Boca-Racing: un final caliente en el trofeo de Campeones con el reclamo de un penal y las once expulsiones

Villa y Carbonero se trenzaron en una pelea y se fueron expulsados
Villa y Carbonero se trenzaron en una pelea y se fueron expulsados

Apenas quedaban un par de minutos de los seis que adicionó Facundo Tello en el tiempo reglamentario inicial (los noventa) en San Luis. Con el 1 a 1, la final del Trofeo de Campeones entre Boca y Racing se iba irremediablemente al alargue. Pero además del cansancio que arrastraban todos por el desgaste del semestre y la final, ambos iban a salir a disputar lo que quedaba con diez futbolistas .

Y entonces, aparecieron las tarjetas rojas. Porque mientras casi todos los futbolistas xeneizes (Benedetto, el más vehemente) reclamaban una mano inexistente de Lolo Miranda en el área de la Academia, Sebastián Villa y Johan Carbonero se cruzaron en el medio del campo de juego. Empezaron los tumultos y los forcejeos.

Las rojas de Carbonero y Villa

Lo que primero fue un intercambio de palabras, luego pasó a la acción, con un leve empujón de uno al otro, y la consecuente reacción.

Todo indicaba que Tello resolvería con la amonestación de los dos colombianos. Sin embargo, la cartulina roja brilló delante de los ojos de ambos delanteros. Sin poder creerlo, los dos se fueron del campo de juego, seguramente arrepentidos por su pelea. Pero a la vez sorprendidos por la severidad del juez. ¿Se apuró Tello? Quizás lo hubiera solucionado con una amonestación para cada uno, pero el juez no quiso que el partido se le fuera de las manos. No lo consiguió: por el contrario, creció la tensión y los roces.

La expulsión de Varela

Mientras el VAR, con la presencia de Diego Abal, revisaba ese supuesto penal para Boca (que no existió), Hugo Ibarra le reclamó al árbitro la expulsión de su dirigido. Y entonces Tello también le mostró la roja al formoseño. El entrenador de Boca le respondió con una risa irónica. Fue la primera expulsión para Ibarra como entrenador xeneize.

Pero iba a haber una roja más. A los 9 del primer tiempo extra, Alan Varela le pegó a Lolo Miranda. Amonestado, vio la segunda amarilla de manera correcta y también debió irse a los vestuarios.

Ibarra fue expulsado por reclamar
Ibarra fue expulsado por reclamar

Extenuado y con un hombre menos, Boca apostó a los penales. Y Racing aceleró para ganarlo antes de la definición desde los once metros. Entonces, a los 13 minutos del segundo tiempo del suplementario, llegó un centro de Piovi desde la izquierda, Alcaraz metió un cabezazo esquinado y marcó el 2 a 1 que sirvió para otro título para la Academia.

De inmediato se desató el escándalo. Alcaraz se quitó la camiseta y celebró su gol a lo Licha López (el dedo índice de su mano derecha en la sien), y todo Boca se le fue encima.

Allí comenzó el show de tarjetas rojas, después de varios minutos de tumulto y de conversaciones entre Tello y sus asistentes. El árbitro echó a Alcaraz por festejo desmedido (estaba amonestado e igual se hubiera ido expulsado por la amarilla que debería haber recibido por quitarse la camiseta). Y también fueron echados Advíncula y el Pulpo González, por intento de agresión al delantero de Racing. En el tumulto también vieron la roja Zambrano y Jonathan Galván; el peruano, que había sido reemplazado por lesión, estaba en el banco, y el defensor era suplente.

Cuando todo se reanudó, Fabra recibió la segunda amarilla por una infracción a destiempo. Más tarde, el VAR llamó a Tello para que observara un gesto de Benedetto (dio a entender que el árbitro había recibido dinero) y con esa roja todo concluyó: con cinco expulsados, reglamentariamente Boca no pudo seguir.

Fue el cierre caliente de un partido intenso, pero leal. Sin acciones de peligro para la integridad de los futbolistas, ni encontronazos que generasen un escenario en el cual no fuesen a terminar los 22 protagonistas.

Pero todo cambió con una postura inflexible de Tello en el tiempo reglamentario, y la inexplicable reacción de los jugadores de Boca después del 2 a 1. Así, el Trofeo de Campeones tuvo un desenlace insólito.