosas respecto a la Federación de Productores de Coca del Chapare”, dijo Kamerbeek en referencia a la provincia más importante para el partido de gobierno.

Carta en la que el vicepresidente del MAS habría agradecido a un procesado por narcotráfico por su contribución en campaña
Carta en la que el vicepresidente del MAS habría agradecido a un procesado por narcotráfico por su contribución en campaña

Sobre la justicia, el especialista indicó que hasta ahora no hay casos que demuestran una filtración: “Lo que sí sabemos es que también es tan vulnerable como cualquier otra área o institución estatal a nivel nacional”.

El exsubcomandante de la Unidad Móvil Policial para Áreas Rurales (Umopar) Chapare, coronel René Calla, opina que Bolivia no está en un nuevo pico, sino en algo peor: “Una gran escalada del narcotráfico que hasta ahora no se la controla”, y el tema lleva muchos años así. En efecto, la producción de hoja de coca fue en aumento desde 2016 al pasar de 23.100 hectáreas a 29.400 en 2020. Para 2021, el Informe Mundial de las Drogas 2022 de la UNODC estima que los cultivos de coca en Bolivia sobrepasaron las 30.000 hectáreas. Pese a este repunte, la destrucción de laboratorios bajó en un 75 por ciento en cinco años.

Calla dice que, en su experiencia, en los años noventa sus hombres tenían que caminar y hacer mucha inteligencia para incautar 10 o 20 kilogramos de droga, pero “en cambio ahora encuentran arriba de 100 kilogramos”. Y sobre la cantidad de fábricas destruidas, refiere que antes llegaron a destruir 999 solo en el Chapare, pero en 2021 apenas alcanzaron 627 en la zona del Trópico.

Pese a tratarse de una zona roja, Calla refirió que ya no hay tres sino una compañía de Umopar, y practican menos controles antinarcóticos. Suena increíble, pero en el puesto de control de Bulo Bulo, quemado por cocaleros en las revueltas de 2019, ahora secan hoja de coca. Hoy solo existe un único control entre el Trópico y Santa Cruz.

El torneo sudamericano sub 17 del que participan River y Boca se juega en una región con fuerte accionar de las fuerzas especiales contra el narcotráfico
El torneo sudamericano sub 17 del que participan River y Boca se juega en una región con fuerte accionar de las fuerzas especiales contra el narcotráfico

Para Calla, la nacionalización de la lucha contra el narcotráfico basada en la erradicación consensuada de hoja de coca fracasó. Esto debido a que en los años noventa la erradicación forzada lograba suprimir hasta 5.000 hectáreas en tres meses, mientras “con la concertada los cultivos se incrementaron”. Entonces, se pregunta, “¿qué es lo que están erradicando?”.

Héctor Arce, diputado masista de la región, reconoce que parte de la coca producida en la región va al narcotráfico. “Eso no lo vamos a negar, lamentablemente hay gente que quiere hacerse millonaria de la noche a la mañana”. Pero lamenta que se vea a la región solo por la coca y la destaca como productora de banano (que exporta a Argentina), de palmito, piña y de carne y productos transformados.

“Hay gente que estigmatiza, pero lo cierto y real es que el Trópico de Cochabamba no solo vive de la coca”, dijo Arce, pero reconoció que la mayoría de los habitantes tiene plantaciones y que este producto dinamiza la economía de la región y del país.

Por eso, el diputado oficialista destacó la Copa Evo y dijo que su propósito es proyectar un equipo de la región en la liga en el menor tiempo posible, así como impactar en el turismo, que en los últimos años generó la construcción de varios hoteles.

En medio de la controversia, se supo que el presupuesto total para financiar la Copa Evo asciende, según el director general del evento, Mario Guamán, a casi 50.000 dólares. Se trata de una cifra sorprendentemente baja si se tiene en cuenta que la organización cubrirá casi todo el costo de los pasajes, además de alojamiento, comida, uso de campos deportivos, transporte interno etcétera. De ese dinero, 30.000 dólares provienen de la Asociación de Surtidores del Trópico, que agrupa a los distribuidores de gasolina, curiosamente un insumo de las fábricas de cocaína, y los otros 20.000 de ‘sponsors’. Los organizadores estiman que con la venta de 90.000 entradas el campeonato será rentable con una ganancia líquida de 100.000 dólares.

Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico
Crédito: FELCN
Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico Crédito: FELCN

El certamen se inició el domingo 31 de julio con el primer encuentro entre Bolívar de Bolivia y Boca, y como segundo partido Deportivo Trópico, equipo de la región, con el sexto equipo invitado, San Pablo, de Brasil. Los 32 partidos tendrán lugar en las sedes de Villa Tunari, Ivirgarzama, Chimoré, Entre Ríos y Shinaota. El 7 de agosto tendrá lugar el partido final y con toda probabilidad Evo Morales entregará personalmente a los felices ganadores la copa que lleva su nombre.

Luis Fernando Cantoral* | CONNECTAS

* Periodista boliviano miembro de #CONNECTASHub

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