Boca - River: Marcos Rojo borró con una expulsión insólita un excelente rendimiento en el superclásico

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La durísima patada de Marcos Rojo, que derivó en su expulsión, manchó lo que de otra manera fue una excelente presentación del capitán de Boca
La durísima patada de Marcos Rojo, que derivó en su expulsión, manchó lo que de otra manera fue una excelente presentación del capitán de Boca - Créditos: @Fabián Marelli

Marcos Rojo estaba firmando el partido perfecto para un central en el superclásico. Estuvo muy bien posicionado para cortar cualquier semblante de peligro por parte de River cerca de su área, incluyendo una barrida providencial que frenó una contra de Matías Suárez en el primer tiempo. Fue también el encargado de sacar la pelota del área de Boca para iniciar los ataques. Había mantenido el arco en cero durante 90 minutos y habían pocas señales de que su equipo fuera a pasar peligro. Pero una vez más, el central surgido en Estudiantes no pudo con su genio.

Con tiempo cumplido y transitando el sexto de los siete minutos que adicionó Darío Herrera, Frank Fabra intentó un pase largo en su mitad, pero su despeje rebotó en Paulo Díaz. Rojo quiso completar el rechazo, pero decidió realizar una pirueta en el aire que alcanzó la cabeza de Nicolás de la Cruz, y el colegiado no dudó en mostrarle la tarjeta roja, lo que llevó a que aumentara la intensidad en los últimos minutos hasta que el Xeneize finalmente pudo superar al Millonario.

Darío Herrera le muestra la tarjeta roja a Marcos Rojo, que había firmado un muy buen rendimiento
Darío Herrera le muestra la tarjeta roja a Marcos Rojo, que había firmado un muy buen rendimiento - Créditos: @Fabián Marelli

La roja es particularmente dolorosa para el equipo de Hugo Ibarra en el contexto de la preponderancia que tiene el platense. Su presencia en este partido estuvo en duda hasta el último momento debido a una molestia que había sufrido durante un entrenamiento el miércoles, en el marco de su lenta recuperación tras perderse todo el mes de agosto por un desgarro en el sóleo. En aquel momento, su lesión había dejado a Boca severamente diezmado en el puesto, dado que coincidió también con la venta de Carlos Izquierdoz a Sporting de Gijón y la frustrada adquisición de Adonis Frías, de Defensa y Justicia.

La patada de Rojo que derivó en su expulsión