Boca campeón: risas, pizzas, picnic en la cancha y toda la intimidad de los festejos

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La intimidad de Boca campeón
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Diego González come pizza. Rodeado de su familia, disfruta de una grande de muzzarella. Come con gusto, pero su paladar sabe que la que amasa diariamente su padre, maestro pizzero de El Cuartito, es mucho mejor.

Boca campeón en un año circular: las manos de Agustín Rossi valieron un título con aires de desahogo

El plus, en la noche santiagueña, lo logra el contexto. Rodeado por sus familiares, el Pulpo es uno de los tantos futbolistas de Boca que forman parte de un improvisado picnic en el césped del estadio Madres de Ciudades.

Salvio celebra su penal, el que le dio a Boca la Copa Argentina
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Salvio celebra su penal, el que le dio a Boca la Copa Argentina (Fotobaires /)

Hace minutos, Eduardo Salvio infló la red por quinta vez y, con su penal, sentenció que el equipo xeneize es el campeón de la Copa Argentina. Hace minutos, el plantel levantó el trofeo. Uno más.

También hace minutos, el plantel de Boca tuvo un gran gesto: en reconocimiento a su gran campaña, despidió a Talleres haciéndole un pasillo de honor y aplaudiendo a sus colegas.

A un costado del Pulpo están las familias de Ramirez, Molinas, Campuzano, Briasco, Rossi, Ceballos, Weigandt e Izquierdoz. Cada una conforma una ronda diferente, como aquellas reuniones de escuela primaria para celebrar la primavera o el fin de cursada. Todo en un clima ameno, distendido, relajado. Todo ese modo activó la consagración ante Talleres.

Sentadas en los bancos de suplentes, mamá Nidia, la tía Mabel y la suegra Betty miran con felicidad a Agustín, el famoso de la familia Rossi. Que atraviesan momentos complejos tras la partida de su papá, ocurrida en septiembre de 2020.

Rossi fue otra vez fundamental en una definición por penales de Boca
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Rossi fue otra vez fundamental en una definición por penales de Boca (JJG/)

Hay gente que canta, pero la gran mayoría disfruta de esa tranquilidad única que llega después de lograr el objetivo. Y los jugadores le dedican ese momento a los que apoyan en silencio y de manera incondicional: sus familiares.

Solo 325 días después de consagrarse en la Copa Maradona, Boca otra vez es feliz. Campeón en enero y campeón en diciembre. Suficiente como para tener motivos para celebrar.

El regreso en avión también fue puro descontrol. Tanto que la azafata tuvo que pedirle por favor a los jugadores que los festejos no incluyeran golpes a la nave. Del mismo modo que el festejo de Riquelme desaforado se volvió viral entre los hinchas de Boca, por un momento en el que abre los brazos en “modo Perón”.

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