El arrepentimiento de Simone Biles

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De pronto dejó el silencio y habló. Lo hizo como nunca antes. Para Simone Biles, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fueron un antes y un después. En todo sentido. Primero, en la cita olímpica en la capital japonesa, para decir que no podía continuar y que, antes de competir, priorizaría su salud mental. Un hecho que la llevó a retirarse de la final por equipos y posteriormente del all-around individual. Luego, para denunciar públicamente y en el Senado al abusador serial Larry Nassar (condenado en 2018 a 175 años de prisión, por abusos a más de 150 gimnastas). Allí, en el corazón de las leyes estadounidenses, encabezó al grupo denominado de las Supervivientes (junto con Aly Raisman, McKayla Maroney y Maggie Nichols), que sostuvo y clarificó el desgarrador mundo que padecieron ante la “vista gorda” de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Ahora, luego de que hace unos días la prestigiosa revista Time señalara a Biles como una de las 100 personas más influyentes del año, en una reportaje a admitió que debería haber renunciado mucho antes de Tokio.

Hablar hace bien, sin dudas. Y al paso que lo hace, Biles demuestra que esta máxima toma más forma y sustento. "Solo quiero que un médico me diga cuándo voy a superar esto", sostuvo la gimnasta a la revista New York Magazine. “Te operan y se arregla. ¿Por qué no puede alguien decirme que en seis meses esto se habrá acabado? No importa cuánto intento olvidar. Es un trabajo continuo”, continuó. Y agregó: “Si miras a todo lo que he pasado en los últimos siete años, no debería haber vuelto a formar parte del equipo olímpico. Debería haber renunciado mucho antes, cuando Larry Nassar estuvo en los medios de comunicación durante dos años. Era demasiado. Pero no iba a dejar que se llevara algo por lo que he trabajado desde que tenía 6 años. No iba a dejar que me quitara esa alegría. Así que lo superé en la medida en que mi mente y mi cuerpo me lo permitieron".

La ganadora de cinco medallas olímpicas en los Juegos de Río 2016 reveló tiempo después de la cita brasilera que había sido una de las tantas víctimas de abusos sexuales de parte de Nassar, el médico de la selección estadounidense.

En Tokio 2020, la atleta de 24 años asumió que se retiró para priorizar su salud mental tras sufrir un ataque de 'twisties', un fenómeno potencialmente peligroso que hace que las gimnastas pierdan el sentido de la orientación y ubicación cuando están en el aire. Luego renunció a todas las pruebas que le quedaban por realizar. “Es básicamente de vida o muerte. Es un milagro que aterrizara de pie. Si fuera cualquier otra persona, habrían salido en camilla. Tan pronto como aterricé, fui y le dije a mi entrenador: ‘No puedo continuar”, contó sobre los ataques de 'twisties' que padeció en Japón, donde pasó "de querer estar en un podio a querer volver a casa". Por eso, "en los momentos previos, me puse cada vez más nerviosa", detalló. "No me sentía tan segura como debía con todo el entrenamiento que llevábamos", afirmó.

Tras no competir en los días siguientes en las finales individual, de suelo, salto y asimétricas, participó en la de barra con un ejercicio modificado con el que ganó la medalla de bronce. “No estaba físicamente capacitada. Cada vez que lo intentábamos, mi cuerpo decía: 'Simone, cálmate. Siéntate. No lo vamos a hacer'. Y eso nunca lo había experimentado", precisó.

“Hasta los 30 años, tendrá la vista completa, Una mañana, te despiertas, no puedes ver una mierda, pero la gente te dice que sigas y hagas tu trabajo diario como si todavía tuvieras la vista. Estarías perdido, ¿no? Eso es lo único con lo que puedo relacionarlo. He estado haciendo gimnasia durante 18 años. Me desperté, lo perdí. ¿Cómo se supone que voy a seguir con mi día?”, dijo. Por eso, está bajo tratamiento psicológico y en plena compañía de su familia y su novio, el futbolista Jonathan Owens. Su deseo es que todo lo vivido no fuera más que un cambio de pilas. "Dónde están las pilas? ¿Podemos volver a ponerlas? ¿Podemos irnos?", ejemplificó. Pero sabe, realmente sabe, que el suyo será un trabajo largo y oscilante. “Esto probablemente será algo en lo que trabajaré durante 20 años. No importa cuánto trate de olvidar. Es un trabajo en progreso”, afirmó.

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