El irremediable futuro de Marco Asensio

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MADRID, SPAIN - NOVEMBER 28: Marco Asensio of Real Madrid  during the La Liga Santander  match between Real Madrid v Sevilla at the Santiago Bernaubeu on November 28, 2021 in Madrid Spain (Photo by David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images.

Como ese que siempre muere en las pelis, el tiempo de Marco Asensio en el Real Madrid va llegando a su fin y los espectadores lo sienten como algo asumido, natural e irremediable.

Con la explosión definitiva de Vinicius Jr. en una superestrella, Ancelotti ya dispone de las certezas absolutas suficientes como para definir las líneas maestras de su idea. Tiene unos jugadores o sociedades a los que priorizar desde la pizarra, unos atacantes definitivos a los que alimentar y un lado fuerte activo desde el que construir.

Empiezan a quedar pocas plazas sin dueño y, las que todavía están en la subasta, exigen unas condiciones específicas marcadas de antemano por su encaje con las piezas titulares. Con un Courtois inmejorable; una defensa apuntalada con los regresos de Carvajal y, especialmente, de Mendy; la CKM en forma y los comodines-bombonadeoxígeno en el banquillo; y la pareja Benzema-Vinicius rompiendo registros, más si cabe teniendo en cuenta la inoperancia de Hazard (otra de las figuras que estaba llamada a condicionar el modelo), la única posición sin dueño en el ecosistema blanco es la de extremo derecho del 1433.

Aunque a buen seguro la disponibilidad de Rodrygo hubiese cambiado el devenir de los acontecimientos, ayer ante el Sevilla, una oda a la vanguardia de los laterales como motores creativos, Asensio volvió al once titular. Como extremo. Por la exigencia y relevancia del contexto, la solidez de enfrentar a uno de los mejores equipos del continente y un elenco de competidores incansables como son los Ocampos, Acuña, Montiel, Fernando o Diego Carlos delante, volvieron a reducir a Marco a la mínima expresión.

Sin los espacios ni el tiempo que el desgaste rival le facilitan cuando se incorpora a los partidos desde el banquillo, sin la capacidad física para soportar el ritmo del juego ni para disputar los duelos, ni tampoco la cabeza de su compañero en la orilla contraria para reponerse de los imprevistos, Asensio únicamente existió cuando el equipo puso todo de su parte para regalarle una situación franca de disparo. Entre que el Real Madrid a duras penas podía mantenerse en pie y él, encima, no enchufó la que tuvo... mal asunto. Marco Asensio no solo volvió a ser intrascendente tanto en el juego como en el arco narrativo del duelo, sino que además representó el eslabón débil de los blancos en el tramo inicial, cuando los de Ancelotti se vieron más sometidos que en ningún otro momento de la temporada.

MADRID, SPAIN - NOVEMBER 28: Vinicius Junior of Real Madrid reacts during the La Liga Santander match between Real Madrid CF and Sevilla FC at Estadio Santiago Bernabeu on November 28, 2021 in Madrid, Spain. (Photo by Denis Doyle/Getty Images)
Denis Doyle/Getty Images.

Lopetegui moldeó con precisión las fortalezas del Sevilla hasta maniatar al Real Madrid. Siguiendo con la treta de su colega Emery, expuesta en La Cerámica 24 horas antes como ejercicio de desorden sobre el Barcelona para atacar por los carriles liberados en ventaja gracias al arrastre de fuera a dentro de Moi Gómez sobre Eric García, el Sevilla pudo desplegar su estructura gracias a la más que conocida falta de tensión de los jugadores de la primera línea de presión blanca, especialmente de Vinicius y Asensio. La incapacidad del balear y el carioca para identificar a sus pares y cambiar de uno a otro cuando el sistema sevillista rotaba, añadido al desinterés de uno y otro por camuflar esta carencia con esfuerzo y a la nula definición del plan colectivo de presión de los blancos entregaron a Julen las llaves del partido.

Acuña, el jugador de los andaluces que más intervino en el partido, se colaba a la espalda de Asensio forzándole a perseguirle fuera de su posición, ocupando el espacio que el Papu generaba al abandonar su punto de partida, como extremo izquierdo, y movilizando a Carvajal hacia zonas interiores. En el sitio del lateral izquierdo argentino, que quedó completamente liberado porque todas las referencias de ese sector estaban ocupadas, el Sevilla aprovechó para incorporar una pieza más que terminara de apuntalar su estructura. Alternativamente, Fernando, el Papu o Jordán fueron descendiendo a formar una línea de tres junto a Koundé y Diego Carlos ante la que un solitario Benzema nada pudo hacer. Desde esa superioridad posicional, numérica y espacial marcaron el ritmo.

En caso de que Asensio picara, el Sevilla se escapaba por fuera con Acuña. En cambio, si el arrebato por recuperar el timón del partido nacía de Modrić, el Sevilla aprovechaba para progresar por dentro y colarse a los costados de Casemiro. Si ningún blanco trataba de remediar el desajuste, la línea sevillista mezclaba juego directo con secuencias trenzadas, bien construyendo sin oposición y circulando de un lado a otro hasta asentarse en campo rival, o bien enviando balones en largo a Rafa Mir hacia los carriles no ocupados por los laterales blancos, normalmente en un movimiento diagonal que le emparejaba contra los centrales blancos fuera de su sitio.

Sin el acierto correspondiente al volumen generado, el Sevilla empezó a ceder. Benzema se guardó un detalle más con el que empezar a cambiar una narrativa que el desgaste sevillista, fruto de la repetición de esfuerzos correosos en cada palmo del terreno, ya había empezado a escribir. Con la entrada de Valverde y Camavinga, que refrescaron ese sector diestro que hacía no tanto había sido el punto débil de los merengues, el pulso del encuentro cambió por completo.

Ya sí, un Madrid presionante, vigoroso en los duelos, todoterreno, decidido en ambas direcciones, se impuso en la presión al Sevilla, dominó a campo abierto y situó el partido en la frontal de Bono. Después, el Madrid tardó en remontarlo lo que Vinicius tardó en situar el balón, no en la frontal, sino en la escuadra del portero marroquí.

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