Barracas Central es de primera: el equipo de Chiqui Tapia le ganó por penales a Quilmes y sube a la máxima categoría

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Barrios, en la marca de Albertengo; tensa final entre Quilmes y Barracas Central
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Barracas Central es de primera: le ganó 5-4 en la definición por penales a Quilmes, luego de igualar 0-0 en los noventa minutos, y se adueñó del segundo y último ascenso de la temporada a la Liga Profesional de Fútbol, al imponerse en la final del Reducido de la Primera Nacional, que se disputó en la cancha de Racing.

En la definición por penales, por Barracas Central convirtieron Iván Tapia, Lucas Colitto, Germán Estigarribia, Gonzalo Paz y Fernando Valenzuela, mientras que por Quilmes anotaron Federico Anselmo, Martín Ortega, Agustín García Basso y Emanuel Moreno. Rafael Barrios desvió su remate.

Barracas Central, el equipo que dirige el relator deportivo Rodolfo De Paoli, había terminado al tope de la Zona B en la etapa regular; disputó la primera final por el ascenso y perdió con Tigre (1-0), el 22 de noviembre pasado, en cancha de Banfield. Del otro lado, Quilmes, que terminó la etapa regular como escolta de Tigre, eliminó en el Reducido por penales a Deportivo Morón, y luego superó con un polémico penal a Ferro (1-0) en las semifinales.

Albertengo le gana con falta a Calello
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Albertengo le gana con falta a Calello (Fotobaires /)

Ante unos 25.000 espectadores, el encuentro empezó con pocas emociones, con un Quilmes que quería ser protagonista, pero buscaba de manera casi exclusiva con pelotazos al Taque Mariano Pavone. Del otro lado, Barracas intentaba hacerle llegar juego a Mauro Albertengo.

Y precisamente fue el delantero el que tuvo la primera chance clara para el ‘Guapo’, con un cabezazo a quemarropa tras un centro de Vázquez, que Saracho sacó con las manos a puro reflejo, antes de que la pelota rebotara en el travesaño, Previamente, el árbitro Herrera le anuló un gol a Machado, de Quilmes, por fuera de juego previo de Bonetto, que estaba adelantado antes de enviar la asistencia.

Las emociones empezaron a llegar. Poco después de la media hora, Gagliardo dio un rebote largo a un cabezazo, y Rafael Barrios llegó muy exigido; su remate dio en la parte externa de la red. Más punzante, el Cervecero llegaba con más frecuencia. Minutos después, Pavone se elevó tras un tiro de esquina de Machado, y estrelló un frentazo en el poste derecho.

El primer tiempo finalizó en cero, dentro de un duelo con la tensión y los temores propios de final con mucho en juego y poco margen de error, aunque Quilmes se haya mostrado algo mejor.

La segunda parte trajo más lucha y tensión, y menos llegadas a las áreas. El miedo a no perder una finalísima derivó en un juego más deslucido, con muchos pelotazos sin sentido y balones a dividir.

Poco cambió con las variantes que introdujeron Sava, en Quilmes, y De Paoli, por el lado de Barracas. La segunda parte parecía consumirse entre dos equipos más predispuestos al choque que a la tarea de jugar con claridad y ambición, y todo se encaminó de manera inexorable hacia la definición desde los once metros.

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