Boca apelará la sanción de la Conmebol, se prepara para un mercado de pases complicado y no descarta recurrir al TAS

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El escándalo de Boca en el vestuario del Mineirao
El escándalo de Boca en el vestuario del Mineirao

Boca está acorralado. Las sanciones impartidas por la Comisión Disciplinaria de la Conmebol lo obligan a pensar qué jugada hacer para evitar el jaque mate. Los escandalosos sucesos del 20 de julio, en Belo Horizonte, todavía repercuten en el club.

La eliminación de Boca ante Atlético Mineiro, tras un par de decisiones muy polémicas del VAR y las supuestas provocaciones del equipo brasileño, derivaron en gravísimos incidentes fuera de la cancha. Jugadores y dirigentes agredieron a integrantes del equipo local y a empleados de seguridad, además de generar destrozos en las instalaciones del Mineirao.

Sin embargo, la dirigencia xeneize considera exagerado el número de partidos que recibieron varios de sus futbolistas de suspensión y la multa de US$ 235.000. Por eso, tiene decidido apelar y en las próximas horas transferirá los US$ 3.000 que cuesta la “cuota de apelación”.

Boca, en jaque. Obligados a armar un equipo nuevo y a jugar desde afuera: la pelota también la tienen otros

La instancia de apelación se realizará porque desde Brandsen 805 consideran que deben defender los intereses del club, pero no son optimistas respectos de una posibilidad de cambiar demasiado el fallo. ¿Cuál sería el mejor escenario? Que el ente que nuclea al fútbol en Sudamérica reduzca a la mitad las fechas de castigo a los jugadores. A eso se apunta, aunque futbolísticamente eso seguiría provocando dolores de cabeza en el futuro cercano.

El malestar se amplía a lo dirigencial. Puertas adentro hay quiénes no pueden dejar atrás el conflicto. En Boca están muy molestos con Conmebol porque no hubo castigo para el presidente de Atlético Mineiro, ni para los árbitros de aquella serie. Consideran que los fallos y la implementación del VAR perjudicaron al equipo de la Ribera tanto en la ida como en la vuelta.

Al mismo tiempo, no comprenden como Sergio Coelho, máxima autoridad del Mineiro, no aparezca entre los sancionados. Dicen que fue él quien había anticipado lo que sucedió horas más tarde: “Los vamos a recibir de la misma manera que nos recibieron a nosotros”. En los videos que circularon por las redes, se ve a Coelho arrojando botellas de agua contra los futbolistas de Boca, cerca del vestuario local.

En referencia a los árbitros. Un día después del partido de ida disputado en la Bombonera, la Comisión de Árbitros de la Conmebol (que preside el brasileño Wilson Seneme) tomó la decisión de suspender “por tiempo indeterminado” al colombiano Andrés Rojas y al paraguayo Derlis López (encargado del VAR) por haber “incurrido en errores graves” durante el desarrollo de ese encuentro. Desde entonces, ambos solo participan de partidos en sus ligas locales.

En cambio, no hubo sanciones contra el uruguayo Esteban Ostojich (árbitro principal en el partido de vuelta) ni para el chileno Julio Bascuñán, responsable del VAR en Belo Horizonte. Es decir que la Conmebol considera que no hubo errores en el segundo encuentro, algo con lo que en Boca no están de acuerdo.

El reclamo xeneize parecería buscar un castigo más ecuánime. Creen que de no haber existido la provocación no hubiera ocurrido la reacción inicial de Raúl Cascini, y se hubiera evitado todo lo sucedido en la zona mixta, con Leandro Somoza (ayudante de campo de Miguel Russo) arrojando una valla de contención, los futbolistas Sebastián Villa y Cristian Pavón tirando un bebedero contra los empleados de seguridad, ni Marcos Rojo amagando a pegarle a la policía local con un matafuego. ¿Es un argumento sólido para revertir las sanciones? Muy probablemente no.

