Boca. Carlos Zambrano malogra oportunidades y la paciencia se acabó: no seguiría en el club en 2023

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La vehemencia con la que juega Zambrano atenta hasta con la integridad de sus propios compañeros
La vehemencia con la que juega Zambrano atenta hasta con la integridad de sus propios compañeros - Créditos: @LA NACION/Anibal Greco

El partido ante Atlético Tucumán fue el número 53 de Carlos Zambrano con la camiseta de Boca. El defensor peruano no jugó bien y otra vez quedó en evidencia los riesgos que su presencia le genera a la defensa xeneize. En medio de la efervescencia que había generado ese doblete del juvenil Luca Langoni, y cuando el triunfo xeneize parecía cosa juzgada, el zaguero peruano fue al límite contra el delantero Ignacio Maestro Puch (le puso el brazo derecho sobre el rostro dentro del área) que ni el árbitro Espinoza, ni el VAR, a cargo de Jorge Baliño, juzgaron como penal. La acción de Zambrano puso en riesgo las chances del equipo azul y oro de seguir con chances de pelear el campeonato. Nada menos.

Sorprendentemente, Fernando Espinoza continuó firme en su postura. “Es solo un brazo apoyado. Estoy convencido de la decisión. La revisamos con el VAR y coincidimos en el análisis. Obvio que si te guiás por la foto es roja, pero no hay infracción”, dijo en el programa Paso a Paso, que emite TyC Sports.

En el balance, fue otro flojísimo partido del peruano. Uno más. Poco antes del gol del Decano había quedado desairado y un quite salvador de Figal evitó el 1 a 0 visitante. En el gol de Atlético, Rodríguez también lo dejó en el camino sin sobresaltos, antes de enviar el centro para que Lotti abriese el marcador.

Su caso es curioso. Pocos futbolistas tuvieron tantas oportunidades como él en Boca. Se repite: ya son 53 los partidos oficiales que contabiliza. Compartió zaga con Lisandro López, Carlos Izquierdoz, Marcos Rojo, Gabriel Aranda, Gastón Ávila, Nicolás Figal y Facundo Roncaglia. Pero su nivel estuvo lejos del esperado para un futbolista de selección.

Tal vez la lupa sobre el peruano se pone con más atención porque fue presentado en enero de 2020 como un “refuerzo de jerarquía”. Con esas palabras lo anunció Jorge Bermúdez entonces. “Necesitamos defensores de verdad y jugadores de calidad. Zambrano es uno de ellos”, agregó el Patrón. “Lo presentó así porque es un jugador de selección”, le dijeron a LA NACION desde el equipo de trabajo que lidera Juan Román Riquelme.

Jorge Bermúdez, Carlos Zambrano y el presidente Jorge Ameal en la presentación del defensor peruano
Jorge Bermúdez, Carlos Zambrano y el presidente Jorge Ameal en la presentación del defensor peruano - Créditos: @Prensa Boca

Pero esas expectativas se derrumbaron rápido. En su primer año tuvo responsabilidad directa en 12 de los 17 goles que recibió Boca con él en el campo de juego.

Sobran ejemplos. En un Boca-Gimnasia marcó de adelante a Guiffrey, que no precisó de un salto para ganarle la espalda y la pelota en el aire, que terminó cabeceando al fondo de la red.

Durante el 7 a 1 a Vélez, nadie se explica que quiso hacer en el gol de Juan Martín Lucero: habilitó a todos y, en el momento de anticipar y rechazar, cubrió la posición y se olvidó de la pelota.

Al poco tiempo, en un superclásico, se hizo echar apenas River igualó, y en el anterior duelo ante los de Núñez, fue testigo directo del empate rival: el juvenil Girotti le ganó de cabeza sin siquiera saltar.

En un partido frente a Lanús válido por la etapa inicial de la Copa Diego Maradona, Zambrano tenía ganada la carrera para rechazar la pelota que había llegado a su espalda, pero calculó mal el pique, se terminó trastabillando y Nicolás Orsini aprovechó toda esa ventaja para anotar su doblete .

Sobran ejemplos en los que quedó expuesto. Una jugada similar se vivió semanas más tarde en Avellaneda, ante Independiente: Silvio Romero le sacó jugo a la desatención del peruano ante el gran centro de Bustos, le ganó la espalda y metió el frentazo exitoso en el área chica. Y también le dejó servido el empate a Banfield, en la final de la Copa Maradona.

En su selección, durante las Eliminatorias rumbo a Qatar 2022, el VAR omitió ante Paraguay un tremendo codazo en el cuello de Miguel Almirón, mientras que al siguiente encuentro ante Brasil lo echaron por un movimiento similar al que hizo para golpear a Maestro Puch: brazo estirado y codazo cortito al rostro de Richarlison.

Un año más tarde, la ecuación no cambió. Pero de todas maneras sigue estando en la consideración del entrenador de turno. Lo han ponderado Miguel Angel Russo, Sebastián Battaglia y, ahora, el trinomio técnico que lidera Hugo Ibarra.

En los pasillos de la Bombonera se asegura que el Boca 2023 no contará con Zambrano. Pero en el mientras tanto, las desvinculaciones de Izquierdoz y Ávila, sumadas a la lesión de Rojo, la puesta a punto de Roncaglia y la ausencia de Aranda, lo ubican, por extrema necesidad, como titular inamovible.