Boca anunció la llegada de Bruno Valdez, el defensor que llega para completar un casillero vacío... y que Riquelme le “quitó” a Ronaldo

Bruno Amilcar Valdez, el defensor que llegó a un acuerdo con Boca
Bruno Amilcar Valdez, el defensor que llegó a un acuerdo con Boca - Créditos: @Jam Media

“Sabemos que el problema más importante lo tenemos atrás, en los centrales, por las lesiones”, había advertido Hugo Ibarra hace unos días, sin decirlo muy fuerte, sobre las dificultades y la necesidad de armar una zaga óptima para el Boca modelo 2023. Durante todo el mercado de pases, especialmente en las últimas semanas, la mira estuvo puesta en esa posición. Desfilaron los nombres: Lucas Merolla, de Huracán, Sergio Barreto, de Independiente, y el colombiano William Tesillo, de León (México)... Sin embargo, mientras el plantel volaba hacia Abu Dhabi para enfrentar a Racing el viernes, por la Supercopa Internacional, apareció uno que nadie tenía en el radar: el paraguayo Bruno Valdez se sometió a la revisión médica y firmará un contrato por tres años.

En tiempos en los que el poderío económico brasileño se impone por sobre cualquier opción del resto de Sudamérica, el hombre que se convirtió en el nuevo refuerzo Xeneize se hace ejemplo y le da vida a un aspecto que parece cada vez más perdido: que un futbolista, especialmente del exterior, ponga por delante el interés por jugar en la Argentina antes que la seducción del bienestar económico que brinda Brasil (más allá de su liga competitiva y atractiva). Es que, justamente, se cuenta que en Cruzeiro lo estaban esperando para firmar un contrato que, aparentemente, estaba hablado y hasta acordado. Pero apareció Boca. Y Juan Román Riquelme, que le ganó la jugada nada menos que a Ronaldo, propietario del club de Belo Horizonte.

Bruno Valdez llegará a Boca proveniente de América de México
Bruno Valdez llegará a Boca proveniente de América de México - Créditos: @Jam Media

Valdez nació hace 30 años y se acostumbró a posicionarse de segundo central pese a ser derecho: acaso, el lugar en el que Ibarra necesita encontrar firmeza mientras Marcos Rojo se recupera de la rotura de ligamento cruzado. El más adecuado del plantel es Nicolás Valentini, de discreto desempeño ante Everton, de Chile, el pasado viernes, tras su regreso desde Aldosivi. No puede hacerlo, por ahora, Nicolás Figal (se desgarró en los últimos días), Carlos Zambrano dejó el club y el resto (Facundo Roncaglia y Gabriel Aranda) se siente mucho más seguro como primer central, aunque no son prioridades. El zaguero paraguayo aportaría esa solución. Incluso, por su pierna hábil, años atrás ha cumplido las veces como lateral derecho.

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El Consejo de Fútbol ni siquiera debió negociar con su último club, América. Los mexicanos decidieron rescindir la relación laboral hace días, por lo que Boca sólo debe preocuparse por invertir en su salario. Es una de las maneras más utilizadas por Riquelme y sus laderos para contratar futbolistas, por lo que no dejaron escapar la oportunidad de tener a un jugador que cumple otro requisito de los habitualmente pensados: hombre de la selección guaraní, dirigida por Guillermo Barros Schelotto. Acaso, el Mellizo pensó en él cuando estuvo al frente de Boca. En un momento muy importante: lo quiso a comienzos de 2018 para que fuera uno de los pilares de la Copa Libertadores que terminó perdiendo en la final ante River, pero las Águilas mexicanas consideraban fundamental al paraguayo (estuvo en los últimos seis años y medio) y desestimaron el interés boquense, que ya les había “sacado” a Paolo Goltz y Darío Benedetto, en diferentes etapas, y hasta también había pretendido a Agustín Marchesín. Todos deseos de Barros Schelotto.

Contrariamente al amargo final, Bruno Valdez resultó un futbolista intocable para América en un pasado no muy lejano. Obtuvo títulos locales (Clausura, Apertura y Campeón de Campeones mexicano) y sacó a relucir una de sus virtudes: con su 1,81 metro se convirtió en el defensor más goleador de la historia de la entidad amarilla, con 27 tantos.

El quiebre estuvo el 23 de agosto de 2020. Poco antes renovó el vínculo hasta la mitad del 2023, pero en aquella jornada se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y ya nada fue igual. Porque la lesión lo marginó cerca de 180 días: desde el club mexicano notaron que -una vez recuperado- su nivel no era el mismo y hasta el propio Valdez se sinceró con el tiempo: “Después de la lesión me costó bastante agarrar ritmo de juego. En clubes así de grandes hay que estar al cien por ciento”. Una gran preocupación: según trascendió en sus actuaciones posteriores, su cabeza vivía perseguida con que la grave lesión volviera a aparecer. Entonces, su importancia pasada dejó de ser tal y en las Águilas empezó a ser prescindible por culpa de esa debilidad. Boca deberá estar atento a aquello, ya que la intención es que el experimentado defensor vuelva a explotar, ahora con la camiseta Xeneize. Así es como el 2022 no ha sido una gran temporada para él: 23 encuentros oficiales disputados, apenas ocho en los últimos seis meses.

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El central ya sabe lo que es jugar en la Bombonera: lo hizo dos veces. La primera fue en 2014, cuando Boca era dirigidos por Rodolfo Arruabarrena y él vestía los colores de Cerro Porteño: lo enfrentó en los octavos de final de la Copa Sudamericana, una llave que pasó el club argentino. La segunda fue en los octavos de la Libertadores 2016, episodio en el que Barros Schelotto vuelve a estar en el plano por sus primeros meses como entrenador boquense. Valdez volvió a sufrir la fácil clasificación de Boca (ganó los dos encuentros), con la perlita de que el paraguayo se fue expulsado en la revancha disputada en la que seguramente será su nueva casa a partir de este lunes. Boca precisaba centrales y, así arribará la primera incorporación de 2023: Bruno Valdez, el hombre que optó por vivir el latido de la Bombonera y fallarle a los reales que le ofreció el Fenómeno Ronaldo.

La noche que lo echaron en la Bombonera