Barracas Central: un ascenso a Primera División entre polémicas, los Tapia y la memoria de Lucas González

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Fernando González, con la copa en lo más alto; Barracas Central vivió su noche más feliz en Avellaneda
JORGE MATIAS BARAVALLE

El grito de campeón de Barracas Central retumba en la cancha de Racing y en la intimidad del vestuario resulta un tributo para el juvenil Lucas González, que murió el 18 de noviembre, tras un presunto caso de gatillo fácil que involucra a tres policías. El Guapo llora de felicidad por un ascenso histórico que lo llevará a jugar por primera vez en la elite del fútbol profesional argentino. Lo logró al ganarle a Quilmes por 5 a 4 en la definición por penales, tras el 0-0 en el tiempo regular. El mismo club que se ensombreció y derramó lágrimas de tristeza un mes atrás con las balas que truncaron la vida de un chico de 17 años, que solo quería jugar a la pelota y cumplir el sueño de ser futbolista. El cielo para un club de barrio, pero con 117 años de existencia, cuyo estadio lleva el nombre de Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El cielo, también, para esa joven promesa por la que la sociedad reclama justicia.

Una institución histórica, que nació tres años después que River y uno antes que Boca. Sus aventuras futbolísticas en el ascenso tuvieron la primera gratificación en 1944, cuando trepó a la Primera B, y tocaron por última vez fondo en la temporada 1989/90, cuando cayó a la Primera D, la categoría más baja para los clubes afiliados directamente a la AFA. Como si se tratara de algún hechizo, en las tres décadas siguientes logró escalar hasta dar el salto con el que sueñan todas las instituciones que militan en el ascenso: 1991/92, a Primera C; 2009/10, a Primera B; 2018/19, a la Primera Nacional. El éxito sobre Quilmes, en la final del torneo Reducido, le permitirá codearse con los gigantes, visitar el Monumental, la Bombonera o el palacio Ducó, del vecino Huracán.

Claudio Tapia, presidente de la AFA, mantiene su importancia dentro de la estructura de Barracas Central
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Claudio Tapia, presidente de la AFA, mantiene su importancia dentro de la estructura de Barracas Central (www.barracascentral.com/)

Para el público futbolero, Barracas Central es el club de los Tapia. Y Chiqui fue el que inició el ciclo que siguieron sus hijos Matías e Iván. Delantero corpulento, el ahora presidente de la AFA jugó en 1990 en el Guapo, en la primera D; ganó un torneo Hexagonal que garantizaba una plaza para el octogonal por el segundo ascenso de la temporada 1991/92. Volvió en 2001, después de varias invitaciones para que tomara las riendas del club; por entonces era el yerno de Hugo Moyano.

Matías, actual presidente de Barracas Central, fue zaguero y parte del plantel que ascendió a la Primera Nacional; en el mismo grupo ya estaba Iván, el actual capitán y encargado de patear los penales y la mayoría de las pelotas paradas en esta temporada. También casi un intocable: solamente no jugó con Almagro y Güemes -por lesión- y fue reemplazado ante Defensores de Belgrano, Brown (Adrogué) y San Martín (San Juan). Aquella modificación frente al Dragón, apenas iniciado el torneo -2ª. fecha- generó alguna tensión interna con el director técnico Rodolfo De Paoli.

La emoción de Rodolfo De Paoli, DT del Guapo, tras conseguir el ascenso en cancha de Racing
JORGE MATIAS BARAVALLE


La emoción de Rodolfo De Paoli, DT del Guapo, tras conseguir el ascenso en cancha de Racing (JORGE MATIAS BARAVALLE/)

La actual temporada, la segunda en la Primera Nacional -en el torneo Transición fue eliminado por Estudiantes de Buenos Aires, por penales- tuvo un inicio irregular, al extremo que a la fecha 12 registraba tres victorias, seis empates y tres derrotas. La visita a Atlético de Rafaela resultó un doble quiebre: por un lado, el gol de Mauro Albertengo para el éxito 2-1 le dio oxígeno al ciclo, que tenía fecha de vencimiento; el Guapo enlazó una serie positiva de 13 encuentros sin caídas (siete triunfos).

