Atlas vence a Chivas en clásico desesperante; pero queda líder

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CIUDAD DE MÉXICO, octubre 2 (EL UNIVERSAL).- La noticia buena para el Atlas: está noche dormirán como líderes del futbol mexicano; la mal fue que lo hicieron tras un decepcionante triunfo que demostró que no están para cosas grandes en este torneo. Y es que desde el minuto 30 los Zorros tenían una ventaja de dos hombres y de un gol en el marcador, pero fue más el miedo a no perder incluso en esas condiciones tan favorables, para entregar un desesperante y decepcionante clásico tapatío que durante la mayor parte parecía un entrenamiento de baja intensidad.

Los Zorros tuvieron todo para demostrar poderío, para exhibir sus cualidades en la cancha, superar con claridad al odiado rival e incluso aspirar a un abultado marcador que remarcara la humillación en la cancha, sin embargo renunciaron al protagonismo y prefirieron sobrellevar el partido. Pero sorpresivamente prefirió tirarse atrás y sobrellevar una ventaja en el marcador y numérica.

El clásico tapatío empezó caliente, Hiram Mier disputaba en medio campo un balón e intenta despejar, pero golpea en el rostro a Julio Furch. El silbante le amonesta, pero va al VAR y decreta la tarjeta roja por agresión.

En apariencia, Atlas tendría ventaja, pero había un antecedente que dejaba entrever qué sucedería en el partido: las dos derrotas de los Zorros en el torneo, fueron ante dos equipos que tenían inferioridad numérica, el América y el Puebla. Mal presagio.

Fue al 26 que el cielo se abrió para la visita. Un golpe en el área, y Fernando Guerrero no dudó en decretar desde los once pasos. Aldo Rocha tomó el balón, y aguantó a pie firme desde el punto penal los casi cinco minutos que tardó el silbante en permitir la pena máxima ante los reclamos chivas. Con la presión de haber fallado a media semana, el capitán de la Furia tuvo el temple y la calidad para cobrar a lo panenka, bombeado a media altura y con frialdad. Gudiño ya se había lanzado y aunque manoteó para golpear el balón, no fue suficiente: el balón entró agónicamente. Inmediatamente en el festejo, Jesús Molina y "Chicote" Calderón se vieron involucrados en una trifulca ante los atlistas. El atacante se llevó la peor parte pues el silbante determinó una agresión de su parte y lo expulsó. Era apenas el minuto 30 y Atlas ya tenía la ventaja en el marcador y con el rival diezmado por perder dos hombres, parecía un festín puesto, pero Diego Cocca decidió retirarse de la mesa.

Atlas se encargó de navegar el resto del primer tiempo con el mismo parado y planteamiento. Sus tres defensores siguieron ahí, pese a que no había a quien marcar, y llegado el segundo tiempo las cosas no cambiaron. El mensaje era claro: tocar el balón de manera lateral, e incluso hacia atrás para evitar que lo tuviera Chivas. Esto a cambio de evitar cualquier ataque, cualquier riesgo.

El segundo tiempo fue desesperante, lento, somnífero, sin intensidad. Chivas corría tras el balón, quería algo más y se emocionaba la afición con los contragolpes frustrados. Pero Atlas no quería jugar ya: caminaba en el campo, tocaba en su propio campo, pasaba de un lado al otro el balón, y dejaba a Julio Furch totalmente solo en el área rival sin oportunidad alguna. Ni siquiera hubo emociones en el área y así fue hasta el final del partido. Sobrellevaron el duelo y aunque les funcionó, los Atlas dejaron la pésima sensación de ser un equipo timorato y temeroso, sin grandes aspiraciones. La buena noticia, alcanzaron en puntos al América y por mejor diferencia quedan lideres por ahora, previo al partido de este domingo del América, pero a este paso la afición rojinegra no tendrá mucho con qué ilusionarse.

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