Atlético Tucumán. Pasado y presente: tres banderas con historia del sorprendente puntero de la Liga

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Festeja Cristian Menéndez y estalla el estadio José Fierro: Atlético Tucumán, un equipo que pretende reescribir la historia
Festeja Cristian Menéndez y estalla el estadio José Fierro: Atlético Tucumán, un equipo que pretende reescribir la historia - Créditos: @Telam

Sonríen y se abrazan los jugadores en el campo de juego. Festejan y cantan los hinchas en las tribunas del estadio José Fierro. Atlético Tucumán mira al resto desde lo más alto de la tabla de posiciones de la Liga Profesional. No es de ayer, no se trata de una casualidad: el Decano arribó a la cima hace ocho jornadas, hizo más de la mitad del recorrido a la cabeza de la carrera. La ilusión y el sueño se entremezclan con la cautela, porque a la aventura le quedan 12 estaciones y el objetivo principal no cambió: la permanencia. Las experiencias del pasado impiden quitarle el cuerpo a esa situación incómoda que provoca los promedios, aunque la urgencia por sumar se convirtió en el motor de la campaña de un plantel sin estrellas ni nombres rutilantes, pero que exhibe banderas que son históricas para el club: Cristian Menéndez, Guillermo Acosta y Bruno Bianchi fueron héroes en la inolvidable noche de Quito, por la Copa Libertadores 2017, cuando jugaron con la camiseta de la selección Sub 20 frente a El Nacional. Eso fue el pasado, ahora quieren revalidar la condición de “elegidos”.

Delantero centro, pero también pícaro para engañar a los zagueros rivales y generar espacios para sus compañeros, Cristian Menéndez es una de las piezas que disfrutó de la épica de 2017 y desea reverdecer aquellos logros
Delantero centro, pero también pícaro para engañar a los zagueros rivales y generar espacios para sus compañeros, Cristian Menéndez es una de las piezas que disfrutó de la épica de 2017 y desea reverdecer aquellos logros - Créditos: @Telam

Marplatense, de las inferiores de Lanús y con paso por el fútbol ecuatoriano, paraguayo, mexicano, chileno y clubes como Independiente y Quilmes, Cristian Menéndez desanda su segundo ciclo en Atlético Tucumán. El gol de chilena que encarriló el triunfo sobre Barracas Central, en la noche del show de definiciones –Mateo Coronel anotó desde 66,8 metros- le devolvió los flashes al Polaco. Delantero centro, el 1,85m de altura lo expone como un faro de área, aunque tiene la capacidad y la picardía del que entiende el juego y sabe del engaño. Ante el Guapo, con un movimiento desarticuló a Gonzalo Paz y habilitó a Ramiro Ruiz Rodríguez, atacante de 22 años que tiene su mismo porte y explota la potencia de la juventud, que convirtió el 2-0. “Lo hablamos con el grupo: ojalá quedaran cinco fechas, porque este envión anímico es importante. Hay que ser positivo y convertirlo en prometedor para lo que viene, que también va a ser muy duro”, comenta el goleador.

“Este equipo está demostrando que se siente cómodo parándose más adelante, aunque también sabe esperar y jugar de contraataque. Somos una formación versátil, porque la confianza creció mucho, por eso la rotación y los sistemas de juego. El técnico [por Lucas Pusineri] no nos avasalla con información y cuestiones tácticas: dentro de su idea, el jugador tiene libertades y el convencimiento se refleja en la cancha”, define Menéndez la propuesta y el plan que el Decano cumple con estadísticas que asombran: es el equipo con más triunfos (9), menos derrotas (1), menos goles en contra (6) y de mayor diferencia de goles (12). El domingo, Boca le tomará el pulso en la Bombonera, al que con esta camiseta le convirtió en 2016, en Tucumán, en el empate 2-2.

Del conflicto al liderazgo

En Alderetes, en el departamento Cruz Alta, viven alrededor de 50 mil habitantes. De ahí es Guillermo Acosta. El Bebe conoce de sacrificio, de canchas complejas y de pisos desparejos, porque prácticamente hizo un raid por los clubes de la provincia: jugó en Atlético Concepción, La Florida y San Jorge antes de sumarse al Decano, en 2013. Pasaron nueve años: símbolo de la campaña histórica en la Copa Libertadores 2017 –ningún equipo indirectamente afiliado a la AFA jugó cuartos de final como lo hizo Atlético Tucumán-, disputó la final de la Copa Argentina ante River –también en 2017- y ahora disfruta del presente, aunque dos meses atrás su continuidad era una incógnita.

