Arturo Rivera, el 'Rudo' cronista que elevó la lucha libre a obra maestra con su voz

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Arturo Rivera posa junto a Rey Mysterio, uno de los luchadores más representativos del deporte. (RODOLFO ANGULO /CUARTOSCURO.COM)
Arturo Rivera posa junto a Rey Mysterio, uno de los luchadores más representativos del deporte. (RODOLFO ANGULO /CUARTOSCURO.COM)

Todos los relatos tienen un inicio, desarrollo y final determinado. Aunque un gran sector de los espectadores se concentra únicamente en la historia de los personajes, la voz del que la cuenta es de vital relevancia para otorgarle otra perspectiva. La lucha libre profesional es un fiel reflejo de ello. En México, el combate jamás habría significado tanto sin la astucia de Arturo Rivera.

'El Rudo' falleció a los 67 años en Ciudad de México. El icónico narrador se encontraba hospitalizado desde hace algunos días atrás, su familia solicitaba donaciones de sangre y plaquetas. Su muerte cerró un miércoles negro para el pancracio nacional. Los fanáticos, gladiadores y promotores del país jamás olvidarán la fecha del 9 de febrero de 2022.

En cuestión de horas, perdieron a dos de sus referentes. La partida de Súper Muñeco, el ídolo de los niños e impulsor de la fantasía en el deporte, dejó un hueco difícil de llenar. El deceso de Rivera, uno de los cronistas más reconocidos en la disciplina, impactó de lleno a la nostalgia. Dos leyendas que modificaron la fórmula de concebir al espectáculo se adelantaron en el camino.

El caso de Arturo Rivera es particular. Desligarse del futbol nunca le simbolizó una alternativa. Sus primeros pasos en los medios de comunicación se gestaron de la mano de Televisa en la década de los años ochenta. Una vez inmerso en la sección deportiva, fue designado para la cobertura del balompié. Siguió de cerca la Copa del Mundo de 1986 que la Selección Argentina conquistó en el Estadio Azteca.

Que el combinado tricolor no haya participado en el Mundial de Italia 1990, derivado del tema de los cachirules, sólo fue una coincidencia para conectar su camino con el de los emblemas enmascarados. Meses antes de la realización de la justa, la televisora de San Ángel incluyó a la lucha libre dentro de su programación. Tal fue su éxito que se quedó como base en su esquema.

Un acierto de Televisa fue emparejar al 'Rudo' con el aclamado Alfonso Morales. El Doctor fungió como su mancuerna, su álter ego, su equilibrio perfecto. Pese a que la neutralidad suele ser considerada como un factor indispensable al momento de narrar, los modos del pancracio se cuecen aparte. En pro del show, es común que cada uno de sus comentaristas adopte uno de los roles que distinguen a los propios atletas. Morales se apegó al bando técnico; Rivera, al de los gañanes.

De esa separación tan simple surgió el mito detrás del hombre. Una decisión del propio Doctor terminó por elevar a su colega. Y es que, dado que eligió al Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) por encima de Lucha Libre Triple A (AAA), El Rudo no tuvo más que hacerse uno con la Tres Veces Estelar. Desde el origen de la empresa en 1992, su estilo dotó de color a las acciones sobre el ring.

Irónicamente, declaró que el haber sido orillado a quedarse con Triple A le costó su veto automático del Consejo. La relación perduró por casi 27 años, cuando la promotora abandonó Televisa para asociarse con TV Azteca en 2019. En ese mismo lapso Rivera no sólo cedió los micrófonos a nuevos narradores, sino que también fue cortado por la televisora.

Entonces apeló a su voz para continuar vigente en el entorno. Fue contratado como anunciador en funciones a lo largo de México y Estados Unidos. Su presencia en una rueda de prensa de Robles Patrón Promotions, una compañía naciente a cargo del empresario Fernando Robles y el luchador Alberto del Río “El Patrón”, lo volvió a cambiar todo.

Aún siendo un miembro entrañable para Triple A, confesó que su estatus pasó al de una persona non grata entre sus filas. Así culminó su paso por los encordados. Pero acabó el 2021 con una alegría: pudo ver campeón a los Potros de Hierro del Atlante, el equipo de futbol al que apoyaba y por el que tanto clamaba en sus relatos. El “Los rudos, los rudos, los rudos… y el Atlante” estaba destinado a convertirse en un lema popular.

Nadie jamás sabrá la versión de Rivera sobre “lo que sucedió en Caborca”. Descansa la exaltación del cronista, aunque resuenan frases como “Guácala de pollo”, “Tengo miedo, miau” y “Jamaica, chulis”. Del que se jactaba como el estandarte más rudo de todos. Del que transformó la manera de vivir los hechos tal como acontecían en el cuadrilátero.

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