Más que amor, frenesí: cómo el Barcelona se ha instalado en una urgencia constante

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BARCELONA, SPAIN - AUGUST 5: FC Barcelona's Polish forward Robert Lewandowski takes part during his official presentation at the Camp Nou Stadium in Barcelona on August 5, 2022. (Photo by Adria Puig/Anadolu Agency via Getty Images)
Joan Laporta presenta a Robert Lewandowski, el penúltimo fichaje de la larga lista de los últimos nueve meses (Photo by Adria Puig/Anadolu Agency via Getty Images)

El empate contra el Rayo Vallecano puede considerarse una anécdota. Todos los equipos grandes tienen un partido así al año: generas oportunidades, te quedas a un paso del gol varias veces... pero no lo marcas, comienza la ansiedad y todo se convierte en un "sálvese quien pueda" que, de milagro, no acabó en 0-1. No vamos a hacer sangre de un resultado ni a sobreactuar por determinadas señales. El análisis hay que hacerlo sobre el proyecto y lo mejor que se puede decir sobre ese proyecto es que es frenético, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

El Barcelona acumula grandes jugadores con grandes sueldos que se van pagando de distintas maneras a un ritmo que resulta vertiginoso. Entrar en si esas inversiones merecen la pena, si comprometen una economía ya maltrecha o si, al revés, revitalizan la imagen del club en un momento decisivo, corresponde a otros analistas, pero sí es cierto que en lo deportivo hay cuestiones chocantes. El Barcelona tiene un exceso en todas las posiciones y Xavi no deja de pedir fichajes. Es raro porque algunos de los jugadores apenas llevan unos meses o un año en el club, es decir, vinieron a su vez como "salvavidas" y están siendo sustituidos por otros "salvavidas".

Pongamos el ejemplo de Memphis Depay. Después de dos años detrás de su fichaje, el Barcelona lo hizo oficial el pasado verano a coste cero. Por no gastar, repetían los medios y el club, Laporta no le había concedido ni una prima de fichaje. La noticia es rara, pero vamos a darla por buena. Que un jugador de élite no quiera prima de fichaje y rechace ofertas más cuantiosas de otros clubes importantes de Europa es extrañísimo, pero, en fin, vamos a lo deportivo porque, si no, no salimos.

Depay no era Messi, eso está claro. Sigue sin serlo. Ahora bien, es un muy buen jugador. No tanto, quizá, como para liderar un proyecto, pero máximo goleador del equipo la pasada temporada pese a lesionarse y no tener la confianza del nuevo entrenador en toda la segunda vuelta. Un acompañante de lujo que lo mismo se te puede ir a la banda y utilizar su potencia que caer al centro para aprovechar la violencia de su disparo y su instinto para el gol. Bueno, pues un año después, de Depay no se sabe nada y todos le dan por traspasado. La duda es si el Barça le dará la carta de libertad o si querrá conseguir algún dinero que no puso en su momento.

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Depay cayó en desgracia deportiva cuando se recuperó Ousmane Dembélé y llegaron Ferran Torres y Aubameyang. Esto fue el pasado invierno, ya con Xavi como entrenador. Uno podría pensar que, puesto que los tres siguen en la plantilla, el futuro pasaría por ellos. De Dembélé sabemos que ha renovado, después de muchos tiras y aflojas, y, también según el club, "con una rebaja de sueldo en torno al 40%". L´Equipe corrió a asegurar lo contrario: que Dembélé, en realidad, iba a cobrar más: 10 millones de euros netos por temporada más bonus.

En cuanto a Torres, llegó con la esperanza de continuar su transformación a "falso nueve" que habíamos visto en la selección y en el City. Un chico joven, ilusionante, por el que se pagaron 55 millones de euros más 10 en variables. Junto a él, llegó Pierre-Emerick Aubameyang, ya en la treintena, tras unos últimos meses nefastos en el Arsenal, pero que se adaptó perfectamente a su nuevo equipo. Aubameyang llegó también gratis y con un sueldo de dos millones de euros... pero pronto se supo que en realidad eran veinte los que tenía que cobrar en total, con una previsible salida en 2023.

Como Aubameyang lo mismo se va a algún lado para ahorrarte su ficha y volver a pedir un traspaso que no pagaste, el Barcelona ha fichado este año a Lewandowski, un excelente delantero pese a sus casi 34 años. Inseguros de la salud de Dembélé y de la de Ansu Fati, se han fichado de paso a Raphinha por 67 millones, incluyendo las famosas variables. Ninguno de los jugadores mencionados es malo, pero, si quieres un proyecto de futuro, tienes que tener claro con qué tres te quedas y sobre quién va a girar dicho proyecto. En 2004 fue sobre Ronaldinho, en 2008 fue sobre Messi. ¿Sobre quién ahora?

Da la sensación de que el Barcelona sintiera la urgencia de reforzar un puesto y a los pocos meses encontrara un jugador un poco mejor para ese mismo puesto y volviera a sentir la misma urgencia y así sucesivamente, mientras lo importante -el proyecto, la pausa, el ver quiénes somos y qué hacemos- se sigue retrasando en el tiempo. Es cierto que los dos primeros años de Cruyff fueron parecidos, aunque con otros precios, claro. Ahora bien, son ya demasiados años pendientes de los periódicos y los bancos y poco atentos a lo que pasa en el campo. La idea era que, con Xavi, eso cambiaría porque ya tenía una idea de lo que sí y lo que no. Pronto comprobaremos si es cierto y descansaremos un poco de tanto frenesí.

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