Contra las cuerdas

La esposa de Pacquiao ha hecho un cambio de imagen de su marido

Por Martin Rogers

La esposa de Manny Pacquiao, Jinkee, ha sido la pieza clave para que ‘Pacman’ haya cambiado su estilo de vida. El multicampeón ha dejado en el olvido noches de fiesta y hábitos de apuestas en peleas de gallos, buscando mejorar su relación familiar y con su gente en Filipinas.

Poco después de su cuestionada victoria sobre Juan Manuel Márquez, en noviembre pasado, Pacquiao llamó la atención por su adicción al orden y por mejorar su imagen pública en el archipiélago. Fuentes cercanas afirman que Jinkee, su esposa, fue quien estuvo detrás de todos estos ajustes.

Famoso por vivir de noche y a menudo durmiendo en la tarde, Pacquiao cambió esa rutina y ahora se levanta temprano por la mañana junto con su esposa, pensando en encontrar la fórmula para el lanzamiento de una serie de proyectos políticos, sociales y religiosos.

En Filipinas, se espera que el nuevo Pacquiao mejore su asistencia en las sesiones del Congreso, pues cuenta con un registro irregular que le dio armas de cuestionamiento a sus rivales políticos. En 2011, Manny fue el cuarto diputado con más ausencias en su tierra natal, asistiendo a tan sólo 27 de los 59 días de sesión.

Pacquiao aún tiene mucho por hacer para reparar su imagen pública. Pacquiao está vendiendo una finca enorme en Sarangani, donde guardaba miles de pollos y gallos utilizados para peleas de estas aves, en las que el boxeador de 33 años de edad, regularmente apostaba grandes cantidades de dinero.

La religión se ha convertido también en un punto básico para el campeón y su esposa Jinkee. Ambos toman clases de estudio bíblico con un predicador de la zona varias veces por semana. Junto con Manny, también han asistido su chofer, sus guardaespaldas y otros amigos de su entorno.

Jinkee y Manny Pacquiao. Getty Images

La motivación para el cambio de imagen de la súper estrella filipina parece ser principalmente por motivos políticos. Actualmente es diputado por la provincia de Sarangani y todo mundo en Filipinas sabe que Manny busca un puesto más alto. Espera convertirse en gobernador de Sarangani, a finales de este año. El hecho de pensar en la presidencia filipina en un futuro no tan lejano es uno de los sueños del gran campeón.

Sin embargo, es poco probable que cualquier cambio de estilo de vida hubiera sido exitoso sin el esfuerzo de Jinkee, con quien tiene cuatro hijos.

"(Manny) No es joven y Jinkee se sentó con él a dialogar hace un par de meses y le dejó en claro que si aspiraba a grandes cosas en la política, era hora de cambiar, para empezar a ahorrar dinero, invertir bien y verse bien en público”, dijo el conductor de radio, Roonie Nathanielsz, viejo amigo de Pacquiao y columnista del diario Manila Standard.

"Por supuesto, como un boxeador, hay mucha publicidad, pero en la política, su vida se convierte en un libro abierto. Ya era hora de limpiarla, enderezarla, al conseguir un nuevo estilo y una nueva imagen. Las peleas de gallos se han detenido y la finca se vende. Sus estudios de la Biblia también lo está ayudando", remató Nathanielsz.

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