Fernando Valenzuela, autor del penal decisivo, empieza la celebración; lo siguen el arquero Gagliardo y Lucas Colitto
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Fernando Valenzuela, autor del penal decisivo, empieza la celebración; lo siguen el arquero Gagliardo y Lucas Colitto (Telam/)

Las polémicas no estuvieron alejadas a lo largo de las 34 jornadas del certamen y explotaron en las redes sociales con la campaña #PenalParaBarracas. Al Guapo le sancionaron 9 faltas dentro del área a favor, las mismas que a Quilmes, el rival de anoche, durante la etapa regular; Tigre –el campeón que derrotó 1-0 a Barracas Central en la final del 22 de noviembre en el estadio de Banfield- tuvo 8; Ferro -el equipo por el que simpatizaron los hinchas cuyos clubes no son de la Primera Nacional y que tuvo a Christian Bragarnik como gerenciador y aportante de ocho refuerzos-, 7, al igual que Brown (Adrogué) y All Boys.

Histórico: Barracas Central ya es de primera
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Histórico: Barracas Central ya es de primera (JORGE MATIAS BARAVALLE/)

En el compilado de “penas máximas” se puso la lupa sobre faltas inexistentes: el piletazo de Fernando Valenzuela ante Guillermo Brown (Puerto Madryn) -Tapia falló en la ejecución-, un error flagrante del árbitro José Carreras. ¿Sospechadas? Las faltas de Luciano Balbi (Ferro) sobre Germán Estigarribia; Leonel Müller (Tristán Suárez) a Lucas Colitto; Rodrigo Mazur (Instituto) a Colitto.

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También existieron equivocaciones groseras con penales no sancionados a favor de los rivales: mano de Bruno Cabrera ante Atlético Rafaela; falta de Fernando González sobre Martín Comachi (Instituto); el foul de Maximiliano Gagliardo a Matías Ruiz Díaz (Guillermo Brown) y la infracción de Bruno Cabrera a Mateo Acosta (Brown, de Adrogué); el gol inexplicablemente anulado a Tristán Suárez -cabezazo de Ezequiel Melillo, tras córner de Brian Miranda- por parte del referí Carlos Córdoba, y la indecisión de Pablo Dóvalo de no expulsar ni informar a Gagliardo ante Villa Dálmine, luego de que el arquero celebró un gol con gestos obscenos.

Ascenso y festejo en Avellaneda; el Guapo ya es de Primera
JORGE MATIAS BARAVALLE


Ascenso y festejo en Avellaneda; el Guapo ya es de Primera (JORGE MATIAS BARAVALLE/)

Las controversias existieron. Los rivales de Barracas Central en oportunidades jugaron mal predispuestos ante una decisión del árbitro y en ese contexto algunos también aprovecharon para exagerar las protestas. Pero el Guapo no construyó el ascenso solo con los fallos arbitrales: Colitto es una de las estrellas de la categoría; Glaby, un lateral que aporta desborde y también gol; Juan Manuel Vázquez traza diagonales y rebases por las bandas; Albertengo saltó con estocadas que sirvieron para apagar incendios… Y para el tramo definitorio se sumaron Valenzuela -tras su paso por Famalicao, de Portugal- y Valentín Viola; el mercado de refuerzos se inició con Andrés Imperiale, Gonzalo Paz, Facundo Stable, Gagliardo…

La caída con Tigre no desmoronó a Barracas Central. Sintió el impacto de sentirse superado por el rival, algo que no había sufrido a lo largo del certamen, aunque entendía que debía levantarse porque el torneo Reducido le reservaba una segunda chance para convertirse en el octavo club argentino en desfilar por todas las categorías del ascenso y llegar a primera. No pudo cumplir el sueño de ser campeón, pero en Avellaneda el Guapo hizo historia.

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