Argentina vs. Arabia Saudita, desde adentro: la fiesta previa que terminó en una enorme decepción

Los hinchas argentinos, decepcionados
Los hinchas argentinos, decepcionados - Créditos: @Jorge Saenz

Sin poder creerlo. En los últimos quince minutos del partido, los cerca de veinte mil hinchas argentinos quedaron inmóviles en sus butacas. La fiesta que habían preparado durante años se estrelló con los dos goles de los sauditas, que convirtieron el estadio de Lusail en una verdadera caldera verde.

“Juntamos plata durante tres años y juegan así”, se lamentaba un grupo de hinchas que había llegado desde Pergamino. Algunos pocos ensayaron un canto de apoyo al equipo de Scaloni para el decisivo partido del sábado frente a México. La gran mayoría estaba como si hubiera sufrido la peor derrota de su vida.

“Me parece que el planteo de Arabia Saudita fue maravilloso. A veces pensamos que ganamos con la camiseta, pero no alcanza. No éramos ni los mejores antes ni somos los peores ahora y confío en que esto se va a revertir, le dijo a LA NACION Pablo, un hincha oriundo de Córdoba. En tanto, Gabriel opinió de forma coincidente: “Este fue un buen revés para reaccionar; arrancó el Mundial. Tenemos chances de llegar a la final, pero hay que entender que el mundial se juega. No sé cómo se vio en la tele, pero acá se vio que Arabia nos comió por todas las líneas”.

Con mayor optimismo se expresó Nicolás, que afirmó: “Puedo sentir decepción, tristeza o bronca, pero también puedo sentir que podemos arrancar perdiendo el primer partido y ser campeones del mundo”. Aunque observó: “Hoy algo pasó en el equipo, se veía nervioso. Algo había y lo vi desde el principio, incluso cuando íbamos ganando 1 a 0″.

Los hinchas que llegaron desde Arabia Saudita, que tiene la única frontera terrestre con Qatar, tampoco podían creer lo que estaban viviendo. Sufrieron con el penal que el VAR le dio a la Argentina, festejaron como goles propios los tres tantos anulados y deliraron con la ráfaga en cinco minutos que llevó a la Selección a una confusión y desconcierto absoluto en el segundo tiempo.

Cada intervención del arquero saudí generaba una enorme ovación entre los casi 35 mil hinchas árabes que fueron locales en el debut argentino. La última pelota que Mohammed Alowais (anunciado por la voz del estadio como la figura del encuentro) le descolgó a Julián Álvarez en el descuento retumbó en los cuatro costados.

Hinchas Argentinos en el partido ante Arabia Saudita
Hinchas Argentinos en el partido ante Arabia Saudita - Créditos: @Jorge Saenz

Los minutos finales fueron de tensión para los árabes y de enorme sufrimiento para los argentinos. Apenas el árbitro marcó el final, las camisetas celestes y blancas salieron rápidamente para la puerta del estadio. Solo los que se acomodaron en la cabecera sobre la que atacó Argentina en el segundo tiempo se desplomaron, en silencio, en sus asientos.

Anoche, en el banderazo que organizaron en la Saudi House, cerca de la zona de West Bay, los miles de hinchas con la camiseta verde no podían imaginar lo que iban a vivir hoy. “Yo quiero a Arabia Saudita, pero ustedes tienen a Messi, el mejor de la historia”, contó a LA NACION uno de los fanáticos. Sin embargo, todos sostenían el buen nivel de su arquero y defensores, aunque no estaban esperanzados con sus delanteros. El arquero no decepcionó. Los delanteros sorprendieron. Hubo una ráfaga de sus delanteros y la fiesta fue total. Arabia Saudita consumó hoy el triunfo más importante de su historia. Hasta ahora, el mayor logro de la selección de Medio Oriente había sido el pasaje a los octavos de final en el Mundial de Estados Unidos 1994, con el argentino Jorge Solari como entrenador. En la previa de la noche de Doha, los sauditas “firmaban” perder por uno o dos goles de diferencia contra una selección a la que admiran. El triunfo de hoy quedará grabado a fuego para ellos, que no querían dejar el estadio y convertirán a sus jugadores en héroes nacionales a partir de hoy.

En la previa, hubo un banderazo de hinchas argentinos en el countdown clock de Doha
En la previa, hubo un banderazo de hinchas argentinos en el countdown clock de Doha - Créditos: @Aníbal Greco

“Vamos, vamos Selección”

“Vamos vamos Selección, hoy te vinimos a alentar, para ser campeón, hoy hay que ganar”, así arrancó la ilusión albiceleste, antes de los 90 minutos. Como pasó en el resto de los partidos, se vieron muchas butacas vacías. Es más, algunos qataríes tienen la costumbre de no volver directamente para ver el segundo tiempo (algo que en el partido inaugural fue muy notorio), pese a que la voz del estadio anunció un estadio completo: 80.012 espectadores.

Los únicos momentos de alegría de la hinchada argentina estuvieron relacionados con el capitán. El gol de penal, la entrada a la cancha para los himnos y el primer ingreso sobre el césped qatarí. El estadio explotó cuando la figura más atrayente de este Mundial arrancó la entrada en calor. Al ritmo de La mano de Dios, de Rodrigo, el capitán argentino se movió al ritmo del “Maradó, Maradó” que bajaba desde las tribunas.

Nadie, entre los miles de hinchas que arrancaron esta mañana su viaje hacia Lusail presagiaban semejante desazón. Los trenes de la línea roja del metro de Doha iban repletos de argentinos que solo pensaban en la copa. Apenas unos minutos pasados las 10 de la mañana, con sol a pleno y unos 26 grados de temperatura, las afueras del estadio ya estaban teñidas de celeste y blanco.

Cinco horas después, la imagen era la misma. Pero con la tristeza de haber perdido en un debut mundialista después de 32 años y, otra vez, haber complicado su clasificación en los primeros noventa minutos de una copa del mundo.