Pero incluso cuando creen que son muy pocas las posibilidades de obtener una respuesta beneficiosa en la apelación, algunas voces de la institución de la Ribera están enfocadas en ir “hasta las últimas consecuencias”. Y eso llega hasta el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo), espacio al que Boca fue en dos ocasiones (post gas pimienta en 2015 y post segunda final suspendida en el Monumental, ambas veces contra River). En las dos no tuvo éxito.

Y hay más. En las últimas horas, un reclamo del club por el juvenil Ramos Mingo, que se fue a Barcelona, también encontró la negativa del TAS. Boca reclamaba 17,4 millones de euros por los derechos de formación. El ente de justicia deportiva internacional no sólo rechazó el reclamo por el dinero, sino que lo obligó a pagar 93.000 euros por las costas del proceso judicial.

El equipo, resignado y obligado a reforzase

El único sancionado por la Conmebol que se expresó públicamente fue Carlos Izquierdoz, que recibió una pena de cuatro partidos sin jugar y una multa económica de US$ 20.000.

Tras el 4 a 2 ante Lanús del pasado sábado, el capitán de Boca dijo: “Qué se yo... Tengo una postura, una posición, pero el club está manejando eso y vamos a respetar los tiempos del club, después se verá. Para mí es una sanción dura. En parte no actuamos de la mejor manera. Pero, como dije, se encargará nuestra dirigencia y los abogados del club, y veremos qué pasa”.

Pavón (seis partidos sin jugar y una multa de US$ 30.000) gambeteó la respuesta a toda velocidad. “No sé nada de eso. Lo maneja el club. Yo no tengo por qué meterme”, declaró ante las cámaras de TNT luego del triunfo ante el Granate.

Existe otro foco de conflicto, y es que en el club hay posturas encontradas acerca de las multas económicas. Según pudo averiguar LA NACION, algunos creen que cada sancionado debe pagar de su bolsillo su indisciplina mientras que otros consideran que los US$ 235.000 que Conmebol le descontará de los derechos de televisación o patrocinio deben salir de la Tesorería azul y oro. No es un tema menor. Por un lado, Boca se justifica e intenta argumentar ante la Conmebol que las agresiones tuvieron origen en una provocación. Por el otro, espera disminuir las pérdidas exigiendo que los futbolistas se responsabilicen económicamente por sus actos de indisciplina. El tema podría generar otro foco interno en un momento en el que se necesitan soluciones más que problemas.

Y por sobre todo, el golpe más fuerte es que sufre en lo deportivo. Si Boca logra clasificarse a la Libertadores 2022, el técnico Sebastián Battaglia deberá sentarse con Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol para ver cómo reforzar un plantel que, de confirmarse las penas, queda diezmado.

Duro fallo de Conmebol contra Boca por los incidentes posteriores a la eliminación por penales frente a Mineiro

En una hipotética etapa de grupos, el equipo azul y oro no podrá contar con su zaga central titular. Izquierdoz (cuatro fechas de sanción) y Rojo (cinco) recién reaparecerían con la zona casi definida. En tanto, Pavón y Villa (seis fechas), podrían jugar a partir de octavos de final.

En un contexto complicado a nivel país, sobre todo en lo económico, que los dos hombres que conforman la zaga central del equipo no puedan jugar juntos hasta unos hipotéticos octavos de final agrega más obstáculos al sueño copero del año próximo.

Sin embargo, en Boca no descartan que esta nueva complicación sea un nuevo guiño del destino. Así como la escandalosa noche en el vestuario del Mineirao derivó en la gran oportunidad de que varios chicos se muestren, en esa doble fecha ante Banfield y San Lorenzo con el plantel profesional aislado, quizás ahora sea el tiempo del zaguero Gastón Ávila (a préstamo hasta fin de año en Rosario Central), un juvenil que es seguido de cerca, pero al que el club no podía darle la continuidad que necesitaba, para poder consolidarse en primera.

Más allá de lo que Boca logre mejorar con su apelación, las sanciones no van a desaparecer. El club deberá adaptarse a la nueva realidad y motivar puertas adentro a un plantel que necesita ánimos para salir adelante en medio de una nueva batalla con la Conmebol.

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