Barracas Central: cómo Chiqui Tapia logró en un lustro lo que a Julio Grondona le llevó 23 años

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La dura transición Grondona-Tapia
Julio Grondona y Claudio Tapia, pasado y presente de la Asociación del Fútbol Argentino, con muchas similitudes

Cuando Barracas Central, un club que nació a orillas del Riachuelo, a la sombra de un grande como Huracán, ascendió a la máxima categoría del fútbol argentino en diciembre del año pasado, de inmediato muchos recordaron el caso de Arsenal de Sarandí. Bajo sospechas, el conjunto de la familia Grondona, fundado en enero de 1957 (la firma de Julio Humberto, el fallecido mandamás de la Asociación del Fútbol Argentino, aparece en el acta fundacional), llegó a la Primera División en 2002.

Claudio “Chiqui” Tapia, heredero del sillón de Grondona en el edificio de la calle Viamonte, apenas sumaba cuatro años en la presidencia de la AFA cuando su Barracas llegó a Primera. Es decir que este último logró, en menos de un lustro, lo que a Julio Grondona le demandó 23 temporadas (Don Julio asumió como titular de la AFA en 1979 y Arsenal subió a la máxima categoría en 2002).

Chiqui Tapia durante una premiación de Barracas Central.
Chiqui Tapia durante una premiación de Barracas Central. - Créditos: @www.barracascentral.com

De algo no hay dudas: Barracas, al igual que en su momento Arsenal, se potenció bajo el ala protectora de su líder. Nacido en San Juan hace 54 años, Tapia adoptó el club rojiblanco por una cuestión de cercanía: vivía a escasos metros de la cancha que hoy lleva su nombre. Matías e Iván Tapia, hijos de “Chiqui”, son el actual presidente y el número 10 (y capitán) de Barracas Central, respectivamente. El escandaloso partido de anoche frente a Patronato, en el que el VAR desvirtuó el desarrollo del encuentro ganado por el conjunto de la Ciudad de Buenos Aires por 2-1, volvió a despertar las sospechas y la indignación que, en su momento, durante la campaña del ascenso, había generado.

Durante la temporada pasada, en la que Barracas Central era dirigido por Rodolfo De Paoli (también relator de los partidos del seleccionado argentino en TyC Sports y exentrenador de Nueva Chicago y Real Pilar), se puso la lupa en fallos arbitrales que favorecieron hacia el equipo de la familia Tapia y que generaron controversia. Incluso, tras las viralizaciones de distintos videos sobre decisiones (más que) polémicas en favor del conjunto rojiblanco, en las redes sociales fue furor el hashtag #PenalParaBarracas.

Hinchas y socios de los distintos clubes que peleaban por el ascenso a la Liga Profesional con Barracas Central reclamaron transparencia fecha tras fecha..., sin embargo, los hechos sospechosos se repitieron. Una y otra vez, una y otra vez. El 21 de diciembre, en el estadio de Racing, el Guapo (así lo apodan) se impuso en la final del Reducido de la Primera Nacional, por 5-4 en la definición por penales a Quilmes, luego de igualar 0-0 en los 90 minutos.

Antes del momento glorioso de Barracas vivido en el estadio de Avellaneda, las postales de los partidos que involucraron a ese equipo incluyeron rivales mal predispuestos y árbitros dirigiendo mal. En ese contexto, el referí Andrés Merlos, un cultor del estilo “siga-siga”, fue un coleccionista de polémicas a quien la AFA graduó de internacional. Merlos, incluso, volvió a tener una muy mala actuación el 14 de julio pasado, en el partido de la Copa Argentina en el que River venció 3-0 a Barracas, en el estadio Único de Villa Mercedes, San Luis. Tras el partido, el DT del conjunto millonario, Marcelo Gallardo , afirmó: “El equipo tuvo un buen partido pese a Merlos. Hay que estar a la altura y creo que no se vio un árbitro sólido. El equipo sí estuvo sólido, en ese sentido estoy contento por ellos”.

Las gradas del estadio de Barracas Central, que lleva el nombre del presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia
La tribuna del estadio de Barracas Central que lleva el nombre del presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia. - Créditos: @Mauro Alfieri

Durante la campaña del ascenso las polémicas no estuvieron alejadas a lo largo de las 34 jornadas. Al Guapo le sancionaron nueve penales en su favor, incluido uno contra Brown de Puerto Madryn tras un “piletazo” de Carlos Valenzuela, uno de sus mejores futbolistas. Fue usual que en las tribunas de los clubes del ascenso hubiera insultos contra el patriarca de los Tapia. También existieron equivocaciones groseras con penales no sancionados a favor de los rivales de Barracas.

En sus tiempos de futbolista, “Chiqui” Tapia jugó en 1990 en Barracas, en la primera D. Ganó un torneo Hexagonal que garantizaba una plaza para el octogonal por el segundo ascenso de la temporada 1991/92. Y volvió en 2001, después de varias invitaciones para que tomara las riendas del club; por entonces era el yerno de Hugo Moyano. Matías Tapia, actual presidente de Barracas, fue defensor y parte del plantel que ascendió a la Primera Nacional; en el mismo grupo ya estaba Iván, el actual capitán, encargado de patear los penales y la mayoría de las pelotas paradas del equipo que hoy, tras la salida de Alfredo Berti, dirige interinamente Sergio Ramos (era el conductor de la reserva).

Un festejo de Grondona en el estadio de Arsenal
Julio Grondona festeja en el estadio de Arsenal

El ascenso de Arsenal se diferenció del de Barracas en el método. Esa temporada 2002, en la que no existían las redes sociales y el contexto era distinto del actual, hubo sospechas y cuestionamientos a los árbitros pero no tan evidentes como los actuales. Los del Viaducto tuvieron una importante inyección económica, con buenos jugadores y un plantel, prácticamente, al día.

Cuando Julio Grondona falleció, en 2014, Arsenal había sido campeón de la Primera División en el fútbol argentino y había dado la vuelta olímpica a nivel continental (Copa Sudamericana 2007). Claudio “Chiqui” Tapia es el presidente de la AFA desde 2017 y continuará, al menos, hasta 2024. Barracas Central, su club, es un constante foco de suspicacias. Ocurrió el año pasado, durante el ascenso; ocurrió ayer en la Liga Profesional ante Patronato. Hay hechos que son evidentes.

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