Resolver el contrato lo puso en pie de guerra con los dirigentes: “Cuando volví de Lanús [estuvo un año] dije que quería terminar mi carrera acá, pero había una cláusula de un año de extensión y unas firmas que no estaban cuando negocié en su momento. La idea era sentarse, hablar y solucionar el problema, porque lo que viví en el club nadie me lo iba a quitar”, confiaba el volante, de 33 años, que dos años atrás fue pretendido por Unión. Pusineri le tenía guardada la cinta de capitán, el entrenador confiaba en que la negociación no se derrumbaría.

Guillermo Acosta, capitán y voz de mando en el plantel del Decano; el volante, de 33 años, firmó contrato hasta diciembre de 2024
Guillermo Acosta, capitán y voz de mando en el plantel del Decano; el volante, de 33 años, firmó contrato hasta diciembre de 2024 - Créditos: @Telam

Acosta empezó el campeonato con la tranquilidad de haber alcanzado un acuerdo que terminará en diciembre de 2024. El Bebe es el volante central del nuevo diseño, un jugador posicional, aunque frente a Central Córdoba estuvo a tiro del gol: en el Decano anotó 17 veces en 212 partidos y la última vez fue en febrero, ante Platense. “Tratamos de no hablar de la diferencia en la tabla ni de puntos. Queremos seguir en el día a día. Estamos contentos con este momento, pero hay que trabajar. Somos un equipo que lucha hasta el final: si nosotros dejamos todo, al final siempre queda el premio”, apunta.

Un caudillo que siempre vuelve

Es el tercer ciclo en Atlético Tucumán, un club que elije por un cariño familiar. Su primera experiencia fue hace una década para jugar en el Nacional B. Siempre volvió. Se marchó a Newell’s y luego a Colón, pero el Decano era su espacio. “Me recibieron muy bien y a medida que pasa el tiempo uno se identifica con ciertos lugares. Que mi familia esté tranquila y se sienta querida es impagable”, relata Bruno Bianchi, que firmó el nuevo contrato en una fecha histórica: 7 de febrero. Ese día, pero de 2017, fue la gesta en Quito, una jornada que marcó al zaguero. “Lo único que sentí esa noche fue orgullo por mis compañeros”, recuerda el nicoleño, que al otro día apenas podía caminar por el dolor en sus pies. La utilería no llegó y el Decano se presentó con camiseta, pantalón, medias y botines de los futbolistas de la Sub 20, que jugaba el campeonato Sudamericano.

Bruno Bianchi intenta bloquear a Julián Álvarez, fue en el empate sin goles que Atlético Tucumán rescató en el Monumental en la segunda jornada del campeonato; el zaguero nicoleño cumple su tercer ciclo en el Decano
Bruno Bianchi intenta bloquear a Julián Álvarez, fue en el empate sin goles que Atlético Tucumán rescató en el Monumental en la segunda jornada del campeonato; el zaguero nicoleño cumple su tercer ciclo en el Decano - Créditos: @LA NACION/Mauro Alfieri

Vivió lo mejor y zafó de lo peor, porque cuando Atlético Tucumán empezó a caer, se marchó a Colón. Pero Bianchi tiene la claridad necesaria para entender qué es lo prioritario y que podría venir después, si la campaña se sostiene. “Hay que consolidarse en primera, por esa razón estamos contentos con el presente y no queremos que esto pase rápido. Hay que sostenerse, mantener la humildad con este cuerpo técnico, que nos cambió la cara e hizo volver a ilusionar a todos”, confía, quien junto a Acosta y Menéndez son los que marcan pautas por experiencia y situaciones que vivieron en el club: “Antes fuimos un grupo fuerte y desde ahí se peleaban las competencias, eso es lo que estamos forjando ahora y en esa construcción tiene mucho que ver Lucas [Pusineri] y su cuerpo técnico. Ahora el hincha se ilusiona y cuando eso pasa el jugador también se entusiasma”, sostiene Bianchi, el que confía en que Atlético Tucumán está preparado para escribir una nueva página de gloria.